Conquistando un sueño

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por GISELLE GODERICH SÁNCHEZ (Estudiante de Periodismo)
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enseñanzaespecialAdianez Reyes González estudia en la Escuela Formadora de Maestros Pepito Tey de Santiago de Cuba, y cursa el 3er. año de su carrera para formarse como profesora de la Enseñanza Especial. Ella dice sentirse orgullosa y preparada para ejercer esta grandiosa profesión, mucho más por estos días en que se celebra la Jornada del Educador.

¿Cuándo y a qué edad decidiste optar por ser maestra?

“A los 14 años cuando cursaba el 9no. grado, se me dio la oportunidad de matricular en la escuela pedagógica, y decidí inclinarme por la Educación Especial, debido al cuidado y dedicación que hay que tener con estos niños y niñas.

“Desde pequeña observaba por la calle, en ocasiones, algunos infantes acompañados de sus padres, a los cuales se les notaba algún trastorno o malformación, y me preguntaba en esos momentos: ¿cómo sería el tipo de educación que en un futuro recibirían? Además, mi mamá es profesora y durante un tiempo trabajó en esta enseñanza.

“Cuando visitaba las aulas donde ella impartía clases, veía cómo se desarrollaban y qué tipo de trastornos tenían: retraso mental leve, moderado, severo y en algunos casos, grave. De esta forma, me sentí muy conmovida al ver que a pesar de tener alguna discapacidad mental, física o motora, ellos tenían el deseo y las potencialidades para pintar, hacer manualidades, coser y realizar  otras actividades, como cualquier ser humano”.

¿Qué es lo que más te gusta de esta emprendedora misión?  

“Cuando estás trabajando con estos niños, ellos te dan mucho afecto y cariño  pues no conocen la maldad, prácticamente viven un mundo diferente al de nosotros, y lo que más me motiva es el momento de llegar al aula y ellos salen corriendo, te abrazan y dicen con voz tierna, dulce… “seño viniste”… Ese gesto verdaderamente te conmueve el corazón”.

¿Cuál es, a tu juicio, la mejor manera de enseñar a los niños con alguna discapacidad o enfermedad?

“Tenerles mucho amor, paciencia y dedicación, porque son muy cariñosos. De igual manera, conversar con sus padres de los avances y retrocesos que pudieran presentar, y así ayudarlos. Es preciso, además, conocer si son rechazados por sus familiares para poder crearles conciencia de que no tienen la culpa de haber nacido así”.   

¿Dentro de la Educación Especial, hacia qué vertiente te inclinas?  

“Bueno, lo que más me llama la atención es el trabajo con quienes poseen alguna discapacidad visual, como glaucoma, miopía, estrabismo, baja visión, ceguera y astigmatismo, para ayudarles con ejercicios a que mejoren poco a poco”.

¿Cómo te sientes al saber que en tus manos estará buena parte del aprendizaje y conocimiento de los jóvenes del futuro?

“Me siento muy contenta y a la vez con una gran responsabilidad, al saber que gran parte de la educación que reciben estos niños se debe a mi preparación y esfuerzo; que a pesar de su discapacidad y con la ayuda de sus familiares, maestros y otras personas, pueden mejorar e incluso superar el trastorno.

“Pienso que la satisfacción más grande es cuando salimos a la calle y nos saludan diciéndonos: “… seño soy abogado, pintor, albañil, trabajo en la agricultura y gran parte de lo que soy hoy, se lo debo a usted, a sus enseñanzas, paciencia y amor…”. Es por eso que soy muy feliz, y cuando me gradúe de maestra estaré conquistando mi sueño”

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