“Asumir lo popular como componente clave que nutre los procesos revolucionarios” dijo Agustín Laó Montes

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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IMG 1662La primera conferencia magistral del 10. Coloquio Internacional Joel James In memoriam iniciado ayer en esta ciudad, acaparó la atención la sala repleta de la Casa del Caribe, por dos motivos esenciales:

El tema se presentaba muy interesante: “Contrapunteo armónico de Fidel y Joel de cara al Socialismo del siglo XXI”, y el conferencista, Agustín G. Laó Montes, sociólogo, investigador y profesor universitario llegaba a Santiago de Cuba con un aval respetable.

IMG 6448Laó Montes, natural de la ciudad de Ponce, en Puerto Rico, venció la preparación como Bachelor of Art en la Universidad Católica de su país natal, y además maestría y doctorado en la Universidad de Nueva York-Binghamtom, de 1997 a 2003.

Con dichos atributos académicos, Agustín es profesor de sociología en la Universidad de Ahmerst, Massachussets, y son numerosas sus conferencias en centros de altos estudios en USA, Latinoamérica, el Caribe…

De él se ha dicho que “Su interés académico se ha movido en un amplio diapasón, que incluye la teoría social, la sociología histórica, los estudios culturales, los movimientos sociales, la diáspora africana, los estudios caribeños, los estudios sobre racialidad y ética, y la colonialidad del poder”.

De 1991 a 2007 Laó recibió premios, distinciones y reconocimientos de la Universidad del Valle, Cali, Colombia; la Universidad de Yale, la Universidad de Columbia, y The Center of Graduate de la Universidad de la ciudad de New York, todas en los Estados Unidos.

Libros y artículos y ensayos suyos han aparecido en numerosas publicaciones, varios de estos traducidos del inglés al español, el portugués, el turco, y el francés. Y lo más importante para Cuba es que desde hace 10 años asiste al espacio teórico del Festival del Caribe.

Con esta carta de presentación, Agustín Laó Montes asumió la responsabilidad de ser el expositor inicial del 10. Coloquio y estas fueron sus reflexiones, contenidas en un documento de una docena de cuartillas:

IMG 6472La partida corporal del Comandante Fidel Castro Ruz marca el fin del Siglo XX y un nuevo periodo de cambios e incertidumbres. Conmemorando poco más de 10 años de la partida corporal de otro gran hijo de este terruño, Joel James Figarola, esta presentación se hará a forma de dialogo entre Fidel y Joel, dos figuras familiares y entrañables, cuyos legados materiales, intelectuales, éticos y espirituales, perduran como herramientas de emancipación y recursos de esperanza, para continuar construyendo futuros de liberación para Cuba y el mundo. En vista del volumen de producciones y contribuciones de Fidel y Joel, aquí ensayaremos un contrapunteo armónico de dos intervenciones, el texto de Joel James titulado Vergüenza contra Dinero que fue publicado en el 1996, y el discurso pronunciado por Fidel Castro en el aula magna de la Universidad de la Habana el 17 de noviembre del 2005.

