Un aporte al desarrollo desde el corazón de la industria

Categoría: Especiales
Escrito por Yunier Sarmientos Semanat / Fotos: Autor
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cervecería hatuey trabajador químico santiagodecuba3Para Rafael Neira “es imposible pensar una industria moderna sin la presencia de la parte química”, por eso su labor es pieza angular en los resultados productivos y en la calidad de los diferentes renglones que a diario son elaborados en la cervecería Hatuey de Santiago de Cuba.

Según explica este hombre, quien se desempeña como jefe de Laboratorio en una de las mayores fábricas de su tipo en el país, el químico participa lo mismo en el análisis de la materia prima como en el logro del producto intermedio y final, ese que se somete a juicio de los paladares más exigentes.

En la cervecería santiaguera, con una tecnología que supera los años previstos para su explotación, el peritaje de cada muestra procesada transita por un rigor muy fuerte, en el que mucho tiene que ver la agudeza de un colectivo laboral integrado por 20 trabajadores, algunos de ellos con cuatro décadas dedicadas a esas funciones.

“El análisis de la cerveza que antes en un equipo moderno podía tardar cinco minutos ahora se hace en dos horas, a veces sin instrumentos disponibles como termómetros o manómetros”, de ahí que apelar a la experiencia de los que peinan canas y las inventivas de los recién llegados sea regla de oro en un lugar donde no caben errores.

Sin que las diferencias generacionales o las carencias de reactivos y otros compuestos constituyan obstáculos, se llegan a procesar muestras en áreas como Microbiología, Análisis Químico, Sensorial, Análisis Especial y Físico-Químico, en este último durante 24 horas, hasta que al final se lleguen a registrar todos los bloques producidos y listos para su posterior certificación. Sobre esto bien puede hablar Elvia Duarte Sesé.

cervecería hatuey trabajador químico santiagodecuba4Sentada ahora tras un buró, y con mucho papeleo aún por alistar, ella cuenta a Sierra Maestra que los primeros pasos en la fábrica fueron hace 35 años como químico-analista. Hoy cuando intenta disimular alguna que otra cana, valora como favorable haberse preparado en muchos puestos, lo mismo de microbióloga que como técnica en aseguramiento de la calidad, responsabilidad en la cual se desempeña actualmente, que le ha permitido tomar el pulso a una industria vital para el desarrollo económico de Santiago de Cuba y de otras provincias como Guantánamo y Granma.

En estos momentos, cuando unos cortos minutos le apartan de su habitual rutina, Elvia atiende los almacenes y también lleva el muestreo del laboratorio, tareas que corren simultáneamente con su rol de dirigente sindical, en un gremio que no espera el primer día de julio para entender cuán importante es para el desarrollo de cualquier industria moderna.

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