Desde hace meses Alina publica fotos de sus días en Barcelona. Algunas incluye fabulosos colores de los atardeceres vistos desde un balcón. En tanto Michel se ha convertido en narrador visual a partir de sus andanzas por La Habana. Calles desiertas, lúgubres edificios que desafían los años. La calma.
Osmel sorprende con un exquisito salmorejo cordobés hecho en Jeréz de la Frontera, y Alberto espera pacientemente porque se maduren unos mangos bajitos que brotan del patio de la casa. Así llegan las flores de todo tipo, los gatos, la quietud de una paloma en una cuerda, las ranas de Diana Rosa y las selectas frutas de Nalena en su natal Santiago.
Cada imagen tiene una historia detrás, resume pequeños instantes de una cuarentena infinita que vivimos los cubanos de aquí, pero también los de allá, y sin importar las distancias (de todo tipo) dan cuerpo a un grupo en Facebook en el que -desde el 6 de abril- se puede mirar lo que otros ven. El confinamiento allí no está permitido.
Dice Mónica Rivero, su creadora, que la idea surgió a raíz de la invitación a echarle un vistazo a un sitio nombrado View from my window, en el que se reflejan -con notable calidad- fotografías de grandes ciudades y monumentos famosos.
Para ese entonces ella, recluída en un centro de aislamiento para recién llegados a Cuba, no lo pensó dos veces y se lanzó a la aventura que tiene su escenario en la mayor red social del mundo. Hoy no se arrepiente.
“Sentí deseos de ver algo más íntimo y cercano. Así que creé el grupo y empecé a invitar amigos. Ellos a su vez lo hicieron con otros y el grupo llegó a los mil miembros en 10 días. Ahora hay más de 3 mil.
“Me interesaba que hubiera algún registro de la mirada durante la cuarentena. El paisaje al acceso de cada uno en una nueva dimensión y en un contexto de encierro”; me dice esta joven que asume el Periodismo como una de sus mayores pasiones, le comento que el resultado de su iniciativa es una crónica visual construida en colectivo. Tal vez sea más que eso, depende de quien mire.