Periódico Sierra Maestra

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“MATAPASIONES” A LA MODA…

calzoncilloscortosUna verdadera explosión de la moda ocurrió en Santiago de Cuba, cuando fenecía el año 1908, y es que el 31 de diciembre de ese año, los hombres comenzaron a usar calzoncillos cortos, es decir, hasta las rodillas.

Para ese momento, los calzoncillos llegaban hasta los tobillos, lo que suponía ponerse un pantalón debajo de otro pantalón.

Y debe imaginar el lector, cuánta molestia sentiría el sector masculino  al tener que usar esa prenda íntima tan larga y calurosa, en una ciudad como Santiago de Cuba, regularmente convertida en “fogón” por las temperaturas altas.

La entrada en escena del calzoncillo corto casi a inicios del siglo XX constituyó todo un acontecimiento de la moda y un respiro para los hombres, pues la nueva pieza era mucho más fresca, “funcional” y agradable.

calzoncilllosModa tan revolucionaria aterrizó o desembarcó en Cuba de la mano de los comerciantes norteamericanos de una entidad: The VVD Company, de Nueva York.

Inmediatamente, los cubanos jóvenes que abrazaron la nueva moda,  le pusieron nombre al calzoncillo: VIBIDÍ, pues en las etiquetas aparecía Made for the B.V.D. best retail trade (Hecho para el B.V.D. mejor comercio minorista) ”.

Lo cierto es que aquello fue locura a inicios de siglo XX. Décadas después llegaron los aquí llamados “calzoncillos atléticos” y los iniciadores de 1908 cayeron supuestamente en desuso,  aunque muchísimos hombres continuaron prefiriendo la prenda antigua por su comodidad, que “no apretaba” ninguna parte del cuerpo.  

Seguramente, fue la picardía femenina cubana la que al querer tildar de anticuados a los hombres que siguieron al estilo vibidí, entonces calificaron  como MATAPASIONES al calzoncillo “con piernas” diferente del “atlético”.

Consultas masculinas aseguran que el supuesto “matapasiones” es más cómodo pues no aprieta, fresco, evita el roce de las piernas a la altura del escroto, y en verdad “no da muerte” a ninguna pasión pues una cosa no tiene que ver con la otra.    

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HOY SÍ SE PUEDE SALIR DE “SALSIPUEDES”

El primer Historiador de la Ciudad de Santiago de Cuba, según nombramiento del Ayuntamiento, fue Raúl Rómulo Liborio Ibarra Albuerne (1901-1966).

A Raúl Rómulo se deben crónicas exquisitas, además, sobre el nombre de las calles santiagueras, que Mayla Acedo Bravo trabajó en una edición anotada, con prólogo, compilación y notas de ella, que publicó Ediciones Caserón, de la Uneac, en 2017.

En ese libro, “Nuestras calles”, hay para recrearse, especialmente  por la forma tan amena con la que Ibarra va describiendo detalles que atrapan al lector, desde el principio.

Y es el caso, por citar uno, la referencia que el autor hace de la tan llevada y traída historia del callejón Salsipuedes, con un aspecto adicional que aún llama la atención de ciertos transeúntes conocedores: un error.

En 1939 el Ayuntamiento, quizás porque a alguien no le gustaba el nombre tan peculiar de ese tramo de calle, lo cambió y le puso General Higinio Marrero, lo que constituyó un doble error: primero, porque aún hoy en 2020, la gente le sigue llamando Salsipuedes, y segundo, porque no hay ningún general de la Independencia con ese nombre sino Remigio Marrero y Álvarez, a quien Ibarra califica por los méritos que ganó el patriota, como un bravo soldado de la lucha contra el colonialismo español.

En verdad no conocemos si el disparate ha sido cambiado por el nombre correcto. Al menos hasta no hace tanto seguía allí. Ibarra añade en su crónica, que Marrero y Álvarez nació en Holguín el 1 de octubre de 1826 y murió allí 90 años después, en agosto de 1916.

