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Jesús Menéndez, Vuelve en Millones

Categoría: Historia Escrito por Mayte García Tintoré Visto: 1107

Jesus MenendezSe le conoce como el General de las Cañas, así lo apodó nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén; mas su nombre no podrá dejar de mencionarse cuando de trabajadores y sus derechos se hable.

Cuentan que nació en techo de guano y tabla de palma, en el pueblo de Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, el 14 de diciembre de 1911. Y que como herencia familiar solo tenía ser descendientes de combatientes mambises.

Se le recuerda apenas siendo un niño, huérfano de madre, trabajando como vendedor ambulante, machetero, recogiendo tabaco, o arando la tierra de la parcela familiar, porque el pan nuestro de cada día había que buscarlo con el trabajo de sol a sol.

Para Jesús Menéndez Larrondo no había tiempo muerto; su situación económica empeoraba y trabajar era la manera de ayudar a sustentar su familia. Las zafras se convirtieron en su razón de ser, v conocía como nadie los temas del campo, de la industria azucarera, los secretos de la caña.

Con 16 años logra una plaza de retranquero de trenes de caña, y luego fue purgador de azúcar en el central Constancia. Sin proponérselo se convirtió en un líder  de la clase obrera,  pues comenzó a enfrentar posiciones entreguistas, ricos terratenientes y capitalistas extranjeros que solo querían sacar provecho. 

Cuando se hable de conquistas cubanas en el plano laboral, el nombre de Jesús Menéndez se alza: el Diferencial Azucarero, la Caja de Retiro y Asistencia social de los trabajadores del sector, la Cláusula de Garantía, el  pago de horas extras, la elevación del salario a los azucareros, el logro del retiro, la retribución de las vacaciones, que se reconociera la maternidad de las obreras, la higienización de los bateyes, dan fe de cuánto hizo este hombre de pueblo por los trabajadores.

Junto a Lázaro Peña fundó la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), organizó el Sindicato Nacional de los Trabajadores Azucareros y se convirtió en su líder nacional. También creó la Federación Nacional de Obreros Azucareros y fue elegido en 1940 Representante a la Cámara.

Pero sus luchas no solo fueron por reivindicaciones laborales, se imponía enfrentar la tiranía de Gerardo Machado, a los políticos de turno, corruptos, serviles, y a las empresas norteamericanas que dictaban el capital. Era una piedra en el camino, por eso el gobierno auténtico de Grau, siguiendo la política de La  Guerra Fría, decidió asesinar al líder azucarero.

Fue entonces un 22 de enero de  1948, en Manzanillo que cegaron su vida; sin embargo, sus sueños de justicia social hechos realidad en la Cuba de hoy, son banderas que enarbolan los trabajadores azucareros, los obreros cubanos que desde el surco, con machete en mano, y ante el pitar de cada central, hacen que Jesús Menéndez acompañe la jornada y vuelva a la vida convertido en millones.

… Entonces llegará,
General de las Cañas, con su sable
hecho de un gran relámpago bruñido;
entonces llegará,
jinete en un caballo de agua y humo,
lenta sonrisa en el saludo lento,
entonces llegará para decir,
Jesús, para decir:
—He vuelto, no temáis.
Para decir:
—Mirad, he aquí el azúcar ya sin lágrimas.
Para decir:
—Fue largo el viaje y áspero el camino.
Creció un árbol con sangre de mi herida.
Canta desde él un pájaro a la vida.
La mañana se anuncia con un trino.

Elegía a Jesús Menéndez/ Nicolás Guillén

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