MANAGUA.—El Comandante Daniel Ortega fue elegido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como candidato presidencial para las elecciones generales en Nicaragua, previstas para el 6 de noviembre próximo, reportó La Voz del Sandinismo.
La resolución fue adoptada durante el VI Congreso Sandinista Nacional Comandante Tomás Borge Martínez, que tuvo lugar en la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos Herrera, en Managua, evento que contó con la presencia de la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, y con la asistencia de 1 910 personas.
En el evento también se aprobó facultar a Daniel Ortega para escoger y designar a su compañero de fórmula, dar continuidad a la política de alianza, y definir el listado de candidatos ante la Asamblea Nacional y el Parlamento Centroamericano.
La encuestadora CID Gallup reveló que el Presidente nicaragüense se mantiene con la mayor intención de votos con vista a las elecciones generales de noviembre.
En su más reciente sondeo, refirió que el Comandante tiene el 57 % de intención de votos, por encima de los dos candidatos opositores del Partido Liberal Independiente y el Partido Liberal Constitucionalista, Luis Callejas y Miguel Rosales, respectivamente, quienes juntos suman apenas el 3 %.
La pesquisa también indicó que el FSLN tiene una proyección ascendente de percepción positiva entre la población nicaragüense, al pasar del 37 % en el 2007 a 55 puntos porcentuales este año.
Al intervenir en el Congreso Sandinista, el Comandante Daniel afirmó que en el presente las batallas siguen siendo las mismas, y recordó un poema de Fernando Delgadillo cuyo verso dice: a un siglo de distancia, el enemigo sigue siendo el mismo, lanza la piedra, lánzala.
Indicó que se acabaron los días de las intervenciones extranjeras y al respecto manifestó que son los pueblos quienes deben pedir cuentas a los yanquis por los crímenes que siguen cometiendo, por la injerencia de sus embajadores en los países donde deben respetar los asuntos internos de cada pueblo, por las deudas contraídas tanto por Estados Unidos como por Europa, por el afán colonialista que llevó a la destrucción de civilizaciones enteras, así como a adueñarse de la tierra de los pueblos originarios.
Piensan que seguimos en los mismos tiempos, a aceptar las injerencias. Tenemos derecho a la palabra, a desenmascararlos, sentenció.