Lo mejor, sin embargo, lo reservó el Primer Historiador de Santiago de Cuba para abordar el tan conocido nombre del callejón,  que con enorme popularidad dura hasta nuestros días.

Agrega el autor,  que en la era colonial quisieron ponerle San Miguel, y nada; que la vía comienza en Calvario, “a mediados de la cuadra entre Habana y Maceo, se extiende hasta tres cuartas partes de la manzana y luego, casi a mediados de su extensión, hace una escuadra y desemboca en Maceo. Antes no llegaba hasta Maceo, porque había una cuartería que cerraba la calle, y, naturalmente, el que entraba en el callejón tenía que regresar a la calle Calvario, y era un verdadero entra y sale, que le valió su nombre popular y gracioso”. En fin, cosas de este Santiago de Cuba que a cinco siglos y cinco años de ser villa (1515) y luego ciudad  (1522) sigue asombrando a santiagueros y visitantes.     

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ASÍ ES UN AMOR ETERNO

Las notas encontradas no especifican en qué lugar exactamente se encontraron por primera vez. Pero lo que sí se conoce bien es que constituyó una fortuna para Santiago de Cuba, y para toda Cuba también, que el destino uniera a dos personalidades y a dos corazones como los de Doña Elvira Cape Lombard y Don Emilio Bacardí Moreau.

Elvira y EmilioElvira nació en el poblado bien rural de Ti Arriba y la educación y los ejemplos de sus padres: un francés y una criolla cubana, la alistaron para la vida. Tenía ella unos 25 años cuando conoció a Emilio quien la superaba en edad casi dos décadas.

Cuando hoy se celebra en buena parte del mundo el Día de los Enamorados, la historia tiene en Cape Lombard y Bacardí Moreau una muestra de ese amor capaz de superar las pruebas más exigentes: fueron entrañables enamorados hasta que en 1922 Don Emilio cerró los ojos, definitivamente, a los 78 años.

Como para hacer una novela basada en el amor y la comprensión de la pareja, hay material más que suficiente en la vida que llevaron juntos Elvira y Emilio; fue un romance eterno que consolidó, además, la unión que logró la pareja en otros ámbitos de su existencia, por ejemplo, los negocios, la pasión por la cultura y las artes, el patriotismo por ver a Cuba independiente.

En cuanta empresa se consagró Don Emilio ahí estuvo a su lado Doña Elvira; del amor que se prodigaban nacieron cuatro hijas: Marina, Lucía Victoria, Adelaida y Amalia.

Los hicieron  inseparables, las vicisitudes por la lucha independentista de Bacardí, que enfrentó con entereza Cape Lombard; la separación obligatoria por las detenciones y destierro de Don Emilio; el exilio de Elvira ante el acoso español, y luego de la derrota ibérica, el trabajo de ambos en el mejoramiento de la vida de todas las santiagueras y todos los santiagueros  

Ella fue una de las más entusiastas en apoyar a Bacardí cuando este fundó el primer Museo-Biblioteca de carácter público en Cuba en Santiago de Cuba, el 12 de febrero de 1899, siendo el patriota en ese momento, el primer Alcalde cubano.

No pudo Bacardí ver finalizadas las obras del actual edificio del Museo, que estuvo listo en 1927. Pero Elvira, fiel al legado de su amado esposo fue la persona que más impulsó la creación de esa joya de la arquitectura, en la intersección de las calles Aguilera y Carnicería. Fue como el homenaje póstumo a su amor eterno por Emilio, a quien sobrevivió 11 años, pues ella también cerró los ojos definitivamente en 1933, a los 71 años.    

Cuando en los primeros años de la década de los años 60 del siglo XX, el Gobierno Revolucionario decide convertir la sede de la Colonia Española, en la calle Heredia, en Biblioteca Provincial   Elvira Cape quizás sus primeros visitantes observaron desde el patio de la institución parte del Museo Bacardí y habrán comprendido que hasta en el nexo de ambos edificios hay un simbolismo referido al gran amor que unió eternamente a Emilio y a Elvira.    

