Periódico Sierra Maestra

Switch to desktop Register Login

Sabías qué

¿CRISTINA, LORRAINE, ALAMEDA O JESÚS MENÉNDEZ?

Santiago2Una de las avenidas más largas de la ciudad de Santiago de Cuba es la actual “Jesús Menéndez”, que se extiende por varios kilómetros, por ejemplo de sur a norte, desde Las Cruces, a las puertas de los repartos de Altamira y Luis Dagnesse, y va a entroncar con el Paseo Martí.

En su trazado, la “Jesús Menéndez”, que no se llamó así al principio de su construcción, incluía en su recorrido sitios privilegiados de la urbe. Y otros menos conocidos por toda la ciudad pero casi familiares para vecinos del entorno de la Avenida, en el reparto Mariana de la Torre.

La panadería La Planta, en la esquina de Gasómetro, donde se horneaban los panes más exquisitos y variados en muchas cuadras a la redonda.  

Los cinematógrafos Gran Cine, Maxim y Medimarg, que surgieron en ese mismo orden en dos cuadras contiguas de Gasómetro a Trocha, y de Trocha a San Fernando. El primero, en los años finales de la década del 50 y principios de los 60 ya mostraba el paso del tiempo; era el de menos prestancia y el más barato de los tres, y quienes asistían allí por momentos tenían que apartar con los pies los cangrejos que se paseaban por la sala.

El “Maxim” era “el rey” del barrio: tenía dos pisos y hasta una cafetería que ofrecía servicios “hacia afuera” y también “hacia adentro del cine”, con la diferencia de que los productos llevados hasta la butaca por todo un personaje: El Diablo Rojo, costaban dos o tres centavos más.

Era genial El Diablo: pregonaba en una seguidilla todo lo que vendía: las marcas de cigarros cubanos y americanos, caramelos, chikles, refrescos, caballitos, galleticas, emparedados, maltas…

El “Medimarg”, inaugurado poco después del triunfo de la Revolución, fue el que más perduró en la etapa revolucionaria, cuando ya el “Maxim” y el “Gran Cine” habían sido demolidos. Hoy queda poco del local que exhibía en lo alto, en su lumínico anunciador, la referencia cine moderno.

Muchos no conocen la procedencia del nombre de esa sala cinematográfica. Este era la combinación del apellido del dueño, el Sr, Medina,  y de su esposa, Margarita.

También estaban en el trazado de la actual “Jesús Menéndez”, la Iglesia y el Colegio Don Bosco; la Escuela Pública No. 18, la 3ra. Estación de la Policía Nacional, casi frente al cine Maxim; dos farmacias, entre estas la del Dr. Miguel;  la colchonería  Lafallette, la mueblería de Pimentel, la Fábrica de Hielo La Unión, la agencia de autos Chevrolet, el Café Alameda, la cafetería El Farito, las ferreterías Cristina (aún existe en Trocha y Cristina) y la de Paco, en Cristina y Gasómetro; las cafeterías Turquino, que solo colaba café Turquino, traído directamente de la Sierra, y la Oso, que utilizaba solo café Caracolillo, varias gasolineras o servicentros, la heladería de la gallega Alegría…

En la Avenida está también la Alameda Michelsen, el Club Náutico, estaba el “Bienvenido”, un muelle al que llegaban las embarcaciones, entre estas las lanchas que hacían viajes a Cayo Smith, hoy Cayo Granma; el American Bar (abajo) y el Blanco y Negro (arriba), en el edificio que ocupa hoy la fábrica de tabacos; la Aduana, el Reloj de la Alameda, los almacenes y muelles de la zona 2 del puerto, quizás la de más ajetreo por la cantidad de barcos y la cercanía de las naves para guardar mercancía; estaba la célebre terminal de trenes, la fábrica de refrescos Quinaber, la fábrica del ron Bacardí y las naves de añejamiento, llamadas Don Pancho…

Otro aspecto interesante en la historia de la Avenida son sus nombres y la construcción de esa vía sobre terrenos ganados al mar  mediante empalizadas y rellenos sucesivos.

En su libro “Nuestras Calles”, reeditado por Ediciones Caserón, sello santiaguero de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), el ilustre hijo de la localidad, Raúl Ibarra Albuerne, primer historiador de la urbe, afirma que de 1700 a 1728 ya existían zonas “ganadas” al mar, desde la calle Gallo hasta el hoy Club Náutico y que este último lugar se conocía como Playa Norte, y de ahí a la Estación ferroviaria se llamó Plan de la Marina (quizás por eso tanta gente conocía la calle Aguilera como Marina). Pero desde ese sitio hasta lo que sería el Paseo Martí, solo había manglares y pantanos que fueron desapareciendo con los rellenos.

En 1832  continúan los trabajos para segar manglares y pantanos y el tramo se extiende desde Aguilera hasta San Francisco y se llamó De Lahera, por el gobernador que auspició los trabajos, aunque en 1834, el Ayuntamiento decide cambiarle la identificación y ponerle Paseo de la Reina Cristina, y así la vía en 1859 ha avanzado hasta la actual calle Habana; en 1914 vuelve el Ayuntamiento a cambiarle el nombre a la vía, que se conoce entonces como  Calzada de Lambton Lorraine, en honor  al comandante inglés de la fragata de guerra Niobe.

Desde la nave anclada en la bahía, Lorraine conminó a Don Juan Nepomuceno Barriel, gobernador de Santiago de Cuba, a detener el fusilamiento de los expedicionarios del  “Virginius” so pena de bombardear la ciudad.

Nepomuceno Barriel se llamó a capítulo y detuvo la carnicería pero ya había fusilado a 57 expedicionarios.

Quizás la muerte de Lorraine en Bélgica, en 1914,  llevó al Ayuntamiento santiaguero a tener este gesto con el marino inglés, que con esa noble y valiente acción, evitó la muerte a muchos patriotas cubanos que ocupaban el “Virginius”.

Mas lo cierto es que hoy, en 2020, mucha gente le sigue llamando a la vía Lorraine, otros le dicen Cristina, y hay hasta quien la señala como la Alameda, cuando en realidad  la Alameda Michelsen solo ocupa una pequeña área de la extensa avenida.

El filántropo alemán German Michelsen realizó muchas acciones en beneficio de esta urbe, entre estas la creación junto a otros entusiastas, de las Cocinas Económicas en Santiago de Cuba que dieron de comer y salvaron del hambre, a miles de santiagueros y desplazados hacia la ciudad.

Después del triunfo de la Revolución, el 1. de enero de 1959, la calle pasó a llamarse Avenida Jesús Menéndez, en honor al líder de los trabajadores azucareros de Cuba, asesinado en la estación de trenes de Manzanillo, a finales de la década del 40 del siglo XX.

Así que el lector tiene aquí para escoger: En esta urbe, oficialmente esa Avenida se llama Jesús Menéndez. Pero si Ud.  dice Cristina, Lorraine, e incluso Alameda, quien lo escuche sabe que se está refiriendo a la extensa y hermosa vía que desde Las Cruces hasta el Paseo Martí, bordea la bahía y encierra en su perímetro, una parte de la historia de la ciudad.          

Periódico Sierra Maestra/ Correo: cip226@enet.cu / Directora: MSc. Olga E. Thaureaux Puertas/ Redacción Digital: Lic. Clara Gayoso Giro, MSc. Arnaldo Clavel Carmenaty / Informático: Ing. Alberto Elers Pérez / Copyright ©. Todos los Derechos Reservados. Autorizamos la reproducción de trabajos de este sitio, siempre que sea de forma íntegra y se cite la fuente.

Top Desktop version