“Mientras el historiador Eric Hobsbawm postuló un Corto Siglo XXI que comenzó en la primera guerra mundial y terminó con la caída del bloque soviético en el 1989, aquí hablamos de un Largo Siglo XX en el cual Cuba juega un papel principal, tanto en sus comienzos en la Guerra Cubano-Hispano-Americana del 1898, como en el momento actual de transformaciones y transiciones en el sistema mundo-moderno donde el escenario cubano es clave para el presente y futuro de la humanidad. Las dos grandes revoluciones del Caribe, la revolución haitiana de principios del siglo XIX y la revolución cubana desde mediados del Siglo XX, nos colocan al centro de las gestas globales por la descolonización, liberación, democracia y justicia, Fidel, un gran visionario y arquitecto de futuros posibles, desde un principio tuvo clara conciencia de la pertinencia planetaria de la revolución cubana. Ya en la Segunda Declaración de La Habana, Fidel esgrimió la consigna Esta Humanidad ha Dicho Basta y ha Echado a Andar, asumiendo liderato político e intelectual del proyecto tricontinental que habría de desafiar la colonialidad del poder y la geopolítica del conocimiento. El sujeto colectivo y agente de cambio histórico de dicho proyecto, fue un nuevo concepto de pueblo, distinto tanto de la falsa soberanía del liberalismo burgués, como de la masa amorfa del populismo latinoamericano. Este nuevo concepto radical de pueblo, fue lúcidamente enunciado por Fidel cuando decía, entendemos por pueblo, la masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia.  Esta significación de la categoría Pueblo como colectividad subalternizada dentro de cuyo seno radica el potencial revolucionario, correspondía a los condenados de la tierra de Fanon. Fidel y Fanon elaboraron una nueva teoría del sujeto revolucionario. En esa clave, Fidel habló de los intereses del pueblo, los intereses de sus campesinos, los intereses de sus obreros, los intereses de los jóvenes, los intereses de los niños, los intereses de los ancianos, por encima de los intereses de los privilegiados y de los explotadores

“Tocando ese tambor, asumir lo popular como componente clave que nutre los procesos revolucionarios, sirviéndoles de fuente vernácula para construir una sociedad justa y equitativa a partir de las culturas, las aspiraciones y los intereses del pueblo, es fundamental en el proyecto socialista de Joel James. Uno de los hitos en el pensamiento y política de Joel es el argumento de la cultura popular tradicional como fuente fundamental de las políticas culturales de la revolución. Entonando esa clave, Joel reconoce la centralidad de las espiritualidades Afrocubanas, como formas de solidaridad y construcción de comunidad, como aservo ético, y como saberes de calidad y profundidad intelectual, que nutren el proyecto socialista cubano. Esta perspectiva orienta el diálogo de saberes que configura la Casa del Caribe, donde convergen diversos tipos de intelectuales, incluyendo sabios portadores de religiosidades populares Afrocubanas. Para James, reivindicar la cultural popular tradicional cubana es un pilar del proyecto social de la revolución cubana que, en esta clave, conjuga la justicia social con la justicia cultural y justicia cognitiva.  

“En su ensayo Vergüenza contra Dinero, Joel levanta la problemática de la relación entre ética y política en los proyectos revolucionarios cubanos, desde las gestas decimonónicas lidereadas por Maceo y Martí, hasta los desafíos del periodo especial en los 1990s. Joel invierte la memorable consigna que acuñó Eduardo Chibás para denominar la crisis de los 1950s, de múltiples significaciones, desde un llamado ético contra la corrupción y el anexionismo que asechaban la república en esa era, hasta los problemas y peligros que emergieron en el contexto de la caída de la Unión Soviética en la época de aparente triunfo del capitalismo mundial, cuando Fukuyama declaraba el fin de la historia y Margaret Tatcher la carencia de otro mundo posible.

“Joel llama la atención de cómo los riesgos de quiebra de la revolución comienzan  en la corrupción y terminan en la anexión, lo que interpreta como síntomas de falta de coherencia ética con los valores rectores de una larga tradición revolucionaria sostenida por el principio del poder popular. En esa clave, Joel argumenta que la pérdida de Fe en el Pueblo, en su capacidad de sostenimiento de la soberanía propia… Conducía a la renuncia de la revolución, a la pérdida de la seguridad y la confianza en las potencialidades del propio pueblo cubano, y por esos rumbos se alcanza el individualismo más rampante y, con este, el adueñamiento de la política como empresa privada. Entonando este son, plantea que dicho peligro latente en todo proceso revolucionario, resurge en la Cuba de los 1990s en vista de varios factores. En cuanto a cambios societales de carácter estructural arguye que el principal reto que la sociedad revolucionaria cubana enfrenta estriba en cómo impedir que sectores importantes de nuestra burocracia gubernamental y administrativa, situados en posiciones técnicas claves dentro de las inversiones mixtas y la industria turística, se conviertan en algún momento en nuevas modalidades de la burguesía propietaria. “Discutiendo las dimensiones psicológico-sociales, Joel observa que el que vaya acrecentándose de manera casi inadvertida –y muchas veces no se quiere advertir— una actitud anormal hacia las maneras de adquirir dinero a expensas de otros; un funesto pragmatismo que justifica los métodos para la obtención de dinero a toda costa…dinero-fetiche-desajustes… pueden llegar a ser una verdadera desagracia nacional.  Por ende, para muchos es como si el suelo se hundiera bajo los pies y esto contribuye al fetichismo del dólar y al crecimiento del individualismo…y en esa lógica, como corriente sociológica, el ¡sálvese el que pueda! resulta una opción en favor del dinero y contra la vergüenza. El ¡sálvese el que pueda! conduce al hundimiento de todos por coadyuvar a la disolución nacional.

