Santiago de Cuba, 12 jul (ACN) Los santiagueros aprecian, por estos días, cientos de vallas y luminarias que se instalan en este territorio, como parte del plan para la consolidación de Santiago de Cuba como ciudad lumínica y gráfica, en saludo al aniversario 65 de asalto al cuartel Moncada.
El impacto estético y funcional en sus principales calles y avenidas es valorado por los visitantes, quienes se adentran en un escenario donde la imagen gana protagonismo indicando destinos, ubicaciones, direcciones y ramales.
Arístides Ramos, conductor de vehículo de Las Tunas, elogió las gigantografías que custodian los puntos de entrada y salida a la Ciudad Héroe y a la provincia santiaguera, donde la información gráfica está presente en sus principales espacios.
Las 119 vallas emplazadas recientemente, con variados contenidos, ofrecen aires de modernidad a la urbe y especial orientación ya que se remozan sus Consejos Populares (CP) y poblados para celebrar los 65 años del asalto al cuartel Moncada.
Versos como los dedicados a la calle Enramadas nacidos de canciones unen a la avenida Victoriano Garzón con el atractivo e interesante Paseo Marítimo, que al recorrerla se disfruta de diversas opciones culturales, recreativas o gastronómicas para todas las edades y gustos.
Con esmero se continúa el movimiento popular constructivo Santiago Arde que junto a la belleza aumenta la calidad de vida de su gente y que unido a la historia, hechos y personalidades hacen de esta una tierra hospitalaria y de tradiciones, dijo María Elena Kindelán, presidenta del CP Chicharrones, llamada la Sierra Chiquita por su efervescencia revolucionaria desde antes de 1959.
Kindelán se refirió a las señalizaciones de las instalaciones hospitalarias y de otros sitios esenciales en la vida socioeconómica como el Centro de Toxicología, aunque se distinguen obras de arte concebidas como galería grande en la ciudad.
De destacados artistas son las ubicadas a modo de vallas en avenidas y rotondas como la del aeropuerto internacional Antonio Maceo, que muestra pinturas de José Loreto Horrutinier y Miguel Ángel Botalín.
Al ponerse el sol, comienza un espectáculo con disimiles sistemas de iluminación, sea con lámparas leds, tradicionales o dinámicas que inundan de colores las fachadas desde los edificios más altos de la urbe que son de 18 plantas residenciales y públicos hasta los comercios.
A este lindo panorama sumarán tres mil luminarias leds para abarcar toda la provincia santiaguera, junto a otras formas gráficas como son las 16 pizarras digitales que en céntricos espacios informan a los transeúntes sobre la programación cultural o eventos importantes.
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