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2017, un año para reducir el embarazo adolescente

embarazo adolescenciaSi bien 2016 alarmó a las autoridades sanitarias santiagueras por la alta incidencia, respecto a otros años, del embarazo precoz, se prevé que 2017 marque un punto de giro en la lucha contra este problema de salud.

Así lo informó a Sierra Maestra la doctora M.Sc. Norma Bandera Fisher, especialista de primer grado en Ginecobstetricia y funcionaria del Programa de Atención Materno Infantil en la provincia, quien resaltó la alta incidencia de la gravidez en adolescentes durante 2016, cuando más de 1700 santiagueras de 12 a 19 años quedaron encintas. Lo más preocupante es que continúa creciendo el número de gestantes de 12 a 15 años.

Aunque solo 150 jóvenes dieron curso a su embarazo durante ese período, resulta alarmante el consiguiente incremento de la práctica del aborto en muchachas que biológicamente no están preparadas para la concepción y que se exponen a más riesgos en la interrupción, que otras féminas de mayor madurez sexual y reproductiva.

La especialista, que coordina la estrategia para reducir los casos de gestación involuntaria en este grupo etario, explicó que ya se ejecutan acciones como la capacitación de todos los médicos y enfermeras que realizan las consultas de Planificación familiar en los policlínicos comunitarios que cubren toda la provincia, sobre cómo colocar y retirar estos anticonceptivos, considerados los más efectivos para adolescentes ser menos invasivos y tener una larga efectividad.

Asimismo, se ha ampliado el acceso a la anticoncepción de emergencia y la disponibilidad de condones en los consultorios del médico de la familia.

Bandera Fisher destacó que el Programa de Atención Materno Infantil encamina sus acciones a lograr la movilización de varias instituciones y del personal sanitario en aras de proveer a la familia información sobre salud sexual y reproductiva, y sobre los servicios médicos que pueden solicitar para prevenir el embarazo precoz.

“Hemos convocado a los brigadistas sanitarios, los psicólogos y trabajadores sociales de los sectores Salud Pública y Educación para que orienten a los jóvenes sobre la planificación familiar, el uso de anticonceptivos y la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

“Un reto que tenemos por delante es fortalecer el movimiento de jóvenes promotores de salud en sexualidad, y lograr que en las escuelas la prevención del embarazo y de las ITS, sean temas de primer orden en el debate estudiantil, y en eso tienen un rol fundamental los profesores”, enfatizó.

Impacto social

Las que asumen ser madre entre los 12 y 19 años de edad, generalmente no están preparadas biológica ni psicológicamente para afrontar el embarazo, el parto y la crianza de los hijos. En la mayoría de los casos tampoco se sustentan económicamente, pues a esas edades todavía se encuentran estudiando.

En ocasiones, para algunas familias que consideran moralmente reprobable la actividad sexual en la adolescencia, la llegada de un bebé puede constituir motivo de vergüenza y de rechazo a la futura madre, quien eventualmente pudiera sufrir maltratos y otras manifestaciones de violencia psicológica.

El incremento del embarazo en menores de 20 años constituye un serio problema de salud del territorio santiaguero, en tanto genera riesgos que, a decir de Bandera Fisher “van desde la preeclampsia, anemia, crecimiento intrauterino retardado y malformaciones congénitas hasta el aborto o el parto pretérmino, con consecuencias como el bajo peso, la enfermedad de la membrana hialina -dificultad respiratoria grave y progresiva en recién nacidos prematuros-, las hemorragias intracraneales y las infecciones, por citar algunos”.

A pesar de que las gestantes santiagueras reciben servicios especializados de atención prenatal, en el parto y posnatal para asegurar su bienestar y el del neonato, el peligro de complicaciones en las jovencitas es tal que la Organización Mundial de la Salud estima que los bebés de madres adolescentes se enfrentan a un riesgo considerablemente superior de morir que los nacidos de mujeres de 20 a 24 años.

Como todas las provincias, Santiago de Cuba tributa a que el país muestre resultados positivos en el cumplimiento del Objetivo 4 de Desarrollo del Milenio (reducir la mortalidad infantil) y el Objetivo 5 (mejorar la salud materna), y disminuir el embarazo en la adolescencia constituye una de las prioridades en este sentido.

Mientras haya una jovencita exponiendo su cuerpo a riesgos para los que no está apta biológicamente, perdiendo estudios, sufriendo situaciones que no puede manejar psicológica ni económicamente o frustrando sus anhelos para crecer de un tirón y ser madre, habrá que preocuparse.

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