La Casa de la Trova Pepe Sánchez, la más famosa de Cuba, cumple medio siglo

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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casa trovaMe asiste toda la razón al afirmar que la pintoresca, musical y multicolor ciudad de Santiago de Cuba tiene en su  centro histórico dos catedrales, separadas en el tiempo por 446 años:

Una es la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, fundada en el lejano 1522, frente a la antigua Plaza de Armas hoy Parque Céspedes, la iglesia emblemática de la ciudad, fabulosa por su arquitectura que la hace un icono de esta urbe.

La otra es el “templo” al que asisten los cultores de la trova tradicional cubana, sean nacionales o visitantes, ubicada también en la calle Heredia.

Creada “oficialmente” el 28 de julio de 1968, sus iniciadores  bautizaron el lugar con un nombre imprescindible: Casa de la Trova Pepe Sánchez, en honor al Padre de la Trova, el alfayate santiaguero José Sánchez, célebre no solo por su habilidad con la tijera y el trazo en sus confecciones de vestuarios de moda sino por el tesoro que legó con la guitarra y sus composiciones musicales. 

Medio siglo cumple hoy la “Pepe Sánchez”. Y cuando se afirma creada “oficialmente” es para dejar el margen a un detalle:

Aquel día de julio del 68 del siglo pasado, allí no se tocó guitarra y se cantó por primera vez, pues hacia mucho tiempo que en su quiosco de vendutas, Virgilio Palais con su voz de tenor “a capella”,  adornaba  el ambiente.

Luego se les fueron sumando otros alegres jugadores de dominó y aquellas partidas al lado del puesto de venta de Palais, regularmente terminaban  en descargas musicales donde participaba quien fuera capaz de asumir el reto de arpegiar las cuerdas o poner su voz.

¿Cuántas canciones nacieron al compás de aquellas tertulias en la calle Heredia, frente a un lateral del hotel Casa Granda? ¿Cuántos temas fueron creados en la intimidad de la sala o el patio de cualquier hogar santiaguero para luego ser estrenados en el local de Virgilio? Son incontables los boleros o los sones, muchos de estos inolvidables y que han trascendido generaciones, que se escucharon por primera vez públicamente, en lo que luego se  convertiría en auténtico lugar de culto a la trova. 

Y de tal modo se enraizó el pequeño espacio en el quehacer de la música trovadoresca en Santiago de Cuba, que se hizo una obligación para cualquier bardo de la ciudad o de otro sitio de Cuba o extranjero visitante, exponer allí sus habilidades.  

El inefable Ramón Cisneros Jústiz, en sus años de periodista en el entonces diario Sierra Maestra, cercano a dos cuadras de la “Casa…”, narraba en tertulias de redacción, mil y una anécdotas del surgimiento de la “Pepe Sánchez”.   

A Cisneros Jústiz se deben nuestras primeras visitas a esa genuina catedral de la trova cubana en la calle Heredia y al conocimiento que atesoramos sobre este rincón sublime que el vendedor ambulante en los campos orientales, Virgilio Palais, fundó junto a varios de sus coterráneos, amantes como él de la trova y del bolero cubano, ese género musical que para suerte del mundo nació del ingenio del sastre Pepe Sánchez.

En este local de cumpleaños hoy, la admiración nos dejaba sin palabra cuando Pucho el Pollero con la guitarra en la nuca, tocaba como el mejor, o cuando un joven de semblante parco y mirada siempre al frente, aparentemente sin reparar en los trastes, hacía volar las manos sobre el diapasón. Y es que sin saberlo asistíamos  al nacimiento de un portentoso trovador de rango mundial, dueño de Grammy y de otros galardones, quien vino al mundo en la songomayense loma de la Avispa y que responde al nombre de Eliades Ochoa Bustamante, el mismo que hizo exclamar en la tiendecita de la “Casa…” al exBeatle Paul McCartney cuando revisaba discos: “¡Ah! este es el señor del Grammy”. Y se lo llevó entre los 15 CD que adquirió.

Precisamente, hasta hoy ese ha sido el único nexo en directo del autor de “Yesterday” con la más auténtica música cubana, pues sucedió cuando inesperadamente en enero de 2000 vino a Santiago de Cuba para realizar la única visita que ha hecho un Beatle a Cuba.

Lógicamente, quien sugirió a McCartney venir aquí desde una isla del Caribe, ya lo había alertado: “Lo voy a llevar a la ciudad de Cuba donde se hace la mejor música”. “¿La Habana?”, preguntó el Beatle. “No –respondió su guía--, lo voy a llevar a Santiago de Cuba. Y ya en la ciudad lo condujo, además, hasta la Casa de la Trova, donde el músico compró CD de música tradicional y  escuchó al grupo “Moneda Nacional”. Se recuerda que alguien obsequió a Paul dos claves y algún despistado quiso enseñarle al inglés el toque de son. McCartney con suma cortesía le dijo en perfecto español:

“Usted está fuera de tiempo. Eso es así” y tomó nuevamente las claves y tocó como el mejor sonero del mundo. Ese tipo de historias solo se viven en la “Pepe Sánchez”.