“Aquí hay varias cuestiones que quiero sacar al relieve para ahondarnos en el análisis de Joel sobre las contradicciones y posibilidades del socialismo cubano. La primera es sobre los peligros políticos del surgimiento de desigualdades en el contexto del periodo especial que han conllevado a la emergencia de un estrato socio-económico que Fidel en el mencionado discurso del 2005 llama nuevos ricos. Una segunda cuestión son las implicaciones para el tejido social y la fibra moral cubana, del cultivo de valores mercantiles de corte capitalista, que promueven el individualismo, la competencia y el consumismo conspicuo, a contrapunto de los principios de solidaridad, reciprocidad y bienestar colectivo que orientan el proyecto social de la revolución cubana. Joel crítica el fetichismo del dinero que emerge como valor vicario en la sociedad cubana, mientras reivindica con justicia poética en uno de los momentos más sublimes del escrito, la necesidad de concentrarnos entre nosotros, de fortalecernos en nosotros, de buscar sin descanso en nosotros las formulas más autóctonas de cerrar la solidaridad interna, de no olvidar la sublime connotación y la superior significación humana de la palabra compañeros.

“Esta bella aseveración nos trae a un tercer tema que agrupa a Joel con Fidel y Fanon, lo nacional-popular como proyecto clave de descolonización y liberación. Joel entiende que los valores capitalistas, como el utilitarismo y el individualismo, son antitéticos al ideal Martiano de nación como comunidad de todos y para el bien de todos sustentado en una ética comunitarista de solidaridad y responsabilidad social. En esta acepción, vergüenza significa un ethos socialista de carácter comunitario, a contrapunto del dinero como un fin en si mismo, en tanto ethos capitalista, por antonomasia individualista. 

“La nación, como comunidad político-cultural que facilita y configura el poder popular y la justicia social, ha de afirmar su independencia del poder imperial, a la misma vez que ha de servir como arena de lucha contra las opresiones dentro de si misma como escenario histórico. En esa clave, Joel dice que, la fe en el Pueblo, la conciencia colectiva y la solidaridad social forman un sistema orgánicamente integrado con el independentismo en Cuba…donde la independencia es imposible sin la Justicia Social. Lo nacional ha de realizar su potencial democrático radical, en la medida que convoque y congregue los contenidos y aspiraciones de lo popular. Como mencionamos, para Joel la justicia social también ha de ser justicia cultural y justicia epistémica, lo que implica reconocer y valorizar los saberes de la cultura popular tradicional cubana. En el mismo pentagrama, podríamos añadir justicia étnico-racial y justicia sexual, como veremos más adelante. Tocando ese tambor, Joel afirma que, ¡No es nostalgia sino recuperación de lo logrado! y en el mismo renglón menciona un refrán de origen Lucumí del aservo de la Cultura Tradicional Cubana que dice no te olvides de los origenes pues el futuro está lleno de imprevistos. Aquí hay una suerte de genealogía, en búsqueda de una Cuba profunda, como en su libro La Gran Nganga, lugar de la cultura desde donde se paren futuros de liberación.

