Una escuela para aprender a amar
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- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por la alteración de la interacción social y de la comunicación (tanto verbal como no verbal), así como la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior.
Esta enfermedad expresada igualmente en el comportamiento restringido y repetitivo, la carencia de empatía, ansiedad, crisis violentas, etc., se presenta con mayor frecuencia en el género masculino que en el femenino; y sus causas pueden ser múltiples: genéticas, ambientales, etc.
En Santiago de Cuba, un centro que se destaca en el trabajo con niños de 3 a 18 años con autismo es la Escuela Especial William Soler Ledea, ubicada en el reparto Vista alegre de esta ciudad. La institución tiene una matrícula de 10 niños con atención permanente, de ellos 9 tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA) acompañado con discapacidad intelectual leve o moderada.
Además, cuenta con dos niños en modalidad combinada, pues reciben atención en la escuela siendo matrícula de otros centros; y presenta también un salón de estimulación temprana donde se atienden seis pequeños entre 3 y 4 años, que están en observación para un futuro diagnóstico.

La “William Soler” es una escuela de tránsito cuyo objetivo es llevar a cabo la llamada corrección- compensación de las áreas afectadas en los infantes con TEA, que son la comunicación, la sociabilidad y el comportamiento. Al decir de la MSc. Niurka Beltrán Duany, maestra terapeuta que se desempeña como jefa de ciclo del centro:
“Cuando se les trabaja el área que ellos traen con dificultades y se les compensa, regresan al centro del que son tributarios: ya sea al círculo infantil, el programa Educa a Tu Hijo, la escuela primaria si es de intelecto normal, o la enseñanza especial si tienen discapacidad intelectual.
“Otra tarea es la atención no solamente a los niños de aquí del municipio Santiago de Cuba, sino también a los de otros municipios de la zona oriental, porque somos una escuela de recurso y apoyo. Todos los primeros jueves de cada mes la estructura de dirección, los maestros y especialistas que interactúan directamente con los niños, en esos municipios vienen a recibir capacitación”.
Este centro funciona como cualquier institución educativa de nuestro territorio: cuando los estudiantes llegan en su guagua, se dirigen a las aulas según les corresponda para recibir las materias correspondientes: lectura, escritura, computación, matemática, y otras aparte de su autovalidismo...; o intercambian con el especialista o auxiliar que le da el trabajo correctivo compensatorio.
Asimismo, por la Organización de Pioneros José Martí, si hay alguna actividad planificada se lleva a cabo: visitas a museos, al Copelia...; no obstante, según expresó Beltrán, siempre están bien custodiados, porque son impredecibles.
“Aparte del currículum ellos se benefician de las diferentes alternativas educativas y terapias: la equinoterapia; la hidroterapia o realización de actividades dentro del agua; la pictoterapia, que consiste en pintar y pintarse a sí mismos; la musicoterapia; la draisina, que es la terapia asistida con bicicletas, primero buscando el equilibrio sin pedales y después con el pedal; la ludoterapia y los psicotíteres...

“Y se proyecta implementar la bailoterapia, a través del convenio con la comunidad educativa. Estas alternativas contribuyen a mejorar la comunicación y socialización, desarrollar las relaciones interpersonales, modificación de conductas disruptivas, y el reconocimiento del esquema corporal”, afirmó la profesora de Computación y máster en Educación Especial Miriam Basulto Fouses.
La escuela cuenta actualmente por 26 trabajadores, de ellos son docentes un total de 17; para lograr en los menores con autismo un egreso satisfactorio, a través del desarrollo de habilidades sociales e instrumentales.

