Disfrutar del zoológico es un placer infinito para los infantes porque nada resulta más increíble para ellos que estar cerca de animales de otras latitudes.
En 1947, por iniciativa del entonces Alcalde de la ciudad Luis Casero y con la activa colaboración del señor Antonio Sagaró Ponce se creó el primer zoológico santiaguero, cuyo primer asentamiento fue en el parque Roosevelt, hoy Parque Manduley ubicado en la intersección de las avenidas Manduley y Raúl Pujol (Carretera de Siboney).
Las especies que se exhibían en esa época eran pocas y habían sido donadas por la Compañía Standard Oil que regaló el puma.
Oscar Cossío del Pino donó una pareja de leones. Al macho lo llamaban Regalías y llegó al zoológico en 1948, y unos tres años más tarde le haría compañía la hembra.
Igualmente existía un oso negro llamado "Llaqui", un mono araña, pericos, gavilanes, así como otras aves menores. La mayoría de las jaulas eran de madera menos la del león.
La manutención de los animales, estaba a cargo de la alcaldía. Aquel lugar se convirtió en un sitio de visita obligada principalmente los domingos. Incluso los padres de otras regiones cercanas como Palma Soriano, San Luis, El Cristo llegaban con sus pequeños para que pudieran disfrutar de la fauna en exhibición.
En 1955 el zoológico se trasladó a un espacio más grande, que es donde se halla en la actualidad. Cuenta con unas 76 especies en alrededor de 12 hectáreas.
Además constituye un atractivo alrededor de 10 piezas en madera que figuran distintos animales y nacieron de los troncos de los árboles derribados por el huracán Sandy, fruto del ingenio de Roberto Fabré Isaac.
El zoológico de Santiago de Cuba sigue siendo ese sitio de esparcimiento y asombro para los más pequeños de casa, que en días como estos de descanso, es una oportunidad genial y casi de obligada visita.