Además, pidió a May esclarecer de una vez el tipo de relación que pretende mantener con la UE tras concretarse el divorcio, previsto para el 29 de marzo de 2019.
Por otra parte, acusó a la administración conservadora de utilizar la amenaza de una salida sin acuerdo como táctica negociadora, lo cual consideró un error, pues implica el riesgo de que esa alternativa se convierta en realidad.
Asimismo, manifestó su preocupación por el llamado Brexit a ciegas que consiste en firmar una declaración de intenciones con el bloque, pero dejar sin resolver asuntos de gran relevancia como la relación futura entre ambas partes.
Lo anterior ubicaría al Reino Unido al borde del precipicio y sin saber cuál sería su destino final, señaló Sturgeon.
En mayo de este año, el Parlamento escocés rechazó el proyecto de la Ley de Retirada del Reino Unido de la alianza comunitaria, la cual regulará la separación e incorporará la normativa comunitaria a los estatutos británicos.
Durante una votación en la cámara regional, 93 diputados respaldaron una moción presentada por el SNP en oposición a ese documento por considerar que restringirá las facultades de los gobiernos locales y atentará contra la descentralización de poderes.
Aunque la decisión de los parlamentarios escoceses no es vinculante, analistas y medios de prensa alertan sobre el peligro de una crisis gubernamental y el incremento de las posibilidades de otro referendo sobre la independencia de ese territorio británico.