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Otra masacre que conmocionó al mundo

Foto 1 tiroteo El Paso tomada de El País¿Qué es la humanidad sino el respeto por la vida? Estamos en una época bastante deshumanizadora. No hay más que percibir todo el dolor, inspirador de tantas denuncias mediáticas manifestadas en disímiles formas, que nos rodea. Niños desplazados, mujeres golpeadas, animales maltratados, naciones enteras hundidas en la desesperación,…, el fin de la vida tal y como la conocemos, un ciclo de terror que parece no acabar.

Muchos consideran a los Estados Unidos como el mayor exponente de estos males. Una sociedad segregada del raciocinio común y fiel a la supremacía impuesta por quienes la administran. El porte legal de armas, un tema tan polémico y denunciado durante años, ha sido el plato fuerte en estos últimos días, nuevamente.

Foto 2 tiroteo El Paso tomada de El PaísEn la mañana del pasado sábado Patrick Crusius, un joven norteamericano de 21 años, irrumpió a tiros en un Walmart, reconocida cadena de mercados, ubicada en El Paso, Texas, donde cometió “el mayor crimen racista contra hispanos de la historia moderna de Estados Unidos”, según han calificado medios de prensa locales. Un total de 20 muertos y 26 heridos fue el saldo de víctimas que, como era de esperar, conmocionó a la nación, sumida aún más en un ascendente rechazo por las políticas de exclusión implantadas por el presidente Donald Trump.

El Paso es una ciudad del oeste de Texas, con más de 600 mil habitantes, ubicada en la frontera entre Estados Unidos y México, por lo que su población es mayoritariamente de habla hispana. Antes de perpetuar el siniestro el atacante dejó lo que muchos consideran un manifiesto racista, de 2 300 palabras, para el que utilizó las redes sociales, y en el que hablaba de una “invasión hispana” en ese condado que necesitaba ser erradicada: “solo así nuestra forma de vida puede ser más sostenible”, una doctrina supremacista blanca cuya práctica genera delitos de odio como este.

Crucius, también conocido como Brown, era un chico solitario; “nunca interactuaba con nadie”, dijeron sus vecinos. Sus compañeros de estudio lo calificaban de “irritable y explosivo” por lo que muchos preferían mantenerse alejado de él. Demostraba buen dominio de la informática y, según sus propias publicaciones en internet, le era indiferente su futuro pues aseguraba que “trabajar en general apesta”… “realmente no estoy motivado para hacer nada más de lo necesario para vivir…”. Según algunos analistas, su perfil encaja con el de aquellos autores de tiroteos similares iniciados en la secundaria de Columbus, también en los Estados Unidos, en 1999.

Foto 3 Patrick Casius tiroteo El Paso Santiagode CubaLos crímenes de odio hacia el diferente, solo por tener otro color de piel, ideología, o costumbres ajenas a nuestra práctica y entendimiento, lideran los titulares en muchos medios de comunicación desde hace años; actos terroristas, ataques violentos sin motivo aparente, asesinatos a sangre fría contra personas inocentes hacen que el mundo se retuerza en una pesadumbre cada vez mayor. Soluciones parecen haber pocas o ninguna. Esta es una cuestión de orgullo y prejuicios, pero no al estilo romántico de Jane Austen, sino al estilo de “los americanos”, con violencia y lenguaje de adultos, aunque menos diálogo y más armas.

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