Periódico Sierra Maestra

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Juan Taquechel López: raíz fecunda de las glorias presentes

taquechel y fidel

Nuestro Héroe Nacional, José, Martí, afirmó que “De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas.” Con esa verdad, convertida en convicción, los santiagueros debemos recordar, en el aniversario 110 de su natalicio, a Juan Taquechel López.


Y es que Santiago de Cuba ganó su condición de Héroe de la República de Cuba, no por sus casas, edificios, calles, sus parques u otros lugares que identifican a la ciudad. Los héroes han sido sus hijos, sus hombres y mujeres, los forjadores de su historia.
Juan Taquechel López nació en esta ciudad, el 23 de febrero de 1908, en humilde cuna. Un día le escuché decir que había venido al mundo con dos desgracias: ser pobre y negro en una sociedad capitalista. Y a ellas se sumaron en su juventud otros dos motivos para ser despreciado y perseguido por los gobiernos capitalistas: ser rebelde y comunista.
De la enseñanza primaria, solo guardó un recuerdo: el de sus lágrimas al no poder pasar del cuarto grado, porque su padre no podía pagar ese derecho tan humano, inalcanzable en el capitalismo para tantos humanos sin derechos. Pero se graduó en la universidad de la vida.
La edad de 14 años los encontró ya trabajando. Aprendiz y operario en un taller de fundición; operador de equipo de impresión, vendedor ambulante, comprador de botellas, carretillero, cosedor y estibador. En la lucha por la supervivencia fue peón, tractorista, camionero, operador de planta de asfalto, bracero. En muchas de esas labores dejó su sudor en los puertos de Santiago de Cuba, Boquerón, Manzanillo, y otros centros de Holguín, Palma Soriano, Las Tunas, Cauto Cristo, la Carretera Central.
Pero ese duro bregar, siempre con míseros salarios, forjó en el joven Taquechel la conciencia de que el capitalismo era un sistema brutal que era necesario erradicar, como única opción para dignificar la vida de los trabajadores y de toda la sociedad.
De rebelde ascendió a revolucionario. De revolucionario ascendió a comunista. A los 24 años, militó en las filas del Partido de los comunistas cubanos, con la misión concreta de trabajar en el movimiento sindical. Bajo la tiranía de Gerardo Machado, fundó el Comité Gestor del Gremio de Braceros y Peones de Almacenes en el Puerto de Santiago de Cuba, enfrentándose a los sindicalistas reformistas que le hacían el juego a los explotadores. Aquí fue secretario general de la primera célula comunista.
Fue fundador del Sindicato de Mineros de El Cobre y tuvo protagonismo en la organización sindical de los obreros de la industria y la agricultura cañeras.
Organizó huelgas, exigió derechos, arriesgó su vida para defender la de los demás. En ocho ocasiones sufrió prisión y vejámenes que, lejos de menguar, fortalecieron su voluntad y su convicción sobre la victoria futura.
Al frente en los combates obreros y comunistas en Santiago de Cuba. El 1ro. de agosto de 1933, durante una manifestación obrera y estudiantil contra el imperialismo y el embajador yanqui, y por las demandas de los desocupados, recogió en sus brazos a América Lavadí Arce, joven comunista asesinada ese día por la represión policial.
En 1937 es fundador de la Federación General de Trabajadores de Oriente, de la cual fue Secretario General. Un escalón hacia la constitución de la Confederación de Trabajadores de Cuba, en 1939, que lo tuvo también como creador.
Su prestigio lo condujo a ser Representante del Parlamento por la provincia oriental, desde donde, en nombre de los socialistas, defendió los intereses de los obreros y de la sociedad frente a la burguesía. Compañero de lucha de Jesús Menéndez y de Lázaro Peña.
A partir del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, por su actividad y filiación política, Juan Taquechel tuvo que sumirse en la clandestinidad, sin dejar nunca de combatir. Para preservar su vida, el Partido Socialista Popular decidió llevarlo a trabajar a su Dirección Nacional, en La Habana, donde permaneció hasta el triunfo de la Revolución, cuando regresó a Santiago de Cuba, reincorporándose a la labor sindical. Asumió responsabilidades en el movimiento obrero como organizador y Secretario General en Oriente.
Su larga historia después del triunfo revolucionario no cabe en un artículo periodístico. Siempre trabajando, siempre combatiendo, siempre con la honestidad y la austeridad como estandarte. Laboró durante varios años en el Comité Provincial del Partido. Delegado a los dos primeros congresos del Partido, e invitado a los dos siguientes.
Desde 1975 trabajó como sustituto jefe en Construcciones Militares en Santiago de Cuba, donde permaneció hasta su desaparición física, ocurrida el 2 de junio de 2002, a los 94 años de edad. Ese día, al luto y el dolor del pueblo santiaguero, en las honras fúnebres efectuadas en la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular, se sumaron ofrendas florales dedicadas por Fidel, Raúl, Almeida, Vilma y otros dirigentes de la Revolución.
En ese mismo recinto, Juan Taquechel López, junto a la destacada revolucionaria santiaguera Gloria Cuadras de la Cruz, había tenido el honor de develar la estrella de Ciudad Héroe y la Orden Antonio Maceo, entregadas por el Consejo de Estado, por mediación de Fidel, a Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1984.
Por estas razones, Juan Taquechel está entre los hombres que no deben ser nunca sepultados en el olvido. Falleció siendo Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Pertenece a la legión de héroes que deben recordarse, más que por el dolor de su muerte, por la obra de su vida. Su más de una veintena de condecoraciones laborales, militares y políticas avala su limpia trayectoria.
Aún recordamos un histórico día, el 1ro. de Mayo de 1959. Ese día habló al pueblo de Santiago de Cuba el Guerrillero Heroico, Comandante Ernesto Che Guevara. También habló Juan Taquechel López, quien nos legó un mensaje con fuerza de presencia:
“Aquí estamos reunidos con los trabajadores, los campesinos y estudiantes, significando esto que marcharemos unidos en futuras luchas. Hemos marchado por las calles con el Ejército Rebelde y las compañías armadas, en un acto de unidad. La Revolución es un golpe profundo que ha tocado a los grandes intereses y contra esos intereses hay que estar alertas”.
A él, en el aniversario 110 de su natalicio, es de justicia decirle:
Juan Taquechel López: Los santiagueros seguimos marchando unidos y siempre alertas frente a los enemigos. Y seguiremos construyendo y defendiendo la Revolución que fue el sentido de tu vida.

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