
El municipio de Santiago de Cuba cuenta con 17 salas de rehabilitación para pacientes que requieren de este servicio luego de haber sufrido alguna enfermedad o accidente. Sin embargo, en ocasiones estas salas no dan abasto. Sobre un nuevo proyecto que se lleva a cabo en la cabecera provincial, el Lic. George Veranes Santos, funcionario que atiende la parte de rehabilitación en la localidad, nos comenta:
“La rehabilitación es una actividad muy amplia, tiene diversidad de tratamientos; y por eso se decidió que los rehabilitadores que estaban realizando otras labores trabajen en la comunidad, para que atiendan a los discapacitados, adultos mayores, embarazadas en la psicoprofilaxis...
“Muchas veces, estos pacientes no tienen cómo llegar a nuestras salas, y nuestro objetivo es que los rehabilitadores lleguen a sus viviendas, para brindarles una serie de ejercicios y así aliviar un poco esas salas de rehabilitación que están muy abarrotadas de personas.
“Pretendemos con esto que su trabajo sea más integral, y que la comunidad sienta que tiene un rehabilitador ahí, que hará también todo lo posible en aras de la prevención y la promoción de salud en ese barrio, en esa área. Nuestro trabajo será orientar y no solo accionar cuando surja la lesión; se trata de prevenirla a través de charlas, por ejemplo diciéndoles cuál es la mejor manera de dormir según el padecimiento...
“Otra de las razones es que los equipos que tenemos están muy envejecidos, y todos los pacientes quieren que se le aplique la tecnología; de tal manera es preciso trabajar en la comunidad con ellos, conversar, enseñarles los ejercicios que deben de realizar en caso de que no puedan acudir a las salas, y que pueden hacerlos en su propia vivienda, sin necesidad de un especialista”.
Las afecciones más recurrentes por las cuales los pacientes acuden a las salas de rehabilitación en Santiago de Cuba, son las hemiplejias (por la cantidad de hipertensos), las artrosis y las deformidades. Se trata de enfermedades crónicas no transmisibles que se pueden atender en la comunidad y que no necesariamente requieren de ir a las salas.
Según explicó Veranes, los rehabilitadores radicarían en los consultorios, laborando directamente con el médico y con la población de ese consultorio. En caso de ancianos frágiles, discapacitados, o personas que no tienen validismo para acudir al médico de familia, el rehabilitador iría a la vivienda para hacer su valoración, con el médico o con el fisiatra.
“No tenemos actualmente rehabilitadores para cubrir el 100% de los consultorios, pero con los que tenemos estamos tratando de llegar a cada área de salud, e incluso, como este es un proyecto nuevo, estamos evaluando darle un universo de cuatro o cinco consultorios, en dependencia a la demanda que tengan.
“Este proyecto comenzó en el mes de noviembre con el levantamiento de los licenciados, y hoy ellos están realizando la dispensarización en la comunidad, para ver la cantidad de adultos mayores, de discapacitados, embarazadas, con que van a comenzar.
“Es una actividad comunitaria muy bonita y a medida que vaya avanzando, iremos descubriendo los problemas que van saliendo de la propia comunidad y en dependencia de las posibilidades, iremos resolviéndolos. Esperamos que la población quede satisfecha, pues es en definitiva para quien trabajamos”, expresó.