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Primer amor

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO
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josemartiHubo un poema que marcó mi vida, al leerlo la primera vez en mi etapa de adolescente, lloré al saber, que existió un hombre tan sacrificial al punto de dar su propia vida por la Patria y expresar … ¡Oh, qué dulce es morir cuando se muere / Luchando audaz por defender la patria!

Desde bien pequeñita mi madre me habló de José Martí, me leía sus cuentos, quizás para crear en mí un modo de vida y sembrar buenos sentimientos; al ingresar en la escuela primaria, mis maestras siempre hablaban del Apóstol nacional. Pero no fue hasta esa etapa de secundaria, cuando leí Abdala, que comprendí el sacrifico que hizo Martí por ver a su nación libre de opresores, aunque en este poema dramático no se menciona él como protagonista, ni siquiera la trama la desarrolla en Cuba, sino en Nubia, pero eran entornos similares; y qué decir de la madre de Abdala que era sin duda, Doña Leonor Pérez, madre de Pepe.

Hoy se cumplen 150 años de haber visto la luz Abdala, que fue escrito por José Martí, directamente para su Patria; su publicación tenía como escenario político la primera guerra cubana contra España, en sus ocho escenas; el autor expresa sus ideales patrios y su primer amor, que fue el amor a la Patria, además, profesa sobre su propia vida.

Desde ahí se va desarrollando en el adolescente su oficio de poeta, pues le apasiona el arte dramático, por eso no es de asombrar que su primer poema de tantos escritos fuera Abdala, donde entrelazó su amor a la patria con su don de escribir. Este poema épico se publicó en el periódico La Patria Libre, aprovechando el decreto de la Ley de reunión y de imprenta.

Su antecedente fue cuando se produjo el vandálico suceso del Teatro Villanueva, según lo evoca, varios años después, en sus Versos Sencillos, el propio José Martí; una madre salió en medio de la noche y de la violencia desatada por los cuerpos paramilitares de los Voluntarios en reclamo y rescate de su hijo.

Aquella imagen materna era la de Leonor Pérez, y el adolescente que protagoniza la historia, un muchacho de apenas quince años que, unos días más tarde, cumpliría los 16 y que preparaba la única edición que logró realizarse, el semanario que se llamó La Patria Libre, y en cuyas páginas se publicó, su poema dramático "Abdala", considerada no sólo la primera pieza de su dramaturgia, sino una abierta confesión de fe, y de compromiso, al traducir a las imágenes del joven guerrero árabe, en los desiertos africanos, la proyección de aquel adolescente, igualmente rebelde y de ideario patriótico, en medio de la guerra que ya había estallado en La Demajagua y a la que sumaba su espíritu y su vida. Nubia, lugar donde se desarrollan las acciones, fue un pequeño país del continente africano, invadido por los árabes, este material histórico y verídico es el sustento de la intención y la finalidad comunicativas del texto antes citado. Además, sirve como base para formular la alegoría, con la cual alude a la situación política nacional. Desde un punto de vista del análisis la obra asume una aparente dualidad entre su carácter realista y el alegórico, sin embargo, la contraseña: Escrito especialmente para la patria, nombra directamente al receptor del mensaje.

El conflicto del hombre contra sus semejantes, la disyuntiva entre el amor maternal y el amor a la patria, son los hilos conductores de la trama. Personajes como la madre y la hermana son clasificados por su actuación como antagonista y deuteragonista. El punto de ataque de la obra es la llegada de las tropas invasoras, a partir de él aparecen los demás personajes ya inmersos en las mismas.

El adalid de las tropas nubias es caracterizado como impetuoso, valiente, corpulento, especificidades que se expresan literariamente en versos como: “Por fin potente mi robusto brazo / Puede blandir la dura cimitarra…”. Recursos como el tono exaltado del diálogo acentúan el carácter del guerrero, también manifiestan su conducta los propios diálogos que sostiene con su madre. V. gr. “¡Un rayo solo detener pudiera / El esfuerzo y el valor del noble Abdala! /¡A la guerra corred, nobles guerreros, / Que con vosotros el caudillo marcha! Los parlamentos de los personajes son extensos o es un indicio de la orientación hacia la lectura y no propiamente hacia la representación como requisito indispensable de las obras propiamente dramáticas.

Tiene renombre, que el protagonista no muestra una evolución ideológica, sino que su sistema de principios es definido desde el momento mismo en el que se presenta al personaje, por lo que esto constituye otro argumento que serviría para comprobar la hipótesis del acentuado carácter autobiográfico, existente en el poema, con lo que no se puede circunscribir este aspecto solo a las semejanzas entre Martí y el protagonista, debido a que un planteamiento de esta magnitud tiene como punto de partida al componente axiológico del ser humano.

Entre todas sus escenas hubo una que me marcó profundamente al ver el amor tan sublime que sintió Martí por su Patria: “El amor, madre, a la patria, No es el amor ridículo a la tierra, Ni a la yerba que pisan nuestras plantas; Es el odio invencible a quien la oprime, Es el rencor eterno a quien la ataca”. José Martí supo al igual que Abdala luchar por su Patria hasta morir por ella, la obra teatral, es sencilla, breve y con sentido épico, tiene un alto sentido independentista, a pesar de la astucia que el autor utiliza para alejar a la Cuba insurrecta en período y lugar. Se reconoce a simple vista, la valentía de este adolescente de casi dieciséis años, al exponer explícitamente sus ideas independentistas y su disposición a darlo todo por ese, su primer amor.

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