Una tensa situación ha caracterizado las últimas semanas de la zafra azucarera 2016-2017 en Santiago de Cuba. De seguir como hasta ahora, los compromisos pactados con el país serán incumplidos. Al decir de los directivos de AzCuba en el territorio, este resultado no se esperaba dado el nivel de ejecución con que se preparó la campaña.
Para que se tenga una idea, hasta el miércoles 22 de febrero, la provincia se encontraba a un 64% del plan de producción de azúcar hasta esa fecha, con más de 15 mil toneladas por debajo de lo esperado.
Hasta entonces, el central América Libre de Contramaestre había fabricado 6405 ton de azúcar de las 7959 que tenía previstas; al palmero Dos Ríos, le faltaban 6135 ton de lo planificado; el ingenio de Mella estaba solo a un 47 %; y el Paquito Rosales, de San Luis, el más avanzado del cuarteto, cumplía al 97 %.
Sin embargo, ayer viernes la situación era mucho más compleja por las reiteradas interrupciones operativas: en la mañana el “América” estaba parado por falta de caña; el “Dos Ríos” por llenura de los cuádruples; y el “Paquito” por sobrecarga en el conductor de bagazo. Por estas o por cualquier otra razón como las constantes roturas, lo cierto es que se nos ha vuelto a complicar la zafra.
Este panorama preocupa a todos, porque el azúcar que se deje de producir en estos meses, será muy difícil de recuperar cuando comience la etapa lluviosa. El atraso en el cumplimiento productivo es aún reversible, pero no durante mucho más tiempo; por lo que es el momento de apretarse los cinturones.
Elevar la molida de caña para mantener un flujo estable en la producción es el camino a seguir para transformar ese sabor amargo de incumplimiento que dejó la pasada zafra, y que va adquiriendo la presente.
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