Parece que cuando se traspasa el umbral del reducido local todo cambia por el influjo musical. Es un aval insuperable para quien se diga conocedor de la música cubana, afirmar: “yo canté… yo toqué… yo estuve en la Casa de la Trova de Santiago”.

En su estancia en la ciudad santiaguera, sobre el breve escenario de la “Pepe Sánchez” expuso su voz y su guitarra el eterno Víctor Jara, aquel talentoso joven trovador chileno a quien Pinochet le cortó las manos y le segó la vida en el estadio nacional santiaguino, cuando el golpe de estado al presidente Salvador Allende.

Son incontables los casos de figuras relevantes de la música cubana y mundial, o simplemente personalidades notables que han visitado el “templo de la trova cubana”. Incluso, muchas de esas personas han llegado allí para beber la esencia que destila ese ambiente de cantores soberanos, guitarras,  y paredes colmadas de fotos e inscripciones históricas.

El entrañable Lino Betancourt, “enciclopedia viviente” del género trovadoresco, añade en su libro “Lo que dice mi cantar”, un capítulo que tituló La casa de la trova más famosa de Cuba. Describe así el lugar:

“En un angosto zaguán en los bajos de la casa que muchos años había habitado el músico Salcedo, junto a la escalera que da acceso al piso superior, Virgilio instaló una pequeña mesa, donde con la ayuda de su esposa vendía galletas, cigarros y tabacos. Pero aquel precario comercio también empezó a decaer. La mayor parte del día, Palais lo pasaba sin hacer nada y para entretener su ocio comenzó a cantar sin acompañamiento musical. A su voz se unieron Ramón Márquez, Mariano Carbonell Perete, Anselmo Lainati, carpetero del hotel Casa Granda y vecino de la planta alta del lugar que sería la “Casa…” 

“Más tarde llegaría la guitarra en las manos de Ángel Almenares. Entonces las cosas cambiaron; la trova santiaguera alcanzó un vuelo mayor. Almenares hizo dúo con Márquez, alternaba con Virgilio…Cuando triunfó la Revolución en 1959… ya era poco más o menos la casa de la trova… Y cuando años después se desocupó el pequeño local contiguo, los trovadores lo ocuparon, fundaron la Casa de la Trova y la nombraron Pepe Sánchez.” 

Hoy en relación con la trova, este lugar sigue siendo el más famoso de Cuba; se conserva la costumbre y diariamente se escuchan las voces y las guitarras de los trovadores, con el son oriental, el bolero  y la imagen fundacional de Virgilio Palais como sello de presentación.

Cincuenta años después de aquel 28 de julio de 1968, el pequeño local de encanto especial se amplió hasta la esquina de la calle San Félix, sumando el espacio de un antiguo merendero, El Cocal; también se hizo reacondicionó el piso superior y allí funciona el acogedor Salón de los Grandes y la Agencia Son de Cuba, con un catálogo de agrupaciones musicales de excelencia.

Incluso el lugar exacto donde Palais y sus compañeros crearon la Casa parecía fenecer con el paso del tiempo pero iniciativas loables en la ciudad y una labor exquisita de restauración devolvieron al local su ambiente íntimo y de tertulia trovadoresca.   

La Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Santiago de Cuba tiene en la “Pepe Sánchez” un lugar muy especial. Los organizadores de la celebración de este medio siglo de la Casa, encabezados por Arturo Aguilera Riera, director de la institución, han asegurado una buena celebración hoy, en la que no faltará el homenaje a  los fundadores y quienes iniciaron esta aventura musical y hoy ya no están entre nosotros. 

Los 16 trabajadores que actualmente hacen funcionar la “Pepe Sánchez”, incluidos en esta el Bar Virgilio y el Patio, se empeñan en satisfacer a todo el que acude al lugar abierto desde las 11:00 horas hasta la 01:00 horas del otro día. Para ese colectivo también es el homenaje por estos 50 años.

Grupos y solistas ilustres de la Agencia Son de Cuba y de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos intervienen en el cumpleaños y junto al pueblo cubano en general y santiaguero en especial, recuerdan una efeméride que demuestra, que la Casa de la Trova Pepe Sánchez seguirá siendo eternamente el sitio emblemático de los trovadores, el templo donde se venera cada día lo más auténtico de la música tradicional cubana. 

