El Capitán de la reserva de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la zona de defensa Los Maceos, el incansable combatiente Rafael Lechuga Otero, es, sencillamente, un periodista de vocación.
Quizás sacrificó las cosas propias de su generación, por su entrega incondicional a la Patria; pero no se separó nunca de su principal motivación: el periodismo. Su vida, es paradigma de consagración a esta profesión, y con sus ochenta años de vida, todavía le dedica sus mayores esfuerzos.
Esta vez, “el profe Lechuga”, fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en la provincia de Pinar del Río, y formador de decenas de generaciones de periodistas, ha cedido el paso a los pinos nuevos, para convertirse en el entrevistado.
¿Por qué escoger el periodismo?
“En primer término, porque me motivaba escribir. Desde muy niño hacía poesías, crónicas, en fin, cosas que después yo no sabía qué eran realmente, desde el punto de vista técnico.
“Eso fue lo que me motivó a inscribirme en la escuela Mariano Corona, donde se estudiaba periodismo en Santiago de Cuba en aquel entonces, me refiero al año 1956 aproximadamente. Pero me involucro en el proceso revolucionario, e interrumpo los estudios.
“Finalmente me gradué en el año 1962, como periodista profesional en la “Manuel Márquez Sterling” de La Habana; aunque desde el 59 ya yo estaba ejerciendo en la emisora Radio Turquino, ya desaparecida, la primera que tuvo una cooperativa de trabajadores, y una de las primeras emisoras que se intervino en Santiago de Cuba.
“Paralelamente, hacía también algunos comentarios en la CMKC y en CMKW Circuito Oriental de Radio, lo que es hoy Radio Mambí; y luego empecé a hacerlos en otros medios ya desaparecidos como la emisora Radio Santiago, fui corresponsal del periódico La Tarde, de La Habana, etc.
“En Pinar del Río también hice periodismo, durante la Crisis de los Misiles. Estuve movilizado en las Cuevas de los Portales, en la zona de Viñales, donde se creó un periódico que yo dirigí. Se llamaba Adelante y pertenecía a las unidades militares que estaban dislocadas en esa zona. Se tiraba en los mismos talleres donde era editado El Socialista, hoy El Guerrillero de esa provincia”.
Pero usted se hace Licenciado en Periodismo aquí, en La Universidad de Oriente.
“Si. El título que se aceptaba para estudiar periodismo en la Márquez Sterling debía ser de Bachiller; pero por una resolución del nuevo Ministerio que se creó, el de la enseñanza superior (MES), los títulos de periodistas profesionales, que es como dicen los expedidos por el mencionado centro, a los efectos de la Universidad, eran de Técnicos Medios.
“Por ese motivo entre los años 1972-73, siendo ya profesor aquí en La Universidad de Oriente, me hacen un plan especial para que yo me gradúe de Licenciado”.
Fundador de Tele Rebelde en 1968, Lechuga también se desempeñó en el Noticiero Nacional de Televisión; es uno de los creadores del periódico Ecambray de Sancti Spíritus; ha escrito varios textos como La Información en televisión, y en coautoría con Vicente Guach y Carlos Mora, Las Agencias Internacionales de Noticias.
Toda su carrera ha estado permeada por las movilizaciones y por su vinculación con la Revolución, tanto que actualmente es miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), donde se desempeña como Jefe de la Secretaría Patriótico-Militar e Internacionalista, en el municipio Santiago de Cuba, además de ser miembro de la Dirección Provincial de esta Asociación.
¿Cómo ha influido entonces, su condición de combatiente en su profesión tanto periodística como docente?
“Totalmente; el periodista es un soldado, tiene que serlo. El periodista tiene en su formación disciplina, y eso ha influido en mi carrera, bien como dirigente administrativo, o como dirigente político, o bien como militar… donde quiera que he estado.
“La disciplina ha influido, además en el estudio. Si uno no estudia constantemente el desarrollo de la sociedad, no será un buen periodista; pero si no estudia el desarrollo de la sociedad en ningún trabajo que desempeñe, no podrá ser un buen ciudadano”.
Hábleme ahora de su vida como profesor, ¿tenía algún método de enseñanza específico para llegar a sus estudiantes?
“La práctica. El periodismo en primer término es una carrera de oficio; uno puede tener cinco puntos en todas las asignaturas, pero si no tiene oficio, no sirve como periodista. Hay compañeros, que lamentablemente se pueden convertir en docentes de un día para otro y no han hecho periodismo. Si no tienen práctica, no serán buenos docentes.
“Si usted no tiene ese oficio usted no lo puede enseñar. Por tal motivo la práctica es fundamental en el periodismo. ¡Ah!, la práctica no puede estar desligada de la teoría, la teoría es necesaria, pero no puedes poner la teoría por arriba de la práctica.
“En mis clases no podía faltar el diálogo con los estudiantes, porque el periodista tiene que dialogar todos los días sobre el mundo en que vive, sobre las noticias del día, si no, no es periodista, y eso siempre en mi aula se señalaba”.
Según su criterio ¿cuáles son las tres características que no le pueden faltar a un periodista bien formado?
“Práctica, estudio, y sobre todo, conocimiento de la realidad del país, formación política e ideológica”.
¿Cómo ve entonces el periodismo de hoy?
Con muchas deficiencias, sobre todo por falta de estudio. Yo les recomiendo que se pongan a estudiar Historia de Cuba, porque desde mi punto de vista, la deficiencia está en la formación histórica de los periodistas. Hay que utilizar la Historia como una herramienta de trabajo”.
Finalmente, ¿qué ha significado el periodismo para usted?
“Para mí el periodismo ha sido la vida misma; porque yo he desarrollado numerosas actividades, pero he sido periodista. Y he hecho periodismo y lo he representado en situaciones dificilísimas. He tratado de contribuir a través de esta profesión al desarrollo del país, y además me siento muy contento y muy satisfecho cada vez que me encuentro a algún periodista que ha sido alumno mío.
“Muchos me reconocen todavía, otros no, pero en definitiva lo mucho o poco que saben de periodismo, lo aprendieron conmigo. Por eso me mortifico cuando veo errores garrafales en mi prensa, en los periódicos, en la radio, en la televisión, de alumnos y no alumnos míos”.
Rafael Lechuga, es miembro además de la Dirección Provincial de la Unión de Historiadores de Cuba, y Personalidad de la UPEC en Santiago. Este eternamente joven revolucionario, no se conformó con ser testigo del momento histórico que le tocó vivir, y luchó por cambiarlo, a través de su certera pluma y también desde la trinchera.
Su periodismo, por tanto, no puede verse desligado a su labor revolucionaria. “El profe Lechuga” es, no caben dudas, un ejemplo vivo a seguir, por quienes pretendemos ejercer con decoro, esta noble profesión.