Ayer se cumplieron 18 años de la visita inesperada que realizara a esta ciudad musical y caribeña, Sir James Paul McCartney: para unos el corazón y para otros el cerebro de la mítica banda inglesa The Beatles.
La ocasión serviría para inaugurar una escultura del célebre músico británico en un sitio especial del restaurante aledaño a la antigua fortaleza colonial española San Pedro de la Roca (el Morro), lugar donde McCartney y sus dos hijos almorzaron, a pocas horas de arribar a esta urbe en un avión particular, el 14 de enero de 2000.
Finalmente, quedó pospuesta la ceremonia en que sería develada ayer oficialmente la obra escultórica.
Joaquín Mock, gerente de la sucursal extrahotelera Palmares, a cargo del establecimiento gastronómico junto al Morro santiaguero, explicó que se decidió aplazar la fecha para que participen en la inauguración integrantes de la casa matriz en La Habana y para hacer coincidir la apertura con otras obras que la entidad alista en Santiago de Cuba.
Por lo pronto, desde principios de este mes de enero está colocada la escultura de Paul McCartney en esa suerte de taberna con vista exuberante al Mar Caribe y al litoral santiaguero, cuyo telón de fondo es precisamente la vieja fortaleza del siglo XVII, levantada por los colonialistas españoles encima de un morro, a más de 70 metros de altura sobre las aguas, en la entrada-salida de la bahía de bolsa de la ciudad fundada como villa en 1515.
Como se ha informado, la obra está en el lugar del restaurante, escogido por el exBeatle cuando estuvo allí, y también la mesa y el taburete (silla tradicional cubana) son los mismos de aquella ocasión.
Fundido y adosado al sobre de la mesa de madera, está lo que escribió en una servilleta, el cantante nacido en Liverpool: Gracias! Paul McCartney, muy bueno 14/1/00
El creador de la efigie del legendario integrante de The Beatles es el artista Mariano Frómeta Stivens, hijo del famoso y ya fallecido escultor santiaguero Luis Mariano Frómeta.
Explicó Frómeta Stivens, que para realizar la obra usó marmolina con una patinada a bronce, y agregó “que Paul está sentado y apoya un brazo sobre la mesa porque traté de reflejar la parsimonia, la flema que caracteriza al inglés…”.
Frómeta, de 52 años, es santiaguero y pintor graduado en la Academia de Arte José Joaquín Tejada; vive en la comunidad artística de El Oasis, en el Parque Nacional Baconao, en el este de Santiago de Cuba; aprendió escultura con su padre y otros maestros de la especialidad y según afirmó “sí, sí me gustan The Beatles. Ellos son clásicos y mi generación conoció muy bien su música. Son irrepetibles”.
Hace 18 años, Sir James Paul McCartney conmovió a Cuba al aterrizar en el aeropuerto internacional Antonio Maceo, de aquí, recorrió el baluarte colonial del Morro, almorzó en el restaurante a pocos metros de la fortaleza; visitó una fábrica de tabacos, paseó por la ciudad, caminó por el Parque Céspedes y la calle Heredia; escuchó a “Moneda Nacional” en la Casa de la Trova Pepe Sánchez, adquirió allí un CD de Eliades Ochoa de quien dijo “este es el señor del Grammy”, y regresó con sus hijos al aeropuerto. Antes de subir al avión prometió regresar en cualquier momento a Santiago de Cuba. Hasta ahora, es el único de los cuatro fabulosos músicos de Liverpool: The Beatles, que ha puesto sus pies en Cuba.