La maternidad es una motivación incuestionable, nadie lo dude. Baste pensar en Yipsi Moreno, Driulis González, Mireya Luis, Yamilka Rodríguez...
Justamente atemperándose en su retorno a las pistas tras ese proceso se encuentra la velocista discapacitada Yunidis Castillo (6 de junio de 1987), categoría T-47 (amputada de un miembro), luego de que su mayor trofeo, Gabriel, viera la luz. En este regreso, amén de mantener latente su sed de triunfo y visualizar Río de Janeiro como destino inexorable, 'La hija del viento' no ha calibrado con todas las de la ley. Eso sí, sus rivales pensaron que podrían hacer fiesta en Doha, Catar, sede del mundial de atletismo, pero la propia Yunidis afirmó: “No llegaré ni por asomo en mi mejor forma, pero la competencia siempre genera una dosis extra de adrenalina. Ahí me crezco y Río de Janeiro significa mucho para mantener los triunfos de mi carrera en Juegos Paralímpicos”.
Yunidis dio una muestra de su condición de extraclase en los Juegos Parapanamericanos de Toronto. Allí se coronó en 100 y 200 metros. Sin embargo, sus mejores cronos los alcanzó en las semifinales, entiéndase los heats iniciales, dando fe de que concurrió sin presentar la forma óptima. Baste señalar que sus marcas fueron de 12.41 y 25.86 segundos, respectivamente.
Yunidis posee los récords mundiales de su categoría en 100 metros (11.95 segundos), el doble hectómetro (24.46) y la vuelta al óvalo (55.72), registros a los que no pudo acercarse en Toronto. Ella misma manifiesta no estar al cien por ciento para frisarlos en Doha, adonde también concurrirán Omara Durand, en 100 metros (11.64 seg. récord mundial), 200 metros (23.67-RM) y 400 metros (56.01); Lenier Savón, 100 (10.61), 200 (22.06); Ernesto Blanco, 200 metros (22.28) y 400 metros (49.07); Raciel González, 100 metros (10.95) y 200 metros (22.36), y Leonardo Díaz, con cotas de 40.65 metros en lanzamiento del disco y 10.68 en impulsión de la bala en la cita continental de Canadá.
El germinar de una reina
Muy pocos pensaron que aquella niña sonriente, nacida en el poblado de Boniato, Santiago de Cuba, y quien a los ocho años se inició en el atletismo bajo la tutela de Jorge Alberto Gonce, se convertiría en seis veces titular del orbe y otras cinco reina paralímpica.
Al ser interrogada en una ocasión sobre su pasión por los deportes, Yunidis sentenció: “Corre por mis venas. De niña, en Santiago de Cuba, viví primero en el reparto Sueño y allí comenzó mi inclinación hacia el deporte, en el Complejo Antonio Maceo. Fíjate que antes de 'enamorarme' definitivamente del atletismo practiqué natación, taekwondo, judo y gimnasia rítmica, y a todos les debo algo: la entrega, la capacidad de lucha y respuesta ante las adversidades, y la flexibilidad. El atletismo constituye un eslabón esencial en mi vida; sin embargo, mi tránsito por tantas disciplinas se debió al hecho de que no me gustaba correr. En lo personal disfruto enormemente viendo los deportes de combate, quizás por nuestro temperamento de cubanos, esa energía, la fortaleza”.
La vida le cambió a Yunidis cuando regresaba de una competencia escolar en Camagüey y su ómnibus sufrió un fatídico accidente que la llevó a perder su brazo derecho. Entonces, luego de poco más de año y medio sumida en el dolor, decidió que el reencuentro con su pasión deportiva sería el camino para aferrarse a la vida.
Para materializarlo se miró en el espejo de Ana Fidelia Quirot, su referente indiscutible. Además, venera en el mundo atlético al jamaicano Usain Bolt: “Un fenómeno, nadie corre como él”, y cierra la lista la estadounidense Allyson Felix: “Es muy potente y pareja, y hasta tenemos similitudes físicas. De haber sido atleta convencional, me hubiese gustado medirme con sus potencialidades en los 100, 200 y 400 metros”.
A Río se llega por Doha
Yunidis Castillo ingresó al equipo nacional en septiembre de 2004, increíblemente bajo la tutela de Luis Bueno, en salto de longitud.
