Brasilia, 7 may (Prensa Latina) Una comisión especial de la Cámara de Diputados de Brasil analizará a partir de hoy la propuesta de reforma del sistema de jubilaciones, impulsada por el presidente Jair Bolsonaro y fuertemente criticada por casi todos los sectores.
De acuerdo con el cronograma presentado por el presidente de esa junta, diputado Marcelo Ramos, se celebrarán 11 audiencias públicas con cerca de 60 invitados para debatir el tema.
Precisó que, a pesar de sugerencias para escuchar a 130 personas, ese número debe ser reducido.
'No puedo utilizar el argumento de hacer audiencia pública e inviabilizar el momento de la materia ser votada. Voy a tratar de coordinar y podamos tener más tiempo para discutir las enmiendas', afirmó.
El parlamentario señaló que los trabajos tienen que ser coordinados con la mayoría. 'No vale la pena votar en la comisión sin la garantía en el plenario', recalcó.
Ramos quiere aprobar la reforma y entregar el texto para el análisis del plenario de la Cámara hasta julio.
Con el fin de garantizar los 308 votos necesarios para la aprobación de la medida, el Gobierno tiene a disposición de los diputados a técnicos del Ministerio de Economía.
Conforman la comisión especial 49 miembros y 49 suplentes de 25 partidos con representación en la asamblea.
Después de la publicación del dictamen y del intervalo de dos sesiones, la propuesta se incluirá en el orden del día del pleno de la Cámara, en la que se someterá a dos turnos de debate y votación.
Para ser aprobada, la propuesta precisa tener, en ambos turnos, tres quintas partes de los votos de los diputados (308 en votación nominal). Después el texto irá al Senado y será sometido a una nueva tramitación.
Entre las reglas planteadas por la reforma, diputados opositores muestran preocupación por el reemplazo del modelo de solidaridad del actual régimen de retiro por el de capitalización, como en Chile.
Como principal punto criticado asoma la creación de un nuevo sistema de previsión y el establecimiento de una edad mínima para jubilación de 65 años para hombres y 62 para mujeres (actual 60 y 55), al final de un período de transición de 12 calendarios.
Establece la propuesta que los brasileños que pretendan jubilarse con una pensión completa deberán contribuir durante 40 años.
La mayoría de los representantes de los partidos opositores a la modificación en el régimen de jubilaciones reclaman la publicación de los estudios sobre la realización del proyecto y alertaron sobre cómo afectará a los brasileños más pobres.
Denuncian que el Gobierno quiere acabar con el sistema actual y crear uno privado que solo interesa al sistema financiero, en detrimento de una jubilación digna para todos.