“Joel nos alerta, sobre los riesgos de las revoluciones frustradas y sobre los tremendos peligros que corremos los cubanos hoy, si nuestra revolución se frustra, afirmando, que no se frustrará. En esa veta, expresa preocupación  porque, está claro que hay macetas en tránsito hacia el capitalismo, que de hecho ya son capitalistas aunque nos desagrade y observa que existe una, cierta reaparición de modalidades de discriminación que no pueden ser comprendidos por nadie. Afinando ese son concluye que, contra ello tiene vigencia la consigna Vergüenza contra Dinero porque hoy es el reclamo de continuar la revolución, de impedir el restablecimiento capitalista.

“Cierta reaparición de modalidades de discriminación que no pueden ser comprendidos por nadie. Su cruzada contra el potencial de formas emergentes de capitalismo dentro del socialismo cubano, preocupación que como veremos comparte con Fidel, le lleva a una discusión sobre los significados del socialismo en sus dimensiones éticas, económicas, y políticas.

“Joel primero esgrime una crítica del socialismo soviético al plantear a Europa Oriental y otros casos de revoluciones fracasadas como ejemplos de revolucionarios devenidos en neocapitalistas.  Joel afila su machete crítico contra el Stalinismo y en esa clave se distancia de las políticas que fundamentan el estado socialista en una supuesta dictadura del proletariado que cataloga como concepto sin rostro y de cuestionable validez histórica y precisión metodológica. “Tocando ese tambor, critica las políticas extremas de estatalización que afectaron particularmente las clases campesinas y de pequeño comercio y servicios, planteando así la necesidad de someter al análisis histórico toda esa sostenida actitud contra la pequeña iniciativa privada, procurando desentrañar no solo sus evidentes y nocivas repercusiones económicas sino también posibles causas de orden político. Como estarán pensando, aquí Joel identificó algunos de los mas graves problemas a la vez que anticipó las más importantes reformas económicas que se dieron en el socialismo cubano en el siglo XXI, destacando sus dimensiones políticas que están ahora en debate en varios escenarios incluyendo la discusión sobre la posible reforma constitucional.  

“Este análisis le conduce a un argumento sobre el socialismo, que aquí resumimos en varios fragmentos. Joel arguye que el socialismo cuando sea, será obra de la mayor parte de la sociedad. En esta oración aparentemente simple, se dicen dos cosas importantes: primero que el socialismo no es un estado logrado sino un proyecto en proceso,  y lo segundo, implícito, que el sujeto colectivo del socialismo es la mayoría, es decir el pueblo, gobernando en una suerte democrática de poder popular. En este son, Joel nos trae, al final del siglo XX, uno de los ingredientes claves del socialismo del siglo XXI, la democracia participativa y protagónica. En esa línea, asevera que una clase obrera cerrada dentro de una conceptualística stalinista no tiene nada que decir o que hacer en el renovado planteamiento revolucionario socialista, afirmando que el socialismo ha de ser un sistema más eficiente y más democrático que el capitalismo, o no ha de ser. A propósito del problema del estado, plantea que el Socialismo de Estado no es igual a un Estado Socialista de corte humanista, conciente y dealienado, obra de la libre asociación de entidades productoras independientes.

“Joel cierra su ensayo con dos referencias a Fidel que serán hilos conductores hacia el diálogo que concluya esta presentación. La primera es una reafirmación del principio de lo nacional-popular de tal modo como se expresa en Fidel, que fue tanto el gran político como el gran teórico de la categoría Pueblo, como bien argumenta el filósofo Enrique Dussel. Entonando este son, Joel escribe, Así lo expresó Fidel cuando dio una definitiva definición de pueblo en La Historia me Absolverá… Patria o Muerte tiene sentido solamente si la Patria es Con todos y para el bien de todos. Con el mismo tambor Joel afirma, La revolución es un hecho de conjunto, colectivo, de conciencia, de vergüenza. En última instancia la mayor garantía que tenemos los cubanos de evitar hoy un restablecimiento de la desvergüenza y el predominio del dinero en nuestro país, es la repetida capacidad de Fidel para convocar y conducir al pueblo en la dirección de la conciencia patriótica y la vergüenza nacional.

