Ahora falta otra de las joyas de las artes plásticas en Santiago de Cuba

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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FRÓMETA 2Con la muerte del entrañable Luis Mariano Frómeta Bustamante, la noche del pasado lunes 16 de mayo, el arte visual en Cuba, y muy especialmente en esta ciudad, vio desaparecer a otra de las joyas de la plástica.

Luis Mariano Frómeta Bustamante (Santiago de Cuba, 26 de julio de 1933-16 de mayo de 2016). Destacado escultor, pintor, restaurador, dibujante, artista y profesor de dibujo y modelado. En 1947 ingresó en la Escuela de Bellas Artes. Es expulsado por huelguista. En 1952 se une a alumnos de Artes y Oficios en actos contra Batista. Fue maestro voluntario de 1960 a 1962, profesor en la Academia de Santiago de Cuba; fue autor de monumentos en Cuba y el extranjero (Polonia, Checoslovaquia. Yugoslavia). Obtuvo numerosos premios por su obra, distinciones laborales, y reconocimientos.  Fue fundador del Colectivo Plástico de Oriente y de la UNEAC, y entre las distinciones que ganó aparecen Por la Cultura Nacional, Raúl Gómez García y la Placa José María Heredia. Hijo Ilustre de la Ciudad de Santiago de Cuba.

frometaSolía Luis Mariano pararse en el balcón de su casa, en la calle Aguilera, en el corazón del centro histórico de esta urbe y desde allí saludaba a mil y un transeúnte… o llamaba a alguien con insistencia. Y uno subía a la modestísima casa, para sumergirse en una conversación que siempre giraba en torno a proyectos artísticos y durante la cual, el artista mostraba algún cuadro, mientras su compañera, siempre solícita, traía el té o el café. Era como una ceremonia.  

Me unía a Frómeta una amistad sincera. Y cualquier sitio era adecuado para dialogar: los balances de la UNEAC, los bancos frente al Museo Municipal Emilio Bacardí Moreau, la sala del hogar...

Nunca faltaron en sus palabras, los elogios para los otros. Él encarnaba la sencillez humana, la humildad. De pronto dejé de verlo en el balcón. Supe de su nueva morada; luego, de su estado delicado de salud. Y finalmente, la noticia más triste del mundo. El martes 17 de mayo de este 2016, en la tarde, sus restos fueron depositados en la Necrópolis de “Santa Ifigenia” y así otra de las cinco joyas de la plástica santiaguera partió, precedida de sus hermanos, sus auténticos hermanos: José Julián Aguilera Vicente y Miguel Ángel Botalín Pampín. La ciudad se inclinó otra vez, respetuosamente, ante otro de sus cinco Hijos Ilustres (Aguilera, Botalín, Frómeta, y José Loreto Horruitinier y Lincoln Camué). 

En Vista Alegre, en su estudio, otro artista de la plástica: Alberto Lescay Merencio no oculta su consternación. Y quiso hablar… con el corazón, como hacen los hijos agradecidos.

“Estaba en segundo año de la carrera pero no tenía noción de lo que quería ser: pintor o escultor. Y la primera persona que me dijo ‘Ud. es un escultor’ fue Luis Mariano, en un momento muy bonito pues había ganado por oposición el puesto de profesor. Llegaba vestido de traje blanco, corbata, pantalón dril 100. Se quitaba el saco, se remangaba la camisa con aquellas manos enormes, manos de escultor.

“Puedo decir que me estimuló mucho y me hizo creer en mí como futuro artista. Y eso no lo puedo olvidar jamás. Desde el principio comencé a admirarlo, por sus cualidades humanas, por su pasión hacia el arte. Era un formidable profesor, un líder a la hora de exigir beneficios para la Academia, un joven impetuoso junto a Ferrer Cabello, Jaime Sotera, René Valdés. En verdad era impetuoso pero nadie se refería a él sin mencionar su talento, la entrega al mundo del arte… A Frómeta hay que ponerlo en un pedestal como uno de los hombres, de los artistas que han hecho mucho por esta ciudad, absolutamente coherente con la historia, con el arte, con la cultura de la nación.”

Solo dos obras de Frómeta bastarían para encumbrarlo como escultor: el Frank País emplazado en el Pico Cuba, y la estatua del propio Frank en las alturas de Punta Gorda, frente al mar. Sin embargo era un gran pintor. Al respecto dijo Lescay:

“Le aconsejé, humildemente porque siempre me consideraré su alumno, que pintara más. Nunca he visto una pintura de Frómeta que pueda ser cuestionada artística o técnicamente. Parece que él no lo sabía pero era un extraordinario pintor, un gran retratista. Y sus tallas en madera, muy buenas. Me gustaría hacerle a Luis Mariano un retrato escultórico. Ya hablé con su hijo que es mi hermano, porque Frómeta era como mi padre. 

“Es lo que haré por un hombre muy original, muy espontáneo, muy sincero, muy directo en su lenguaje; un hombre que va a trascender por su obra y por su accionar en la vida cultural de Santiago de Cuba.”

La ciudad, sus artistas, y muchísimo más los amigos de Frómeta Bustamante, extrañarán la experiencia, la calidad de sus obras, y esa plática fina, educada y tan amena con la que Luis Mariano se convirtió en una figura imprescindible.

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