Periódico Sierra Maestra

Switch to desktop Register Login

Yo no me cambio por nadie

cubanoEn ocasiones leo los comentarios y mensajes en Facebook, escucho conversaciones de personas que han viajado por el mundo y veo las luces que comúnmente deslumbran, estimulan y atraen; así llegan las referencias de ciudades inmensas, edificios que retan la tirantez del cuello por su altura descomunal, igualmente tiendas y calles que solo he visto en películas y reportajes televisivos, sin embargo, siempre falta algo para redondear ese otro mundo que se presenta cual vitrina.

Junto con las luces llegan también las sombras, porque  son públicas y viajan a igual velocidad en las redes las noticias de ametrallamientos en escuelas  y mercados, manifestaciones en calles y plazas, así como leyes aprobadas por gobiernos que no priorizan los derechos básicos de los ciudadanos.

Es común escuchar sobre atentados terroristas, bombas, choferes que arremeten contra los peatones en calles concurridas, maltrato a inmigrantes que buscan sobrevivir, leyes que afectan las relaciones familiares, la unidad entre los padres y los hijos, e incluso conflictos transnacionales  que ponen en peligro a pueblos enteros, mediados por intereses  económicos.

Hay preguntas básicas que me hago y pueden ser comunes a muchos coterráneos que como yo, entendemos el mundo desde aquí, por ejemplo: ¿por qué tantos jóvenes vienen a estudiar a Cuba? ¿Por qué mediante los programas de salud cubanos  se operan a tantos pacientes extranjeros dentro y fuera de Cuba? ¿Por qué tanta gente conocida que emigró, cuando van a  dar a luz o necesitan una intervención quirúrgica, regresan? Estoy seguro de que la respuesta NO es precisamente, “porque allí tienen garantía del acceso  a todos estos servicios”.

Me pregunto cuánto darán familias enteras de países muy desarrollados, por estar tranquilos en casa mientras sus hijos van a las escuelas y parques, sin el peligro de que alguien tome un arma de fuego y comience a disparar; cuántos quisieran caminar tranquilos por las calles o entrar a un centro nocturno o mercado sin el peligro de que alguien haga explotar una bomba o impacte un vehículo contra el lugar.

Lamentablemente para muchos la seguridad, la tranquilidad de caminar confiados por las calles, abrir una puerta en la casa o permitir a niños y niñas que monten sus bicicletas libremente en un parque, es menos importante que ver directamente la torre Eiffel, un casino en Las Vegas o el Palacio de Buckingham.

Al final cada cual valora sus necesidades y aspiraciones desde una  perspectiva personal, cada uno pone sobre la mesa las cartas de que dispone, por eso, yo no me cambio por nadie.

Periódico Sierra Maestra/ Correo: cip226@enet.cu / Directora: MSc. Olga E. Thaureaux Puertas/ Redacción Digital: Lic. Clara Gayoso Giro, MSc. Arnaldo Clavel Carmenaty / Informático: Ing. Alberto Elers Pérez / Copyright ©. Todos los Derechos Reservados. Autorizamos la reproducción de trabajos de este sitio, siempre que sea de forma íntegra y se cite la fuente.

Top Desktop version