“En el extenso discurso en el Aula Magna, a propósito de los 60 años de su ingreso a la Universidad de La Habana, Fidel Castro Ruz, pregunta, ¿Qué mundo es ese?  ¿Qué mundo es ese donde un imperio bárbaro proclama el derecho de atacar sorpresiva y preventivamente a 70 o más países, que es capaz de llevar la muerte a cualquier rincón del mundo, utilizando las más sofisticadas armas y técnicas de matar?  Un mundo donde impera el imperio de la brutalidad y de la fuerza, con cientos de bases militares en todo el planeta… este mundo insensible que gasta un millón de millones de dólares cada año en objetivos de carácter militar —ya son dos millones de millones—; este mundo insensible que extrae de las masas empobrecidas, de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta, varios millones de millones de dólares cada año, y permanece indiferente cuando le dicen que allí han muerto alrededor de 100 000 personas, entre ellos, tal vez, 25 000 ó 30 000 niñosno es un mundo lleno de bondad, es un mundo lleno de egoísmo; no es un mundo lleno de justicia, es un mundo lleno de explotación, de abuso, de saqueo, donde un número de millones de niños mueren cada año —y podrían salvarse. A la luz de este espectro, Fidel dice, me atrevo a afirmar que hoy esta especie está en un real y verdadero peligro de extinción…estamos en un mundo en su hora crítica y casi próxima a un trágico final. Fidel diagnostica una condición planetaria que hemos caracterizado como Crisis de la Civilización Occidental Capitalista, que trae de nuevo el viejo dilema entre Socialismo o Barbarie que postuló Rosa Luxemburgo.

“Ante dicha disyuntiva histórica, Fidel analiza los fortalezas y debilidades de esta etapa de la revolución cubana, resaltando como Joel, sus valores éticos e intelectuales. En esa clave dice, nosotros poseemos otro tipo de armas nucleares, son nuestras ideas; nosotros poseemos armas del poder de las nucleares, es la magnitud de la justicia por la cual luchamos; nosotros poseemos armas nucleares en virtud del poder invencible de las armas morales. A eso añade, yo he pensado mucho en el papel de la ética. ¿Cuál es la ética de un revolucionario? Todo pensamiento revolucionario comienza por un poco de ética, por un poco de valores… los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios. Afinando con Joel, la vergüenza como indicativo ético, Fidel dice, de algo estamos seguros: de que en cada ser humano hay una alta dosis de vergüenza. A contrapunto, Fidel observa como en el periodo especial, el dinero como valor vicario se convirtió en fuente de debilitamiento de la fibra ética. En esta veta, hablando de los sin vergüenza que incurren en actos de corrupción y robo Fidel afirma, -no piensen que el robo de materiales y de recursos es de hoy, o del período especial; el período especial lo agudizó, porque el período especial creó mucha desigualdad y el período especial hizo posible que determinada gente tuviera mucho dinero

“En el mismo pentagrama, reconoce que la revolución cubana confronta un periodo crítico, de cambios significativos. Tocando ese tambor, Fidel argumenta, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad. Hay que volver a cambiar, porque tuvimos tiempos muy difíciles, se crearon esas desigualdades, injusticias, y lo vamos a cambiar sin cometer el más mínimo abuso, sin quitarle un peso a nadie. Fidel hace un repertorio de logros en el terreno redistributivo de la justicia social, como también en lo que hemos llamado justicia cultural y cognitiva, sin negar que eso pensamos más que en ninguna otra cosa, de nuestros defectos, de nuestros errores, de nuestras desigualdades, de nuestras injusticias. En esa vena, critica el culto al dinero y la emergencia de nuevos ricos. Al igual que Joel, no se opone ni al mercado en si mismo, ni al dinero como fuente de intercambio, sino a sus usos y versiones capitalistas, y las implicaciones éticas y políticas de ellos como peligros potenciales al socialismo cubano.     

