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La situación de los animales afectivos en Santiago de Cuba (II)

  • maivis ginarte2 profesora facultad de derecho uo santiago de cubaLas lagunas legales del maltrato animal

No era una escena para una película bélica ni nada por el estilo. Entrada la mañana, en medio de la calle, el caballo no quiso caminar más, y su dueño bajó del coche para golpearlo. El sonido del duro látigo repicando en el cuero del animal se entremezclaba con los gritos de la muchedumbre. Algunos pasajeros decidieron bajarse en señal de protesta. El dueño no se dio por enterado, y luego de unos minutos no le quedó otro remedio que detener el viaje.
El equino, fatigado y tendido aún en el suelo mostraba su delgadez y un historial de agresiones y maltrato que es necesario detener. ¿Acaso existe una regulación o ley que vele por la protección de los animales en Cuba? ¿Qué antecedentes jurídicos se tienen en relación con este tema? ¿En qué estado se encuentra la futura Ley de Bienestar Animal? A estas interrogantes y en medio del vacío legal sobre el tema, Sierra Maestra intenta encontrar respuestas.
maltrato animalQUE LA PROTECCIÓN ANIMAL SE CONVIERTA EN LEY
Ana Claudia Sánchez recuerda como si fuera hoy el momento en que se discutió en su cuadra el Proyecto de Constitución de la República de Cuba. Algunos artículos llamaron mucho la atención y por supuesto generaron opiniones tanto a favor como en contra. Pero “en lo que todo el mundo estuvo de acuerdo fue en el tema del cuidado a los animales”, me cuenta.
Si bien en el texto de la propuesta -que se llevará a referéndum el 24 de febrero de 2019- no se hace referencia específica a la protección de los animales, ha sido un reclamo popular la inclusión de este tema en la futura Carta Magna, a modo de legitimar y reforzar el tratamiento jurídico que posteriormente pueda tener en una Ley de Bienestar Animal, la cual no pretendería remplazar a la conocida Ley 81 del Medio Ambiente.
En busca de antecedentes globales sobre este asunto, Sierra Maestra se acercó a la Dra.C. Maivis Ginarte Durán, profesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente (UO), quien imparte la disciplina Derecho Ambiental.
“Existe la Declaración Universal de los Derechos del Animal, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y posteriormente por las Naciones Unidas, la cual se da a conocer en 1978 y es un documento que va dirigido a todos los países en función de la protección de los derechos de los animales; como el derecho a una adecuada alimentación, a tener una muerte digna, es decir, sin causarle sufrimiento, un buen tratamiento desde el punto de vista veterinario, que se les realicen los análisis médicos correspondientes y la vacunación, entre otros.
“Lo que ocurre con este texto es que pertenece al área del Soft Low (Derecho Blando) en materia del Derecho Ambiental Internacional, no tiene carácter vinculante y por tanto no obliga a los Estados a su consecución ni a la adhesión a esa Declaración. Entonces se requiere darle una connotación global pero de carácter vinculante, de manera que los países se sientan comprometidos con su cumplimiento y además, que lo implementen en sus ordenamientos jurídicos internos.
“En el caso de Cuba, existen normas relacionadas con la protección de la diversidad biológica, como es el caso de la Resolución 67 de 1996, que establece cómo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites, por sus siglas en inglés) debe velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia. Este documento protege además a especies cubanas, algunas en peligro de extinción como el zunzuncito, el manatí, el pájaro carpintero, entre otras.
“Aunque no está referida al maltrato, de forma indirecta ampara la fauna ante la incorrecta utilización de esos animales, en relación con el tráfico internacional y que pueden ser utilizados como mercancías”, dijo la especialista.
Además de esta, se encuentra la Ley 81 del Medio Ambiente que regula aspectos de protección relativos a la diversidad biológica y que se amplía en el Decreto Ley 200 del año 1999, que es de las contravenciones personales en materia de medio ambiente.