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A PROPÓSITO DE UN CAMINO Y UN FESTIVAL

peregrina026adrianaAhora que estamos a las puertas de una nueva edición del  tradicional, santiaguero, popular y abarcador Festival de la Trova Pepe Sánchez, algunos lectores de esta sección preguntan qué significa Sendero de los Trovadores, un término utilizado en cada una de estas celebraciones.

En realidad se denomina Sendero Póstumo de los Trovadores y se ubica en el cementerio Santa Ifigenia y nació de la tradición que significó que trovadores y autoridades culturales asistentes a los festivales “Pepe Sánchez” que comenzaron a celebrarse en esta urbe en 1964, fueran hasta el camposanto a poner flores en la tumba de célebres cantores y tocadores de guitarra del género tradicional.

Puede faltar cualquier aspecto en el programa de un “Pepe Sánchez” pero jamás se deja de ir al “Santa Ifigenia” cada 19 de marzo, día del natalicio del creador del primer bolero e instituido en Cuba como Día del Trovador.

Ningún cementerio en Cuba atesora los restos de más trovadores connotados que el de Santiago de Cuba, y el “Sendero…” es el recorrido por esos sitios sagrados donde en cada tumba se depositan flores y se le canta a la memoria del cantor. Incluso hay un punto en el cementerio: el  Parque Central de la necrópolis, donde se ponen flores en honor a trovadores cuyos restos aún no han sido localizados.

Ramón Ivonett,  Ñico Saquito, Pepe Sánchez, Pepe Banderas, Ignacio Bambú, Pucho el Pollero; Pablo Armiñán, Ángel Almenares, Félix B. Caignet, Miguel Matamoros, Ramón Márquez, Virgilio Palais, Emilio Blez, Compay Segundo… son algunos de los nombres que dignifican el Sendero Póstumo de los Trovadores en “Santa Ifigenia”. 

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“Mamá Dolores” era Eusebia Adriana Cosme Almanza

91AfUaKrfkLQuizás no sepan los santiagueros más jóvenes, muy en especial aquellos que en los últimos tiempos han visto en la pequeña pantalla la versión fílmica de la eternamente popular novela El Derecho de Nacer, que la carismática Mamá Dolores de la película fue personalizada por la actriz santiaguera Eusebia Adriana Cosme Almanza.   

derechonacerCuando Eusebia encarnó a la negra Mamá Dolores en la obra cinematográfica, ya era una personalidad del arte. Había salido de Cuba con 26 años y llena de sueños muchos de estos hechos realidad en Europa, México, Nueva York, Puerto Rico...

También, cuando filmó la película hacía 41 años que había nacido en la santiaguerísima calle Rastro, en el lejano 1911, el 5 de diciembre.

Durante su estancia en el extranjero vino a Cuba varias veces, e igualmente a Santiago de Cuba donde hace más de 80 años, la Alcaldía la distinguió con la condición de Hija Predilecta de la ciudad.

Parece que luego de casi 15 años de ausencia de su terruño, la nostalgia hizo que a partir de 1951, la excelente declamadora comenzara a visitar con frecuencia la urbe santiaguera. En una de esas oportunidades Cosme Almanza recibió el homenaje de la Universidad de Oriente y en 1953 hizo un recital por los 100 años del natalicio del Apóstol de la Independencia en Cuba, el hoy Héroe Nacional José Martí Pérez.

En su momento Nicolás Guillén ponderó la declamación de Eusebia; en 2013 Nydia Sarabia le dedicó un libro: “Eusebia Cosme, la rosa canela”.

Era relativamente joven la declamadora: 65 años, cuando falleció repentinamente. Viajaba de México a Nueva York donde vivía. El avión hizo escala en Miami y allí murió quien había cautivado a los públicos más diversos con su modo único de decir la poesía.

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