IMG 1664“Afinando esta clave, Fidel pregunta: ¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben?  ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? ¿Lo han pensado alguna vez?  ¿Lo pensaron en profundidad? les pido a todos, sin excepción, que reflexionen:  ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? A estas interrogantes Fidel responde: Hoy tenemos mucho más que siete fusiles, tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas; todo un pueblo que, a pesar de nuestros errores, posee tal nivel de cultura, conocimiento y conciencia que jamás permitiría que este país vuelva a ser una colonia de los centros imperiales del capitalismo mundial, mientras reafirma que eso lo logra la isla, y no cuando tenía el apoyo del campo socialista de Europa, cuando ese campo socialista desapareció, y cuando la URSS también se derrumbó. Toda esta línea de argumentación le lleva a concluir que,  este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros ¡podemos destruirla, y sería culpa nuestra.

“A la luz de estos argumentos, Julio Cesar Guanche, editó el libro El Poder y el Proyecto, donde reprodujo este discurso de Fidel junto a enttrevistas de un distinguido elenco de intelectuales cubanos, discutiendo el Socalismo del Siglo XXI en Cuba. A propósito del socualismo, en el discurso Fidel argumenta que, entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. A esto Fidel añade que, Hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras, de cómo se debe construir el socialismo, pero necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas dirigidas a ustedes, que son los responsables, acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo. Aquí expresa la idea de revolución como un proceso multiforme, complejo y contradictorio, cuyos cursos son contingentes y sus horizontes impredecibles. En vista de los desafios y dificultades, pero también de las promesas y posiblidades de la revolución cubana en un período de transformación y transición, Fidel apela al eejrcicio amplio de la crítica al decir, hay que ir a la crítica y autocrítica en el aula, en el núcleo y después fuera del núcleo, después en el municipio y después en el país.

“Fidel afila su machete crítico en aras de loa que denominamos el proyecto inacabado de la descolonización y liberación, y en esa clave afirma, ¡Que no haya URSS jamás aquí, ni campos socialistas disueltos, dispersos!  ¡Que no venga el imperio aquí a tener cárceles secretas para torturar a los hombres y mujeres progresistas del resto de este continente que hoy se levanta decidido a la segunda y definitiva independencia! Al igual que Joel, Fidel concluye resignificando la consigna Patria o Muerte, como significante del proceso continuo de lucha por la descolonización y liberación, que hoy día son las dos metas principales de una nueva ola de movimientos antisistémicos.

“Como hemos visto, este contrapunteo cubano, quintaesencialmente cubano, eminentemente santiaguero entre Fidel y Joel, es un diálogo de afinidades y horizontes comunes que  nos brinda un acervo crítico fundamental para valorar los logros y contradicciones del Socialismo del Siglo XX con vista de construir del del Siglo XXI. Sus análisis sobre como en el contraste de Verguenza contra Dinero hay un contrapunto entre ética capitalista y ética socialista, entre valores y prácticas fundamentados en el individualismo y la competencia, a diferencia de los imperativos éticos de la solidaridad y reciprocidad. Sus discusiones sobre la necesidad de articular Plan y Mercado en lo que Alec Nove llama las economías del socialismo posible, donde el dinero es más medio de intercambio que un valor social y un fin en si mismo. Sus discusiones sobre la democracia socialista como la forma más profunda del poder popular, en contrapunteo que la democracia liberal burguesa cuyo carácter meramente formal se pone al relieve en el momento de la globalización neoliberal del capitalismo. Sus genealogías del pensamiento y política cubana, desde Maceo y Martí, pasando por Mella, hasta las grandes figuras de la revolución cubana, donde situamos a Fidel y a Joel. De la misma manera que Fernando Martínez Heredia y Michel Lowy escriben sobre el marxismo del Che, aquí colectivamente hablamos y escribimos sobre el pensamiento crítico radical que forma parte de la distinguida obra de vida de de Fidel y Joel.