“La actual Ley de Leyes de 1976, reformada en 1992 incluye -luego de la celebración de la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro- el Artículo 27, que incorpora el deber del Estado y de los ciudadanos en la protección del medio ambiente para el logro del “desarrollo sostenible”, y Cuba es el primer país latinoamericano que reconoce en su Constitución este término.
“Sumada a estas normas se encuentra el Decreto Ley 160 del 2011, el cual instituye las disposiciones para el control y la protección de especies de especial significación para la diversidad biológica del país. Pero específicamente sobre el maltrato animal no existe ninguna regulación actualmente en el país”, precisó Ginarte, quien de conjunto con la M.Sc. Niovis Elias Vega, le da los toques finales al trabajo investigativo “El maltrato animal desde una perspectiva jurídica internacional: necesidad de su regulación legal en Cuba” que ofrece soluciones al actual limbo legal sobre este tema.
“En medio de la investigación nos encontrábamos con personas que hablaban de las maneras callejeras de matar a los cerdos, en las que, sin estar muertos todavía se les echa agua caliente para pelarlos y eso es maltrato animal. Hay una necesidad de la protección porque de no hacerlo se rompe la cadena alimenticia y eso crea un desequilibrio ecológico a nivel nacional e internacional, y provoca la extinción de las especies”.
-Entonces ¿qué importancia podría tener para el enfrentamiento al maltrato animal la inclusión de este tema en la Constitución?
“Realmente el actual Proyecto de Constitución es muy progresista, comparado con la Carta Magna anterior, porque reconoce el derecho al medio ambiente sano como un derecho, pues anteriormente formaba parte de los deberes.
“Pienso que puede ampliarse, para incluir el derecho al medio ambiente sano como un derecho humano, y esto reforzaría el ejercicio de la acción, lo cual quiere decir que las personas podrían denunciar ante alguna vulneración de su derecho al medio ambiente. Pero también se debe agregar el derecho a la naturaleza, el que contendría esos otros elementos bióticos, abióticos, socioeconómicos y culturales. Y dentro de ese universo el derecho de los animales.
“Porque ellos también sienten, sufren y se estresan; sin embargo, no tienen los recursos para defenderse. Necesitan de una representación de un ser más racional, que es el ser humano y por tanto nosotros tenemos el deber de garantizarles ese derecho.
“Por eso es un sector vulnerable a la falta de protección, al maltrato y al biocidio (matanza injustificada de un animal doméstico o silvestre domesticado)”, expresó la especialista.
REVELACIONES EN LA PANTALLA
El último día de julio de este año el programa En Buen Cubano, de Cubavisión Internacional, invitó a la Dra. María Gloria Vidal Rivalta, especialista de Salud Animal y presidenta de la Comisión Nacional de Bienestar Animal del Consejo Científico Veterinario de Cuba. En una de sus respuestas -publicada por el periódico Vanguardia- algo quedó bien claro:
“Hemos estado trabajando por año en un proyecto de ley, no de protección animal, sino de bienestar animal. El criterio de protección es un criterio más reducido, o sea, obedece a eliminar, a minimizar los daños que se le pueda ocasionar. Mientras que el bienestar va más allá, incluye la protección, pero también considera importante la salud y la afectación de todo tipo en las diferentes especies. Es un concepto más abarcador”, explicó Vidal.
Al programa también asistió el Dr. Fernando Domínguez Dieppa, miembro de la dirección de la Asociación Cubana de Aficionados a los Gatos, y entre ambos hicieron alusión a la necesidad de una Ley cubana de bienestar animal, pero precisaron que una norma de este tipo nunca será suficiente si no se realiza además una labor educativa, de cultura y sensibilización desde las nuevas generaciones hasta los adultos mayores.
Solo así y aun cuando no se analiza en este acercamiento periodístico el rol de las instituciones estatales en el tema, el cual será objeto de otro trabajo, podrían detenerse actos violentos como el relatado al principio; de esta forma escenas como esas no formarán parte de nuestra cotidianidad.

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