
“De esta fecha en 1957 recuerdo la cantidad de sangre que emanaba del cuerpo de Josué, porque lo acribillaron aquí. Mi hermano fue el primero que cayó en la acera con dos disparos: uno que le entró por la espalda y otro por el cuello cuando se viró. Recuerdo que hubo un apoyo general del pueblo que nos acompañó hasta el cementerio.
“Ellos fueron velados en la funeraria más pobre de ‘Santiago’, en la de un tal ‘Fiallo’; Doña Rosario no echó una lágrima... estuvo toda la noche sentada en un balance entre los tres féretros. Al de Josué, por la madrugada, hubo que ponerle hielo para que el frío aguantara las goticas de sangre que todavía caían... Cuando cargamos los ataúdes, el del hermano de Frank, todavía emanaba.
“Una prima hermana mía que vivía aquí en Martí, oyó cuando a Josué lo llevaban en el jeep y gritaba ¡viva la Revolución! Dicen que como era muy blanco la piel estaba verde por la pérdida de sangre, y hasta hubo que taponearle la nariz.
“Solo te puedo decir que lo hicieron porque tenían que hacerlo... pues daba vergüenza lo que los esbirros decían al pueblo de Santiago de Cuba: que no había rebeldes en esta tierra, y los muchachos no aguantaron lo que se había organizado”.

Así lo expresó José Manuel Bistel Somodevilla, hermano de Floro, uno de los jóvenes que cayó el 30 de junio de 1957 en la esquina del paseo Martí y la calle Crombet, junto a Josué País y Salvador Pascual. Él fue uno de los que rindió tributo este domingo a esos mártires, como es ya tradicional mediante un sencillo y emotivo acto de recordación protagonizado por jóvenes y niños santiagueros.
En la cita estuvieron presentes los miembros del Comité Central Lázaro Expósito Canto, Primer Secretario del Partido en Santiago de Cuba; y Beatriz Johnson Urrutia, vicepresidenta del Consejo de Estado y presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular; el Coronel Julián Sánchez Álvarez, delegado del Ministerio del Interior en el territorio; y otros dirigentes del Partido, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, las organizaciones políticas y de masas, el pueblo de la Ciudad Héroe, además de familiares de los caídos.

Con poemas, canciones y elementos danzarios se homenajeó a quienes ofrendaron sus vidas para que esta libertad que hoy disfrutamos las cubanas y los cubanos se hiciera posible. También fue propicia la ocasión para entregar el carné del Partido Comunista de Cuba a nuevos militantes, como evidencia de la continuidad de la Revolución.
Las palabras centrales del acto estuvieron a cargo de Yudith Rodríguez Herrera, miembro del Buró Ejecutivo del Comité Provincial del Partido, quien refirió que los revolucionarios cubanos tenemos memoria, sobre todo los santiagueros que no olvidamos el pasado, la triste realidad vivida y la lucha donde perdieron la vida muchos jóvenes que engrosaron la rica historia de la Patria.

“Este pueblo que no quiere volver al pasado debe seguir concentrándose en el trabajo, priorizando nuestra preparación para la defensa y el desarrollo de nuestra economía nacional, demostrándole al gobierno de los Estados Unidos como nos reitera cada día nuestro Primer Secretario del Comité Central del Partido: que sí se pudo, que sí se puede y sí se podrá.
“Porque si Josué, Floro y Salvador enfrentaron a la tiranía batistiana junto a otros jóvenes que nos legaron el triunfo y la libertad que hoy disfrutamos, las actuales y futuras generaciones sí podemos enfrentar las agresiones, maniobras imperialistas, las dificultades, desarrollando y siguiendo el camino abonado con su sangre en la construcción del socialismo próspero y sostenible que aspiramos con todos y para el bien de todos”, expresó.