Un rompecorazones

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por LUCÍA MONTES DE OCA FUSTÉ
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vila1Así, de rompecorazones me pareció este mensaje que comparto con ustedes. “El 26 de enero de 1959, en esta casa me puse un nuevo uniforme de guerrillero y me fui a la boda con Vilma …lo mejor y lo más lindo que hice en toda mi vida”.

vilma2Pudiera decirse en buen cubano, que “ a camisa quitada”, para todos los que puedan visitar el Memorial Vilma Espín en Santiago de Cuba, y ahora para el mundo, Raúl Castro, no el General de Ejército, sino el hombre, hizo esta declaración de amor.

Su boda con Vilma Espín fue calificada de “Rebelde” en los periódicos de la época. Pero lo cierto es que más que rebeldía a esa historia no le faltó ni el más pequeño ápice de amor.

Dicen que las personas que tienen poco en común son las más duraderas en materia de sentimientos, pero con ellos no fue así. Unidos en la lucha, en las ideas, en la vida, en los asuntos   competentes  a la Revolución Cubana estuvieron siempre.

Cuentan que cuando Vilma, a sabiendas de su estado de salud, le hizo un boceto a Manuel García Caluf, -de cómo quería que fuera el nicho donde descansaran sus restos-, puso a su lado el de Raúl, y dijo expresamente que no quería divisiones entre uno u otro, porque si ellos nunca habían estado separados en vida, ¿por qué hacerlo en la muerte?.

Así de profundo, fue su amor, sin ataduras y rompiendo esquemas. Una familia numerosa, cuatro hijos y muchos nietos, -a los que no puedo conocer en su totalidad- son frutos de esta historia que bien pudiera definirse como rompecorazones.

 

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