Farmacéuticos santiagueros: más que dispensar medicamentos
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- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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Rebeca Veranes Valdés es la licenciada en Ciencias Farmacéuticas responsable de los estupefacientes en la Unidad 660: “Las Américas”, entidad que es más conocida como “la farmacia de Ferreiro”.
Esta joven, que cuenta ya con 11 años de experiencia desde que se graduó de esta especialidad, en la Universidad de Oriente, accedió a responder algunas interrogantes sobre su profesión en el marco del Día del Trabajador Farmacéutico.
En ocasiones, muchas personas se preguntan “¿por qué estudiar una carrera universitaria para vender medicinas?”; sin embargo, un farmacéutico es mucho más que eso. Cuéntenos:
- “Yo escogí una carrera muy difícil, aunque definitivamente hermosa porque qué puede haber más bonito e interesante que estudiar los medicamentos, sus interioridades, sus componentes... aquellas sustancias que al unirse conforman una tableta, un jarabe, un ungüento, y que pueden ser capaces de curar enfermedades o aliviar dolores.
“Aunque muchos no lo consideren así, nuestro trabajo es también mantener la calidad de vida de los pacientes, contribuir a que cada persona se mantenga sana, y eso lo logran los medicamentos en general, desde un analgésico hasta un antibiótico. El primero nos calma el dolor y el segundo puede matar microorganismos, bacterias que son nocivas para la salud.
“Aquí en las diferentes farmacias esos medicamentos se venden; es decir que logramos que el servicio se complete, brindando a los pacientes un servicio de dispensación eficaz; pero en una industria el farmacéutico tiene un papel vital porque es allí donde confecciona y elabora los fármacos.
“Además en instituciones como las droguerías, tiene la función de mantener las condiciones de almacenamiento necesarias, con las normas establecidas de resguardo y control, para que estos medicamentos lleguen con la calidad requerida a los pacientes y a la población en general”.
A veces las personas se alteran cuando llegan a las farmacias y hay mucha cola, o no existe en ese momento la medicina que necesitan... ¿Cómo lidiar diariamente con esto?
- “Trabajar directamente con las personas siempre es difícil, sobre todo en el momento en que estamos brindando el servicio de venta de los medicamentos, pero debemos tener en cuenta que todos somos seres humanos y cualquiera tiene un mal día.
“La mayoría de las personas que acuden a nuestras farmacias son de la tercera edad, que están aquejados de enfermedades crónicas o transitorias, muchos sufren de dolores y malestares... y todos necesitan un medicamento para aliviarse. Por eso, hay que mantener la paciencia con ellos y brindarle lo mejor que tenemos: nuestro buen trato, nuestra mejor atención, la información oportuna, porque ellos se lo merecen y así nos gustaría que nos trataran siempre”.
¿Se siente satisfecha con su profesión?:
- “Si. Con mi trabajo me siento muy satisfecha, muy feliz, porque si bien es una carrera muy difícil en la que hay que estudiar mucho, nos enseñan cómo defendernos en la vida ante cualquier enfermedad, ante las agresiones de cualquier germen, pues logramos conocer todo lo que concierne a medicamentos.
“Y cuando alcanzamos cierto grado de experiencia somos capaces de saber para qué sirve cada fármaco, e incluso ante alguna enfermedad sabemos qué medicamento específico la puede contrarrestar”.
¿Podemos decir que los farmacéuticos son casi médicos?:
- “Casi. Ellos conocen de las enfermedades, nosotros conocemos de los medicamentos”.
¿Cuál sería, desde su punto de vista, el mayor reto de los farmacéuticos en nuestro país?
- “Aumentar nuestros conocimientos cada día, seguir superándonos, conocer mucho más acerca de los fármacos porque las ciencias farmacéuticas no terminan con la graduación; pues además de los que están reconocidos por el Formulario Nacional de Medicamentos, podemos seguir investigando para lograr que existan otros capaces de curar otras enfermedades”.
Así lo expresó la licenciada Rebeca Veranes Valdés, una joven farmacéutica amante de su profesión y que se entrega día a día a proporcionar, desde su puesto laboral en la “farmacia de Ferreiro”, mayor calidad de vida a los santiagueros.