La Casa de la Trova Pepe Sánchez, la más famosa de Cuba, cumple hoy medio siglo 

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Fotos: Del autor

Me asiste toda la razón al afirmar que la pintoresca, musical y multicolor ciudad de Santiago de Cuba tiene en su  centro histórico dos catedrales, separadas en el tiempo por 446 años:

Una es la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, fundada en el lejano 1522, frente a la antigua Plaza de Armas hoy Parque Céspedes, la iglesia emblemática de la ciudad, fabulosa por su arquitectura que la hace un icono de esta urbe.

La otra es el “templo” al que asisten los cultores de la trova tradicional cubana, sean nacionales o visitantes, ubicada también en la calle Heredia.

Creada “oficialmente” el 28 de julio de 1968, sus iniciadores  bautizaron el lugar con un nombre imprescindible: Casa de la Trova Pepe Sánchez, en honor al Padre de la Trova, el alfayate santiaguero José Sánchez, célebre no solo por su habilidad con la tijera y el trazo en sus confecciones de vestuarios de moda sino por el tesoro que legó con la guitarra y sus composiciones musicales. 

Medio siglo cumple hoy la “Pepe Sánchez”. Y cuando se afirma creada “oficialmente” es para dejar el margen a un detalle:

Aquel día de julio del 68 del siglo pasado, allí no se tocó guitarra y se cantó por primera vez, pues hacia mucho tiempo que en su quiosco de vendutas, Virgilio Palais con su voz de tenor “a capella”,  adornaba  el ambiente.

Luego se les fueron sumando otros alegres jugadores de dominó y aquellas partidas al lado del puesto de venta de Palais, regularmente terminaban  en descargas musicales donde participaba quien fuera capaz de asumir el reto de arpegiar las cuerdas o poner su voz.

¿Cuántas canciones nacieron al compás de aquellas tertulias en la calle Heredia, frente a un lateral del hotel Casa Granda? ¿Cuántos temas fueron creados en la intimidad de la sala o el patio de cualquier hogar santiaguero para luego ser estrenados en el local de Virgilio? Son incontables los boleros o los sones, muchos de estos inolvidables y que han trascendido generaciones, que se escucharon por primera vez públicamente, en lo que luego se  convertiría en auténtico lugar de culto a la trova. 

Y de tal modo se enraizó el pequeño espacio en el quehacer de la música trovadoresca en Santiago de Cuba, que se hizo una obligación para cualquier bardo de la ciudad o de otro sitio de Cuba o extranjero visitante, exponer allí sus habilidades.  

El inefable Ramón Cisneros Jústiz, en sus años de periodista en el entonces diario Sierra Maestra, cercano a dos cuadras de la “Casa…”, narraba en tertulias de redacción, mil y una anécdotas del surgimiento de la “Pepe Sánchez”.   

A Cisneros Jústiz se deben nuestras primeras visitas a esa genuina catedral de la trova cubana en la calle Heredia y al conocimiento que atesoramos sobre este rincón sublime que el vendedor ambulante en los campos orientales, Virgilio Palais, fundó junto a varios de sus coterráneos, amantes como él de la trova y del bolero cubano, ese género musical que para suerte del mundo nació del ingenio del sastre Pepe Sánchez.

En este local de cumpleaños hoy, la admiración nos dejaba sin palabra cuando Pucho el Pollero con la guitarra en la nuca, tocaba como el mejor, o cuando un joven de semblante parco y mirada siempre al frente, aparentemente sin reparar en los trastes, hacía volar las manos sobre el diapasón. Y es que sin saberlo asistíamos  al nacimiento de un portentoso trovador de rango mundial, dueño de Grammy y de otros galardones, quien vino al mundo en la songomayense loma de la Avispa y que responde al nombre de Eliades Ochoa Bustamante, el mismo que hizo exclamar en la tiendecita de la “Casa…” al exBeatle Paul McCartney cuando revisaba discos: “¡Ah! este es el señor del Grammy”. Y se lo llevó entre los 15 CD que adquirió.

Precisamente, hasta hoy ese ha sido el único nexo en directo del autor de “Yesterday” con la más auténtica música cubana, pues sucedió cuando inesperadamente en enero de 2000 vino a Santiago de Cuba para realizar la única visita que ha hecho un Beatle a Cuba.

Lógicamente, quien sugirió a McCartney venir aquí desde una isla del Caribe, ya lo había alertado: “Lo voy a llevar a la ciudad de Cuba donde se hace la mejor música”. “¿La Habana?”, preguntó el Beatle. “No –respondió su guía--, lo voy a llevar a Santiago de Cuba. Y ya en la ciudad lo condujo, además, hasta la Casa de la Trova, donde el músico compró CD de música tradicional y  escuchó al grupo “Moneda Nacional”. Se recuerda que alguien obsequió a Paul dos claves y algún despistado quiso enseñarle al inglés el toque de son. McCartney con suma cortesía le dijo en perfecto español:

“Usted está fuera de tiempo. Eso es así” y tomó nuevamente las claves y tocó como el mejor sonero del mundo. Ese tipo de historias solo se viven en la “Pepe Sánchez”.

