Periódico Sierra Maestra

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Palmeros en las acciones del 30 de Noviembre

Mov. 26 julio

Una tarja en el parque Céspedes de Palma Soriano despertó mi curiosidad. Muchas veces había transitado por ahí sin fijarme en aquel detalle. Aquella hacía referencia al acuartelamiento de los combatientes del levantamiento del 30 de noviembre de 1956. Y decidí indagar aquel hecho que pertenece a mi historia local.


Gerardo Losada Guerra, palmero que acuarteló a los revolucionarios en su hogar cuenta que “A finales de noviembre de 1955, el entonces coordinador de las actividades clandestinas en Santiago de Cuba, Lester Rodríguez, viaja a Palma Soriano para dejar oficialmente constituida una de las primeras direcciones municipales del movimiento 26 de julio en la provincia oriental. El grupo de Palma estuvo dirigido por los compañeros Carlos Chaín y Parmenio García. En 1956 se había logrado una perfecta organización que permitió la colaboración activa con la dirección provincial del movimiento.
“Con el fin de atraer la atención de las fuerzas militares batistianas lo cual posibilitaría un éxito al desembarco del yate Granma por la costa sur de Oriente y el acceso inmediato de los revolucionarios de la zona montañosa desde donde se organizaría la lucha guerrillera en estrecho vínculo con las ciudades, se realizaría un levantamiento en la ciudad. Palma Soriano, por su cercanía a Santiago de Cuba estaría llamada a desempeñar importantes acciones encaminadas a viabilizar el levantamiento.
“El día 29 los palmeros fueron avisados sobre el levantamiento que se realizaría el día 30 para contar con su participación en la ciudad. Los revolucionaron se acuartelaron en casas de la zona.
“Allí se realizaron prácticas de tiro, de arme y desarme de fusiles en una finca cercana. Aunque solo contaban con dos pistolas colt 45 y un revolver 38 consagraban todos sus esfuerzos en preparase para la acción.
“La presencia de la mujer se hace imprescindible en todo proceso, las hermanas Zoila y Lilia Durrutí, residentes en la calle Maceo entre Callamo y Cisneros, fueron las encargadas de coser los uniformes verde olivo de los combatientes palmeros.
“Escogidos los combatientes que se trasladarían a Santiago de Cuba solo quedaba coordinar el carro y el chofer; el auto planeado no se encontraba en la piquera y hubo que alquilar un carro sin chofer. Ocultaron las armas y municiones en el auto. Salieron a la una de la mañana evitando tomar la carretera central por la vigilancia del enemigo. El conductor estaba exhausto de manejar y decidieron cambiar de chofer sin percatarse que se detuvieron 10 metros antes de llegar a la posta del Puerto de Boniato, esto llamó la atención del guardia de turno y fueron registrados y encontraron una caja de balas que por su descuido no habían ocultado bien. Los combatientes fueron detenidos y llevados al Moncada por lo que se vieron imposibilitados a cumplir su objetivo”.
Aunque las acciones previstas por los revolucionarios palmeros, en apoyo al levantamiento, no pudieron ejecutarse, los revolucionarios respondieron a la tradición patriótica de su tierra y se ofrecieron a brindar el respaldo necesario, a dar su colaboración para que la ciudad héroe se vistiera de verde olivo ese 30 de Noviembre.

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