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¿Cuál es la mejor mochila?

alumno preescolar cuba

Se aproxima el inicio del curso escolar y hay padres que todavía andan por la ciudad, recorriendo tiendas y visitando a vendedores en busca de una mochila que se ajuste a las necesidades y el presupuesto disponible en casa para los accesorios, calzado y uniforme escolar.

No es un secreto que a veces esta tarea resulta estresante. Cuando se suma el importe de las medias blancas, las camisetas, los adornos para el pelo de las niñas, los zapatos y otros artículos, una se da cuenta de lo mucho que cuesta lograr que nuestros hijos lleguen a la escuela con aspecto impecable, por no mencionar la compra de forros de papel y plástico, las agendas, los portaminas y bolígrafos, los plumones, marcadores... y toda suerte de materiales -que si bien algunos son proporcionados en la escuela- muchos padres prefieren asegurar. Pero que gastemos mucho no significa que escojamos lo mejor... y eso puede suceder con las mochilas.

Buscando en Internet consejos para los padres acerca de salud escolar, resalta un artículo publicado en la enciclopedia médica Medline Plus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, sobre cómo escoger y utilizar las mochilas, para cuidar la salud de nuestros hijos.

Un dato interesante es que, para los educandos, las mochilas son mejores que los bolsos, no solo porque muchas traen compartimentos diferentes para el material escolar, sino porque los músculos fuertes (los de la espalda y los abdominales) son los que soportan el peso.

Explica el texto, que cuando se organizan correctamente los libros y otros objetos que se deben cargar, el peso de la mochila se distribuye por el cuerpo y son menos frecuentes las lesiones en los hombros o el cuello, como puede ocurrir con los maletines o carteras. No obstante, cuando se usa mal (colgada de un solo hombro) y se le ponen demasiadas cosas dentro, puede causar la distensión de músculos y articulaciones, y provocar dolor de espalda.

Lo aconsejable, según los especialistas consultados para el artículo científico, es que los niños no carguen más del 10 al 15 % de su peso, pues “... cuando una mochila pesada se coloca incorrectamente en los hombros, la fuerza del peso puede halar al pequeño hacia atrás.” Y para compensarlo, el cuerpo se flexiona hacia adelante a la altura de las caderas o se arquea la espalda.

Según el texto de Medline Plus, “...esto puede provocar una compresión no natural de la columna y causar dolor de hombros, cuello y espalda”.

A eso se suman otras molestias como que, al tener mochilas abultadas, a los estudiantes les es muy engorroso moverse en espacios estrechos, como los pasillos de las guaguas y otros medios de transporte. Así no solo ellos sufren las molestias de llevar tanto “equipaje” sino que golpean sin proponérselo a otras personas.

Por último, es bueno reflexionar sobre el hecho de que usar mochilas pesadas modifica la manera de caminar de los niños, en especial de los más chicos, y los pone en riesgo de caer, sobre todo si van a subir o bajar escaleras, pues la mochila puede hacerles perder el equilibrio.

Este no es un asunto del que suela hablarse. Discutir qué mochila comprar y la mejor manera de usarla puede ser un tema frecuente por estos días en el hogar, pero no en los medios de comunicación.

Sin embargo, garantizar el bienestar y la seguridad de los más pequeños, y de los jovencitos de casa es fundamental. Y en ese empeño hay que vigilar hasta los más insignificantes detalles. Madres y padres a veces nos atormentamos buscando marcas como Nike, Adidas, Michael Jordan, Puma... o bonitas imágenes de Dora la exploradora o de princesas de toda la colección de Disney. Y en muchos de los casos, conseguirlas implica endeudarnos o exprimir al máximo la economía familiar para pagar las mochilas de moda.

No obstante, es atinado pensar que más allá del logo de una marca o de una imagen de dibujos animados, a la hora de escoger, hay que priorizar la funcionalidad del objeto que servirá a nuestros hijos para organizar y transportar sus pertenencias durante todo el curso escolar.

Que sea acorde con su tamaño y que tenga correas anchas y acolchonadas para no presionar demasiado ni dejar marcas y dolor en los hombros por la carga. Además, insistamos en la importancia para la salud de usar correctamente este accesorio.

Y, por qué no, aprovechemos de paso para explicar a nuestros pequeños que un buen estudiante no lo es por la marca de sus zapatos o de su mochila. Un alumno es brillante por la riqueza de su pensamiento, por su interés en aprender y en estudiar... y, sobre todo, por la abundancia de sus valores.

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