Parece que cuando se traspasa el umbral del reducido local todo cambia por el influjo musical. Es un aval insuperable para quien se diga conocedor de la música cubana, afirmar: “yo canté… yo toqué… yo estuve en la Casa de la Trova de Santiago”.

En su estancia en la ciudad santiaguera, sobre el breve escenario de la “Pepe Sánchez” expuso su voz y su guitarra el eterno Víctor Jara, aquel talentoso joven trovador chileno a quien Pinochet le cortó las manos y le segó la vida en el estadio nacional santiaguino, cuando el golpe de estado al presidente Salvador Allende.

Son incontables los casos de figuras relevantes de la música cubana y mundial, o simplemente personalidades notables que han visitado el “templo de la trova cubana”. Incluso, muchas de esas personas han llegado allí para beber la esencia que destila ese ambiente de cantores soberanos, guitarras,  y paredes colmadas de fotos e inscripciones históricas.

El entrañable Lino Betancourt, “enciclopedia viviente” del género trovadoresco, añade en su libro “Lo que dice mi cantar”, un capítulo que tituló La casa de la trova más famosa de Cuba. Describe así el lugar:

“En un angosto zaguán en los bajos de la casa que muchos años había habitado el músico Salcedo, junto a la escalera que da acceso al piso superior, Virgilio instaló una pequeña mesa, donde con la ayuda de su esposa vendía galletas, cigarros y tabacos. Pero aquel precario comercio también empezó a decaer. La mayor parte del día, Palais lo pasaba sin hacer nada y para entretener su ocio comenzó a cantar sin acompañamiento musical. A su voz se unieron Ramón Márquez, Mariano Carbonell Perete, Anselmo Lainati, carpetero del hotel Casa Granda y vecino de la planta alta del lugar que sería la “Casa…” 

“Más tarde llegaría la guitarra en las manos de Ángel Almenares. Entonces las cosas cambiaron; la trova santiaguera alcanzó un vuelo mayor. Almenares hizo dúo con Márquez, alternaba con Virgilio…Cuando triunfó la Revolución en 1959… ya era poco más o menos la casa de la trova… Y cuando años después se desocupó el pequeño local contiguo, los trovadores lo ocuparon, fundaron la Casa de la Trova y la nombraron Pepe Sánchez.” 

Hoy en relación con la trova, este lugar sigue siendo el más famoso de Cuba; se conserva la costumbre y diariamente se escuchan las voces y las guitarras de los trovadores, con el son oriental, el bolero  y la imagen fundacional de Virgilio Palais como sello de presentación.

Cincuenta años después de aquel 28 de julio de 1968, el pequeño local de encanto especial se amplió hasta la esquina de la calle San Félix, sumando el espacio de un antiguo merendero, El Cocal; también se hizo reacondicionó el piso superior y allí funciona el acogedor Salón de los Grandes y la Agencia Son de Cuba, con un catálogo de agrupaciones musicales de excelencia.

Incluso el lugar exacto donde Palais y sus compañeros crearon la Casa parecía fenecer con el paso del tiempo pero iniciativas loables en la ciudad y una labor exquisita de restauración devolvieron al local su ambiente íntimo y de tertulia trovadoresca.   

La Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Santiago de Cuba tiene en la “Pepe Sánchez” un lugar muy especial. Los organizadores de la celebración de este medio siglo de la Casa, encabezados por Arturo Aguilera Riera, director de la institución, han asegurado una buena celebración hoy, en la que no faltará el homenaje a  los fundadores y quienes iniciaron esta aventura musical y hoy ya no están entre nosotros. 

Los 16 trabajadores que actualmente hacen funcionar la “Pepe Sánchez”, incluidos en esta el Bar Virgilio y el Patio, se empeñan en satisfacer a todo el que acude al lugar abierto desde las 11:00 horas hasta la 01:00 horas del otro día. Para ese colectivo también es el homenaje por estos 50 años.

Grupos y solistas ilustres de la Agencia Son de Cuba y de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos intervienen en el cumpleaños y junto al pueblo cubano en general y santiaguero en especial, recuerdan una efeméride que demuestra, que la Casa de la Trova Pepe Sánchez seguirá siendo eternamente el sitio emblemático de los trovadores, el templo donde se venera cada día lo más auténtico de la música tradicional cubana. 

Comentarios   

#1 magdalena.ruiz padil 21-08-2018 11:43
felicidades a todos los trovadores y colectivo de la Casa de la Trova que leva el nombre de nuestro bisabuelo.
que se siga poniendo en alto esta música tradicional cubana.

saludos, familia de José Pepe Sánchez y José Julian Padilla Sánchez
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