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¿La muerte de la escritura tradicional?

Categoría: Especiales
Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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lenguaje internetEn cualquier esfera de la vida una correcta expresión oral o escrita, resulta fundamental para mostrar, a quienes nos conocen, una buena imagen nuestra.


Desde hace unos años y cada vez con más frecuencia, destinamos gran parte de nuestro tiempo a compartir y contar numerosas anécdotas propias o ajenas, en las redes sociales. Eso implica que la escritura y la lectura retoman auge en nuestras vidas, aunque de un modo diferente a como estábamos acostumbrados antes del surgimiento de Internet.
En este nuevo entorno digital, ¿acaso muere lentamente la escritura tradicional? Lo cierto es que no siempre destinamos el tiempo necesario para revisar los comentarios con los que marcamos nuestro paso por la web, y el dinamismo que ofrecen estos espacios se vuelve un arma para exterminar las reglas de oro de una buena ortografía; importantes e imprescindibles porque permiten una mejor comunicación y entendimiento mutuo, una lectura coherente y sobre todo una interpretación adecuada, sin cambiar el sentido o el significado de las palabras.
Antiguamente, las faltas ortográficas eran reconocidas como un problema social; hoy, tales errores o cambios intencionados de grafemas y demás signos, constituyen una práctica común y divertida, sobre todo para las nuevas generaciones mayormente en contacto con la mensajería instantánea y las redes sociales, espacios cómplices de este fenómeno.
De tal modo, es característico la escritura abreviada utilizando los sonidos de los vocablos; el cambio de una o varias letras por otra u otras; números que sustituyen algunas sílabas; la ausencia de tildes; el uso indiscriminado de las mayúsculas (o su “no uso”), entre otras prácticas.
¿Quién no ha recibido mensajes con esta nueva escritura?: “hol4”, “kien”, “100to”, “4U”, “aki”, “d2”, “LOL”, “bss”, “msj”, “dnd”, “xq”, “tqm” o “tkm”, “salud2”, o frases como “ola q ase”, “dnd stas”, que pueden ser muy comunes en el momento de “textear” en la red....
Ahora bien, ¿son conscientes nuestros jóvenes y adolescentes de que como parte de las informaciones que permutan entre sí por esta vía, y en lo fundamental con el uso de tales códigos, dañan el idioma e incluso, su propia escritura fuera del ámbito digital?
Cierto es que el lenguaje, y por ende el idioma, se manifiesta como un organismo vivo que evoluciona continuamente; por eso cada día se incorporan nuevas palabras que aumentan el vocabulario y la terminología en las más disímiles esferas de la vida.
Y aunque a la luz de nuestros días, no constituye realmente un problema la manera “alternativa” de escribir en Internet, si esta práctica se acentúa, ¿quién garantiza que en pocos años no se pierda la norma culta de escribir y por ende de hablar el idioma Español? Las expresiones erradas, o combinadas, son novedosas e ingeniosas, pero se vuelven vicios que quedan fijados por hábito en los adolescentes y jóvenes... quienes son, en definitiva, el futuro.
¿Justificaciones? Miles: “el espacio y el tiempo”, “es una manera más rápida de decir lo mismo”, “los jóvenes nos entendemos”, “así se escribe en las redes”, en fin... No cabe duda de que resulta una forma divertida de identificarse, o sencillamente de escribir entre amigos y colegas, pero los códigos no siempre son comunes ya que es usual inventarlos en el momento, lo que implica para muchos un verdadero dolor de cabeza, a la hora de descifrar los mensajes de su interlocutor.
Sobresalir de ante sus contemporáneos y dar un toque personal y jovial a sus comentarios, tiene mucho que ver con la edad, pero no ha de ser justificación para dañar su ortografía, su escritura, su idioma y en sentido general, su cultura del lenguaje.
El límite entre saber determinar cuándo utilizar la correcta ortografía y cuándo la “alternativa”, se hará cada vez más delgado, no por un problema de incapacidad, sino de costumbre. De ahí que se insista en la necesidad de estimular la lectura como vía para fijar las palabras en su adecuada escritura, y la educación en el uso de las nuevas tecnologías.
Debemos ser conscientes de que estas prácticas sí influyen en la manera de escribir en otros ámbitos, por lo que es preciso, saber distinguir los espacios y estar pendientes de las reglas tradicionales para no cometer errores fuera de las redes, donde la ortografía y el buen decir sí resultan imprescindibles.

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