El VIH no es otra cosa que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, el cual ataca el sistema inmunitario y debilita los sistemas de vigilancia y defensa contra las infecciones y algunos tipos de cáncer. A medida que este virus destruye las células inmunitarias y altera su función, la persona infectada se va volviendo gradualmente inmunodeficiente.
La inmunodeficiencia entraña una mayor sensibilidad a muy diversas infecciones y enfermedades que las personas con un sistema inmunitario saludable pueden combatir. Su fase más avanzada se conoce como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que puede tardar entre 2 y 15 años en manifestarse, dependiendo de cada persona. El SIDA se define por la aparición de ciertos tipos de cáncer, infecciones u otras manifestaciones clínicas graves.
El VIH/SIDA, como se le conoce generalmente, se ha convertido en una pandemia que sigue creciendo a nivel mundial, y continúa como uno de los más graves problemas de salud pública en el planeta luego haberse cobrado más de 34 millones de vidas hasta la actualidad.
Dada su trasmisión sexual se ha esparcido muy rápidamente, aunque puede contagiarse también por el contacto con diversos líquidos corporales de personas infectadas, como la sangre y la leche materna; no así con contactos de tipo corriente y cotidiano como puedan ser los besos, abrazos o apretones de manos o por el hecho de compartir objetos personales, alimentos o bebidas.
De ahí que resulte imprescindible evitar ciertos factores y conductas de riesgo que pueden incrementar las posibilidades de que una persona contraiga este fatal virus. Por ejemplo: no protegerse en las relaciones sexuales, padecer alguna otra infección de trasmisión sexual, compartir agujas o jeringuillas contaminadas, recibir inyecciones o transfusiones sanguíneas sin garantías de seguridad, etc.
Gracias a los adelantos recientes en el acceso al tratamiento con antirretrovirales, las personas seropositivas pueden ahora vivir más tiempo y en mejor estado de salud. Sin embargo, hasta ahora es una enfermedad que no tiene cura y por tanto, la mejor medicina es la prevención.
El Informe sobre las brechas en la prevención de ONUSIDA muestra que en los últimos cinco años se han producido 1,9 millones de nuevas infecciones anuales por el VIH en adultos, y que están aumentando en algunas regiones.
Por eso cada año, desde el 1988, se conmemora el Día Internacional de la Acción contra el 1ro de diciembre, y se dedica a dar a conocer los avances contra esta pandemia. En esta ocasión, la campaña tiene por nombre “Levantemos las manos por la #prevenciónVIH”, y abarcará aspectos como el uso de preservativos y lubricantes, la reducción de daños, la profilaxis pre-exposición, la circuncisión masculina médica voluntaria (CMMV), la prevención de la transmisión materno-infantil del VIH, las pruebas y la supresión vírica.
También analizará la forma de abordar las barreras que impiden acceder y usar tales servicios a las adolescentes y mujeres jóvenes, las poblaciones clave y las personas que viven con el VIH.
En Cuba, y específicamente en Santiago de Cuba, la epidemia crece a la par del mundo, a pesar de los continuos mensajes de prevención y promoción de salud. Por lo que queda evidenciado que resta mucho por hacer.
En Santiago de Cuba se han planificado intervenciones comunitarias, en centros escolares, en los medios de comunicación masiva, en los centros hospitalarios a las embarazadas, etc.
Igualmente se ha previsto la realización de pruebas rápidas, implementar una semana de cine sobre diversidad sexual, y otras actividades que no se llevarán a cabo con la algarabía que las caracteriza, por el duelo que vive Cuba en estos días.