Julio Quiala Hernández: Más que valentía, sueños y miedos

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por YUZDANIS VICET GÓMEZ
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Julio Quida Hernández 1Con 83 años de vida, Julio Quiala Hernández, se entrega a navegar por sus recuerdos sin inmutarse, no teme contarnos sus sueños irrealizados de la adolescencia y los miedos que alguna vez sintió al mirar la muerte a los ojos. Para no olvidar las luchas de Bertha/ Protagonista de la historia

El avezado santiaguero recuerda que durante sus años mozos se reunían los jóvenes en el barrio o en la escuela y sin medir la profundidad de sus ideas hablaban de libertad, de Martí, del cambio que necesitaba la Patria.

“Yo pertenecía a una Fraternidad, a la Asociación de Jóvenes Esperanza y Fraternidad (AJEF) -explica- una logia donde se hablaba de amistad y de cambio, pero fueron los hechos del Moncada los que nos alumbraron el camino, entonces sabíamos por dónde transitar rumbo a la libertad.

“Con 23 años, de pronto me vi en aquel mundo de la propaganda contra la tiranía, imprimiendo documentos en el mimeógrafo del Colegio de Maestros Normales y Equiparados, donde había una dirección revolucionaria, entre ellos Frank País García”

Fue desempeñando esas funciones en el área de comunicación en dicho colegio, que a decir de Julio Quiala, llegó el Sierra Maestra a él “pues imprimiendo esos documentos que se distribuían en la clandestinidad, de la dirección indicaron que se imprimiera en el encabezado unas montañitas y el nombre Sierra Maestra y la importancia no radica en cuando fue, sino en el significado para el movimiento revolucionario, era como una extensión de la gesta que se libraba en las montañas”.

De esta forma el joven combatiente entró definitivamente en las páginas del periódico provincial activo más antiguo del país, o lo que es lo mismo, entró en la historia de la Revolución cubana; el mulato Quiala, que soñó de adolescente con ser abogado para defender desde la justicia a los de su clase, víctimas del racismo que carcomía a la sociedad neocolonial, finalmente nunca estudió derecho, sin embargo, puso su vida en peligro por la libertad de todos lo cual hizo más grande su entrega por los suyos.

“El 19 de marzo de 1958 un grupo de jóvenes nos encontrábamos imprimiendo las directrices para orientar al pueblo en la realización de la huelga de abril, debido a un chivatazo fuimos asaltados por gran cantidad de esbirros de la tiranía que irrumpieron en el colegio de maestros y nos cogieron infraganti con las proclamas, inmediatamente fuimos trasladados para el Servicio de Inteligencia Militar.”

El hablar pausado de Quiala tomó un matiz diferente en ese momento, era sin duda, la expresión de cuán cerca estuvo de la muerte, aun cuando se mantuvo firme, pues ese cuerpo represivo fue el responsable de muchas muertes de jóvenes revolucionarios en las calles de Santiago de Cuba, sin embargo...

“Salvamos la vida gracias a que entre nosotros estaba detenida María Antonia Martínez Anaya, pues sus familiares tenían relaciones con el gobierno de la República y cuando la fueron a sacar del grupo, dijo que se iban todos o se quedaban todos, y así logramos que nos sacaran para el Vivac, esta compañera ya fallecida, sintetizó con su actuar el sentir y la valentía de la mujer santiaguera para con la Patria, como tantas mujeres que arriesgaron sus vidas en esta ciudad.”

Como para confirmar la expresión percibida por este periodista, el combatiente de la Revolución confiesa, un instante después de lo dicho, que este fue un momento terrible y admite haber sentido miedo, una cualidad inherente a los humanos, que no riñe con la firmeza que le permitió al grupo saltarse tan duro escollo.

Luego llegaría el triunfo de enero de 1959 y la posterior incorporación de Quiala a la Escuela de Instrucción Revolucionaria de la provincia de Oriente; sus estudios de Historia de la Cultura y todo un camino de entrega al proceso revolucionario, que inició desde la propia adolescencia en aquellas reuniones de barrio y del colegio, razón que le asiste para juzgar y exhortar a quienes hoy continúan escribiendo la historia de Sierra Maestra a 60 años de su fundación:

“Estamos satisfechos del actuar del colectivo joven y calificado del periódico, los llamo a que sigan cosechando éxitos y premios como hasta ahora, para que el Sierra Maestra se siga enriqueciendo, una riqueza histórica de la que nos sentimos orgullosos los fundadores”.

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