Juventud, responsabilidad y sacrificio, convergencia posible

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Yuzdanis Vicet Gómez / Fotos: el autor y CMP
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joven meteorologia

Este reportero no pudo ocultar la sorpresa en su rostro, cuando luego de una ansiosa espera se presentó ante él una muchacha muy joven, diciendo que era Rosanne de la Caridad Chacón Silva. Entiendo si está confundido amigo lector, y le explico.


Llegué al Centro Meteorológico Provincial, con la referencia de que allí encontraría a una de las tres mujeres que en estos momentos se desempeñan en Cuba como observadoras de radar, por lo que mi interlocutora sería miembro del equipo de observadores del radar de la Gran Piedra.
También me comunicaron que es un régimen de trabajo muy duro, que distancia de la familia y muy tenso pues en los hombros de los observadores recae la responsabilidad de interpretar la información, para que se tomen las decisiones adecuadas por los sistemas de dirección de la Defensa Civil.
Y no fue hasta que llegó Rosanne, que me percaté de que fui presa de prejuicios, pues esperaba a una mujer experimentada, curtida por la vigilia, incluso, al límite de sus posibilidades profesionales; sin embargo, estaba equivocado y la protagonista real de esta historia se encargó de desmontar mi imaginario, durante una emotiva conversación.
La entrevista

Radar de la Grán Piedra2Hace cuatro años la joven que hoy cuenta 23 de edad participó en un curso para formar observadores de radar, que se realizó en esta provincia y desde entonces trabaja en La Gran Piedra, los dos primeros años como observadora en la estación y los dos últimos como observadora de radar.
“Es un trabajo bonito pero complicado, pues de observar e interpretar con calidad las imágenes del radar, depende la vida de muchas personas, los recursos materiales y las decisiones que deben tomarse por los dirigentes de la provincia y el país.
“Se trabaja siete días continuos, viviendo en la estación y observando en turnos de 12 horas para 12 horas de descanso y luego se descansa siete días en la casa y otro dúo asume. Yo lo logro porque tengo el apoyo de mi familia, de otra forma sería imposible.”
Ante la clásica pregunta en estos casos, para conocer el momento más tenso en el desempeño de un profesional, Rosanne respondió:

“Cuando el huracán Matew, que fue el primero que me tocó, viví una experiencia increíble, pues los datos eran muy importantes para el país y sentí miedo, por eso busqué apoyo en otros técnicos y observadores de radares de la zona oriental, pero todo salió bien; el momento fue muy tenso porque llamaban constantemente periodistas, dirigentes de la provincia y del país y hasta el propio José Rubiera quería la información de primera mano y no podía equivocarme.”
Y no crea usted que esta jovencita santiaguera se conforma con la responsabilidad que tiene, porque va por más.
“En estos momentos estudio segundo año de licenciatura en Geografía en la Universidad de Oriente, es una carrera que me ayudará en la interpretación de las imágenes de radar, pienso seguir adelante y perfeccionar mi trabajo para brindar un mejor servicio como observadora.”
A estas alturas, más que sorprendido, ya que este reportero estaba avergonzado aunque lo disimulaba muy bien, pues no pensé inicialmente en la posibilidad de que fuera una mujer tan joven la que tuviera el temple de asumir tal responsabilidad.
Este día 23 de marzo, es el Día Internacional del Meteorólogo y un ejemplo como el de Rosanne de la Caridad Chacón Silva, constituye por sí solo un homenaje a todos los hombres y mujeres que se dedican a observar y estudiar el tiempo y el clima.

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