PARA PROBARSE SILVERIO SUBIÓ EL PICO TURQUINO

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón / Foto: Del autor
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En Santiago de Cuba Ramón Silverio Gómez director de El MejunjeSantiago de Cuba, noviembre 11.- A ciencia cierta uno no sabe qué es más relevante: o El Mejunje, sitio emblemático de la bella ciudad de Santa Clara, o Ramón Silverio Gómez, su director, su fundador, en fin: el alma de un sitio que a fuerza de asumir todos los esfuerzos por la cultura cubana en general y santaclareña en especial, ha trascendido su imagen por el archipiélago, como muestra de cuánto se puede hacer si hay empeño.


Fueron otros emblemas, estos santiagueros: Dagoberto y Nancy, del grupo “A Dos Manos”, quienes mejor resumieron la polémica:
“El Mejunje y Silverio son la misma cosa. No se pueden separar”.
En verdad, el hombre tiene pegada. Nos percatamos cuando entró a esa “joyita” de entre las salas de teatro de Santiago de Cuba que es el Café Teatro Macubá, en ocasión del Festival de Teatro Joven Desconectado a 969, promovido por la AHS.
Todos --conocidos y quienes lo veían por primera vez-- se acercaron a Ramón para estrecharle la mano, abrazarlo... En el rostro de Silverio ni el más mínimo asomo de vanidad. Y antes de comenzar el “intercambio generacional” señalado para la mañana sabatina y del que Silverio sería uno de los protagonistas, él accedió gustoso a hablar, más cuando el programa del día se detuvo abruptamente, ante un corte inesperado del servicio eléctrico.
Hace más de 30 años, Ramón Silverio Gómez juntó sus ideas con las de otros “soñadores” de la cultura y el arte en Santa Clara, y entre todos le echaron mano a las ruinas de un hotel y allí nació el Centro Cultural El Mejunje.
Ha consagrado Silverio su existencia a trabajar por el teatro villaclareño y por mantener “siempre en movimiento” a El Mejunje que es igual a decir: afanarse sin descanso por la promoción de la cultura, de las artes escénicas, de casi todas las manifestaciones, en un escenario muy comprensivo.
En 2016, en reconocimiento a su trayectoria, Silverio Gómez fue distinguido con la condición “Por la Utilidad de la Virtud, porque lo hecho por Ramón en El Mejunje es la muestra muy efectiva, de la socialización entre jóvenes y otros segmentos de la población; es la manera de afianzar el arte y la cultura, excluyendo del proyecto “lo banal, lo superficial, el mal gusto, lo extranjerizante”.
De estos temas, y claro de El Mejunje, trató la conversación breve con Silverio, para no privarlo de atender más saludos y agasajos personales, y mucho menos interferir su presentación ante quienes –en su mayoría jóvenes— asistieron al Festival:
“El país está muy necesitado de estos espacios. Tenemos que atraer a los jóvenes a estos proyectos de contenido, de valor donde se ha hecho mucho y habrá que hacer más todavía.
“Será bienvenido todo lo que se haga hoy por llevar a los jóvenes a cosas inteligentes. Yo he estado estas noches en la AHS de Santiago de Cuba, y me parece que lo que están haciendo allí es muy valioso. Eso lo que hay es que multiplicarlo o contar con espacios más grandes para sumar. Porque únicamente así nosotros podemos incorporar a muchas personas a la vida social y cultural.”
El programa del Festival de Teatro Joven que tiene lugar en esta urbe sur oriental, incluía la presentación del grupo El Mejunje pero esto no fue posible y Silverio lo explica:
“Ahora vine solo. No pudo asistir el grupo porque estaban enfermos varios actores y una actriz. Pero tenemos la mayor disposición para cuando sea posible, regresar a Santiago de Cuba que tantas salas tiene. Eso dependerá de los santiagueros.
“Yo tenía el sueño de venir a Santiago después de tanto tiempo sin hacerlo, y ahora he visto cómo se ha transformado la ciudad, cuántos espacios culturales han creado.”
El venidero 26 de enero El Mejunje cumple 35 años, y sobre cómo llega a la efeméride ese lugar puntual de la cultura cubana, Silverio dijo:
“... lo más vital del mundo y con una madurez enorme en todo: en lo social, en lo cultural... Y nada, yo cumplí 70 años que lo celebré subiendo al Pico Turquino, porque me parecía que había que probarse hasta dónde le llegan las fuerzas a uno, y mira, comprobé que estoy entero.
“Y así está El Mejunje, con una vitalidad tremenda, renovándose cada día. Eso es importante, porque si no se renueva perece. Y allá tratamos de convertirlo en un espacio cada vez más interesante, adaptándolo a las situaciones que por ejemplo no son las mismas de hace cinco años atrás, pues cambian hoy muy rápidamente.”

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