Periódico Sierra Maestra

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Liberación de La Maya: Importante eslabón de la victoria rebelde

segundo frente

El 7 diciembre de 1958 el poblado de La Maya, situado en las inmediaciones de las ciudades de Santiago de Cuba y Guantánamo, pasó a formar parte del territorio libre de Cuba, tras ser liberado por fuerzas de la Columna 17 Abel Santamaría, perteneciente al Segundo Frente Oriental Frank País, bajo el mando del entonces Comandante y hoy General de Ejército,  Raúl Castro Ruz.

El 23 de noviembre de ese año, como parte de la ofensiva rebelde contra las posiciones de la tiranía batistiana, comenzó el asedio a las fuerzas represivas que ocupaban ese poblado. El enemigo se había atrincherado en diversos puntos, entre ellos el Centro de Veteranos, de los cuales fue desalojado hasta concentrarse en el cuartel, desde donde ofreció una tenaz resistencia.

Ante esa situación, por orden de Raúl Castro, entró en acción, por primera vez durante la guerra, la Fuerza Aérea Rebelde. Así en la mañana del 7 de diciembre un avión piloteado por el capitán Luis Alfonso Silva Tablada, dejó caer una bomba incendiaria en el patio de la madriguera batistiana. Aterrorizadas, las fuerzas del ejército opresor, ya desmoralizadas después de 14 días de combates, izaron una bandera blanca, señal de una rendición que puso fin a una de las acciones más valerosas de esos últimos días que precedieron al triunfo revolucionario del  1ro. de enero de 1959.

La liberación de La Maya tuvo la importancia de eliminar el único reducto enemigo que servía de enlace entre Santiago de Cuba y Guantánamo, quedando, de esa forma, incomunicadas por esa vía, las fuerzas que ocupaban ambas ciudades orientales.

Este hecho victorioso  no constituyó una acción aislada. Formó parte de la Operación Flor Crombet, orientada por el Comandante en Jefe Fidel Castro durante la ofensiva final contra la tiranía batistiana. Mediante esta, el Segundo Frente Frank País y el Tercer Frente Dr. Mario Muñoz Monroy,  actuarían de forma conjunta sobre los poblados de El Cristo, Alto Songo, La Maya y San Luís.

A partir de entonces, el Segundo  y Tercer  Frentes prosiguieron con celeridad sus operaciones conjuntas y estrecharon el cerco sobre la ciudad de Santiago de Cuba, como preludio de la batalla final.

En las acciones de La Maya, el Ejército Rebelde le causó varias bajas al enemigo y le ocupó numerosas armas, al tiempo que perdió a valerosos combatientes, como fueron Rogelio Crespo Blanco, Marino Muñoz Romero, Wilfredo Mejías Martínez, Renaldo Sablón, Andrés Chongo Contreras, Gilberto Clavel Sablón, José Oscar Pérez Mejías y Luís Felipe Matos.

Estos héroes de la Patria reciben cada 7 de diciembre el homenaje agradecido de los pobladores de La Maya, quienes los honran, sobre todo, engrandeciendo y defendiendo la obra por ellos legada.

Liberación de La Maya: camino hacia la ofensiva final

A partir de la liberación de Songo, el 27 de noviembre de 1958, las tropas rebeldes arremetieron con mayor fuerza el sitio al poblado de La Maya.

El 30 de noviembre, los guerrilleros fueron desalojando de sus posiciones a la soldadesca batistiana quedando como último reducto el cuartel de esa montañosa localidad. Las acciones principales estuvieron dirigidas por el entonces capitán Filiberto Olivera Moya, quien concibió la entrada por diferentes puntos: Sabanilla, el Manguito, y Calle Central por la carretera de Songo.

La toma del cuartel de La Maya, último reducto de la tiranía no fue tarea fácil, y en el combate cayeron valerosos compañeros como Marino Muñoz Romero y Andrés Chongo Contreras, considerado este último entre los más intrépidos y experimentados del frente de ataque.

Con el asalto y toma de La Maya, el 7 de diciembre, las fuerzas revolucionarias protagonizaron un rotundo éxito en la lucha contra la tiranía, lo que tuvo su antecedente en la liberación del poblado de Songo.

Las tropas enemigas tuvieron un saldo de 350 prisioneros entre oficiales y soldados, todo ello sumado al numeroso parque ocupado durante las acciones. Las columnas 6, 17, 19, y 20 conforme se lo prometieron a Raúl, hicieron suya la consigna de: “No pasarán”.

La población urbana y aledaña, contribuyó de forma decisiva a la victoria. Con la emancipación del territorio songomayense se logró liberar un importante eje de comunicación terrestre por carretera y ferrocarril.

En el resto del país se continuaba combatiendo y con la liberación de este territorio se cerró el cerco sobre la ciudad de Santiago de Cuba, hasta que la desmoralización del Ejército de la tiranía, motivada por el arrollador empuje rebelde, hizo inminente el triunfo de las fuerzas revolucionarias posibilitando un Primero de Enero victorioso.

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