“Hoy construimos a partir de esa obra de pensamiento y política, de ser y hacer. Los socialismos del Siglo XXI, la propuesta de Socialismo Comunitario en Bolivia, de Socialismo Raizal en Colombia han de fundamentarse en los legados de la revolución cubana y su voluntad continua de revitalizarse y reinventarse. La idea misma de revolución que en Fidel significa cambiar todo lo necesario, se traduce como Pachakutik en el mundo indígena Andino, que implica un cambio de raíz no solo en el orden social sino también en las relaciones con la naturaleza, se conjuga con el concepto Africano de Ubuntu que en lenguaje Zulu significa Soy por Que Somos, en una suerte de comunidad entre los seres humanos y con el cosmos en general lo que incluye animales, plantas y espiritualidades. Los movimientos sociales que componen esta nueva ola de movimientos antisistémicos, como los movimientos Indígenas, Afrodescendientes y Feministas, que actúan, en el decir de Alberto Melucci, como profetas del futuro, van pluralizando los espacios, las identidades y los frentes de lucha y por ende los reclamos de justicia, desde la justicia social hasta la justicia cultural, étnico-racial, sexual y ecológica. En esta clave, el Socialismo del Siglo XXI, significa nuevos paradigmas de emancipación, que a la vez que construyen a partir del Socialismo del Siglo XX, reinventan los sentidos y caminos de la descolonización y liberación. Aquí el gran reto es combatir las múltiples cadenas de colonialidad y opresión con sólidos lazos de solidaridad y liberación. Para ello, es vital cultivar nucleos comunes, y aquí es clave el proyecto de liberación nacional como punto de partida para la emancipación de la humanidad, que es piedra angular en el proyecto social de la revolución cubana.

“Tocando ese tambor, concluimos esta presentación, no sin antes, subrayar de nuevo, la gravedad del alerta que hace Fidel sobre los tiempos de crisis civilizacional que vivimos. La elección de Trump a la presidencia imperial marca un hito en un ciclo de emergencia de nuevas derechas en las Américas, indicadas el golpe constitucional en Brasil y la elección de Macri en Argentina, como también en Europa. Los síntomas del surgimiento de gobiernos autoritarios de corte neo-fascista con considerable apoyo popular en los EEUU, Francia e Inglaterra, incluyen xenofobia, nuevas ofensivas de racismo y sexismo, desmantelamiento de lo que queda de los estados benefactores, y ataques frontales a las clases trabajadoras. Todo esto apunta al viejo dilema entre Socialismo o Barbarie, porque el producto del visible fin del capitalismo como sistema histórico depende de nuestra agencia histórica colectiva. Podría resultar en un orden global más autoritario y desigual que el sistema mundo moderno/colonial capitalista que imperó por más de 500 años, o en un planeta regido por la equidad y solidaridad, donde primen las aspiraciones, deseos, necesidades e intereses de las mayorias mundiales y de todo el cosmos, y no de una ínfima parte del planeta que están destruyendo con su lógica de ganancia y muerte, como planteó Fidel en su discurso. Ante esa disyuntiva, Fidel y Joel, son ancestros-profetas cuyo pensamiento y obra de vida nos brinda recursos de esperanza y perspectivas de futuro. Como dijo Gramsci, diagnosticando la crisis y el fascismo de sus tiempos, el viejo mundo está muriendo, y las nuevas luchas están naciendo, ahora es el tiempo de los monstruos. Frente a los grotesco de Trump y Temer, de la globalización del entramado de violencias ---de guerra, de hambre, desigualdades, patriarcales, raciales.—que son síntomas de la crisis de la civilización occidental capitalista, les dejo con lo sublime de las palabras de cierre del discurso de Fidel, Una vez dije que  el día que muera de verdad nadie lo iba a creer, podía andar como el Cid Campeador, que ya muerto lo llevaban a caballo ganando batallas. ¡Parafraseando a Silvio decimos, siguen ganando batallas con su cañón de futuro!¡Ashé!”

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