Santiago de Chile, 12 sep (PL) El ministro del Interior de Chile, Mario Fernández, condenó hoy enérgicamente actos vandálicos registrados en las últimas horas por elementos radicales.
Encapuchados intentaron sabotearon marchas y actos por el 43 aniversario del golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, que marcó un baño de sangre en Chile por los militares encabezados por el general Augusto Pinochet.
Las acciones violentas, sobre todo alrededor del Cementerio General de Santiago, dejaron un saldo de siete carabineros heridos, uno de ellos con arma de fuego, y dos reporteros del espacio noticioso 24 horas de TVN.
Fernández afirmó que las fuerzas policiales serán inflexibles en la persecución de los responsables de estar barbaries contra personas y la propiedad pública.
La justicia procesará con rigor a todos los involucrados, advirtió el secretario de Estado en referencia a las pesquisas en curso y a los 49 sospechosos que lograron ser detenidos gracias por Carabineros.
El Ministro emitió las declaraciones después de visitar a uno de los siete policías heridos por los manifestantes en la capital, el cual se encuentra estable y sin riesgo vital.
Como casi siempre ocurre en todas las manifestaciones en Chile, encapuchados protagonizaron la víspera violentos incidentes en las afueras del Cementerio General.
La marcha comenzó en la avenida de la Alameda, en el centro de Santiago, pasando por el Palacio de La Moneda hasta llegar al Memorial de los Detenidos Desaparecidos de la dictadura (1973-1990).
Los encapuchados, delincuentes comunes que aprovechan estas coyunturas, intentaron incluso asaltar una sucursal bancaria de la zona en el barrio de la Recoleta, pero fueron reducidos por efectivos de Carabineros.
Sin embargo, un periodista y un camarógrafo de la cadena de Televisión Nacional de Chile fueron atacados por los delincuentes y resultaron heridos por proyectiles.