Hasta el muro del antiguo matadero de la ciudad de Santiago de Cuba donde fue fusilado Pedro (Perucho) Figueredo Cisneros el 17 de agosto de 1870 acudió una representación de los Núcleos de Zona, la Federación de Mujeres Cubanas y trabajadores de la Cervecería Hatuey, a rendir homenaje al autor de La Bayamesa, composición de la que posteriormente se desprendieron las dos estrofas que constituyen hoy el Himno Nacional de Cuba.
A 149 años de que las tropas coloniales ultimaran al abogado y patriota que alcanzó el grado de Mayor General del Ejército Libertador, los santiagueros recuerdan al prócer del que bien se podría decir que le puso melodía a la Revolución.
De "Perucho" la historiografía recoge que el 14 de agosto de 1867 se realizó una reunión secreta en su casa en la que se formó el Comité Revolucionario de Bayamo, el cual integró como vocal. Ese día escribió la letra de la marcha guerrera La bayamesa, que se convertiría en el Himno Nacional de Cuba.
Cayó prisionero de los españoles el 12 de agosto de 1870 cuando se encontraba convaleciente de fiebre tifoidea, en la finca Santa Rosa de Cabaniguao, en Las Tunas. Fue conducido a Santiago de Cuba y fusilado cinco días más tarde.