De cocuyos, sonrisas y sueños

Categoría: Especiales
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niño cubanoEl niño cubano da sus primeros gritos y el llantito retumba entre profesionales que lo asisten y acondicionan para devolverlo a su madre. Recibe la criatura los cuidados requeridos y, conforme a su crecimiento y evolución, es vigilado con celos por los médicos de la familia en una gratuita plaga de exámenes, vacunas, jarabes y dietas.

El niño cubano lleva pañales asidos a alfileres que guardó la abuela, muerde bolitas de madera para aliviar sus encías, crece con fórmulas de malanga y plátano, gatea detrás del perro y sacude al gato por la cola. Conoce los portales de los vecinos y los vecinos turnan el rol de niñera. Sonríe cada mes para el fotógrafo del pueblo y luce en cada estampa el conjunto hermosísimo que regaló tía o primo.

El niño cubano aprende a decir mango, güira, conga… y arroya en los hombros de papá con el tambor de julio. Trepa las cercas de los patios y caza chipojos. Bucea en palanganas y alimenta pececitos. Ama los dulces de leche de la abuela y cree en el Coco que aparece si no termina su cena. Cuenta su economía improvisada a base de cajetillas de cigarros. Construye junglas sobre su carriola el viernes y espera ansioso el sábado para ver junto a mamá los monos del zoológico.

El niño cubano lanza piedras y conversa con sus muñecas de trapo, forma bandas con otros niños del barrio y junto a ellos cubre cada recoveco de la cuadra mientras juega a las escondidas bajo luces de cocuyos. Sueña con el vuelo de dragones y no es interrumpido su sueño por el estruendo de un disparo. Tumba mangos, cañandongas, grosellas y luego inyecta adrenalina a su picardía en una carrera que lo aleja de los gritos del vecino.

El niño cubano es alfabetizado magistralmente y con gracia e histrionismo representa a Lopi, Masicas o Abdala en los matutinos de la escuela. Invade los trabajos de los padres. Recibe apretones, besos y cariño de toda la familia. Aprende mil caritas piadosas para emergencias de porcelanas rotas, pañoletas perdidas o uniformes sucios. El niño cubano, es feliz.

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