Como auténticos príncipes y princesa en su carroza real van tres niños por la calle Enramadas, la más comercial de esta ciudad. El “vasallo” que los pasea se llama Rosendo.
Vive Rosendo en la calle posterior de la antigua Terminal de Ómnibus Nacionales, en el reparto Sorribes, en el norte de esta ciudad, y cada mañana sale con su vehículo a vender utensilios para la limpieza del hogar: escobas plásticas, “haraganes” (para secar los cristales mojados), cubos…
Escoge siempre Enramadas para sus recorridos habituales, por la cantidad de personas que deambulan por esta vía que es la principal de la ciudad y por ende un sitio privilegiado para que adquieran su mercancía.
Pero hay jornadas en la que Rosendo une a su labor habitual una tarea mucho más importante para él: pasear a su prole, que altivamente se ubica dentro del carro. Y quien niega que en esas mentes infantiles ellos se vean como príncipes y princesa en su carroza real, ajenos por completo a las observaciones jocosas de algunos transeúntes:
“íÓiga: ¿los muchachos también están en venta!”
Y Rosendo responde con una sonrisa y una afirmación:
“Qué va, mi’jito, si ellos son los jefes.”
Los tres son hijos de Rosendo y de Miriam Cala, que quizás a esa hora de la mañana estará pensando en lo bien que le irá a sus “retoños”, enseñoreándose por Enramadas.
César y Jessica María no han abandonado sus espacios en la imaginaria carroza. Pero Dany Rosendo, el más pequeño, cedió ante el paseo y el sol tenue de una mañana plomiza, y pasó de los brazos de Morfeo a los de Rosendo que por su rostro, parece el hombre más feliz del mundo, aunque ahora mismo sea el “vasallo” de esta princesa y esos dos príncipes.
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