En suelo catarí será el hectómetro la prueba que marcará su estreno. Pero Yunidis se reencontrará con la longitud, modalidad en la cual no ha hecho ninguna incursión oficial desde el mismo 2004. Sucede que pende de un hilo la celebración de los 200 metros en su categoría.
Una mirada a los rankings del orbe en la presente temporada en 100 metros y la vuelta al óvalo, además de la longitud, coloca en posiciones cimeras por ese orden a la estadounidense Deja Young (12.26), la sudafricana Anrune Liebenberg (56.84) y la rusa Nikol Rodomakina (5.83), rival de peso de Yunidis en los eventos de velocidad.
De hecho, la indómita es segunda en el escalafón del hectómetro si se toman sus 12.41 del estadio de York en suelo canadiense (con aire favorable de 2.9m/s); aparece sin marca en la vuelta al óvalo y la longitud, y si en definitiva se materializan los 200 metros, sus 25.86 con viento a favor de 3.5m/s clasificarían segundos. Señal de que pese a su insuficiente preparación se mantiene coqueteando con la cima en cada modalidad.
“Yunidis ha sufrido mucho déficit de preparación. De hecho, en el plano de la autoconfianza puso en duda su asistencia al Mundial, no se sentía muy convencida y ahora, producto de cargar al niño por espacios de tiempo muy prolongados, le ha surgido una molestia en el hombro. De cualquier manera, es una campeona y siempre tengo fe en ella. En los 100 metros puede lograrlo, se ha impuesto a sus rivales de la élite sin acumular volúmenes de trabajo; los 400 son una carrera de mucha intensidad, puede salir la deuda. Incluso entrenando con estabilidad a ella no le gusta correr los tramos largos”, especificó su mentora Miriam.
“Hay que atemperarla en este segmento final, que no pierda la confianza y esa sed de ganar. Necesita conjugar su explosividad, empuje en el bloque y toda la maestría que tiene”, sentenció.
La hija del viento en el cajón de bateo
Con 28 abriles, y tras dos años alejada de las pistas, Yunidis confesó que los Parapanamericanos de Toronto se le antojaron casi como empezar de cero. “Transité por tres meses previos de entrenamiento sometida a mucha presión. Siempre corro con un alto grado de responsabilidad, no podía defraudar”, manifestó la indómita.
“En esta nueva etapa afecta cualquier tensión de índole personal. Por suerte, la comunicación con Miriam es tal que hemos ajustado horarios, sesiones, ya sea en la mañana o la tarde, en función de suplir el bache anterior. La molestia se localiza en la zona de la escápula y la clavícula. Sucede que Gabriel está muy adaptado a los brazos de su mami.
“Me encuentro en la recta final, buscando acercarme a mi nivel, puliendo detalles, especialmente en los 400 metros. En ese sentido ha sido vital el apoyo de Omara, Lenier, Yunior el guía, en fin, todo el equipo y la comprensión y paciencia de Miriam. Físicamente estoy frisando los 50 kg, mi peso ideal competitivo, tengo la arrancada bastante efectiva en este minuto, aunque no me siento 100% explosiva aún. Eso sí, a la hora de la verdad me crezco”.
Yunidis confiesa que en la vuelta al óvalo no soporta las curvas, requieren de mayor amplitud del paso y coordinación con el braceo. Además, le demanda mucho esfuerzo en el componente psicológico interno, una batalla campal de autoayuda, fuerza para demostrar que sí puede.
“Llevo una rutina diaria bien agitada, a Gabriel lo cuida una nana, así puedo enfocarme y adelantar algunas cosas que demandan tiempo. Eso sí, cuando salgo del estadio me quito los pinchos y visto el traje de mamá. A eso súmale que el padre está en Italia, y mi madre y mi hermano Yunierkys en Santiago de Cuba. Ellos vienen a ayudarme en la recta final previa a un evento de magnitud.
“Por si fuera poco, Gabriel cumplirá su primer año el 24 de octubre. Estaré alejada de él. Quisiera regalarle el oro de los 400 metros. Con todo y las complejidades, valoro el 2015 como un año muy positivo, sin marcas de mucho relieve ni récords, pero preservando mi condición de campeona continental y quién sabe si del orbe próximamente en Catar. Pase lo que pase, confíen, el 2016 será distinto. Gabriel será más independiente y podré diseñar mis entrenamientos sin tantas interrupciones, más puntual y planificado. Estoy decidida a preservar mi estirpe en Río de Janeiro 2016”.
Tomado del sitio web Cuba Contemporánea