En una ciudad donde abundan panaderías y dulcerías, estatales y no estatales, una nueva entidad tiene el reto de distinguirse por la calidad, diversidad y estética en sus elaboraciones, además del buen trato a las personas. Precisamente ese es el propósito del colectivo del Palacio de Santa Rita, una de las más recientes instalaciones dedicadas a la fabricación de comestibles en Santiago de Cuba.
Hace casi un mes de la inauguración y, aunque todavía se acoplan los mecanismos, las rutinas laborales y se adiestran los menos experimentados, el centro ha comenzado a ganar clientes habituales.
“Me encantan los dulces que se venden aquí y las galletas, todo muy rico y eso es algo que el pueblo agradece”, comentó Delia Gutiérrez mientras esperaba su turno para comprar.
La opinión de esta santiaguera encontró respaldo en otros usuarios que asentían y expresaban satisfacción por las ofertas. Y es que diversidad y buen hacer son premisas del trabajo de 82 hombres y mujeres que laboran allí.
El Palacio tiene cuatro líneas productivas destinadas a la confección de diferentes tipos de galletas, panes, palitroques y a la repostería, y es uno de los centros con mayor capacidad en su género.
“Se están haciendo galletas semisoda, que no se parecen a las que se hacen en otras unidades del territorio; galletas dulces; palitroques que tienen una gran aceptación por su suavidad; y dulces que resaltan por su sabor y textura.
“Pero esta entidad se distingue sobre todo por la calidad de sus producciones, y la clave está en las materias primas que se utilizan y en el empeño de los trabajadores de ofrecer alimentos bien hechos a la población”, comentó Jorge Luis Arce Ferrera, director de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria.
En efecto, el buen hacer marca un sello que confiere a cualquier productor la preferencia del pueblo, pero conseguirlo es todo un desafío cuando se trata de diversificar ofertas, y esta entidad apuesta por una gran variedad de renglones.
Según Diosdado Mestre Brito, administrador del Palacio, además de las semisoda, se fabrican galletas de arroz, galletas saborizadas y dos tipos de galletas dulces; ocho variedades de pan y 15 de pasteles y dulces. Una misión para la cual tienen a su disposición todos los recursos.
“Tenemos productos de diferentes precios para que sean asequibles a la población. Estamos trabajando con calidad y con deseos de hacerlo mejor cada día”, remarcó.
Una fortaleza de este colectivo es la mayoritaria presencia de jóvenes; a decir de Mestre al menos el 90% de los empleados son bisoños y algunos están trabajando por primera vez. Al inquirir al administrador sobre las relaciones generacionales, destacó que “todos tienen voluntad de cumplir esta tarea y sacar adelante el Palacio; los más experimentados aportan sus conocimientos a los novatos, pero ellos ponen mucho empeño en lo que hacen y tienen deseos de aprender”.
Santiago de Cuba es un referente en el país por el desarrollo de la Industria Alimentaria, y por la amplia red de centros destinados a la elaboración y venta de panes, dulces, galletas y otros comestibles.
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