Aunque Cuba esté rodeada por el mar no todos, ni siempre, podemos disfrutar de las delicias del gigante “azul”. Es más que una tradición planificar nuestras vacaciones tomando al menos un par de días “de playa”; es, una necesidad. Se convierte en maravilla el simple hecho de contemplar su magnitud cuyo efecto genera sensaciones de paz.
El olor salado, es mi parte favorita. Cuando la brisa golpea el rostro no queda espacio en la mente que tome en cuenta el crudo sol del Caribe, al contrario, el agridulce de tal combinación, agua, viento y sol, complementa este paradigmático momento de felicidad. Y es que el mar, en su inmensidad, esconde maravillas.
Los seres humanos desconocemos muchas veces las repercusiones que tienen en nuestra salud las pequeñas experiencias como esta. Mirar el mar activa el estado de felicidad del cerebro, nos convida a pensar de forma pausada alegando a nuestros más profundos sentimientos sin prisa, haciéndonos experimentar la felicidad de la forma más natural posible.
En algunos países como España se recomienda la llamada talasoterapia, que no es más que “la utilización con fines terapéuticos del agua del mar junto al clima marítimo”, para lo cual toman en cuenta el bioclima marino o las llamadas helio y climatoterapia. Estas consisten en la exposición moderada y sistemática al sol, y a la humedad y viento respectivamente. Esta técnica es utilizada para tratamientos reumáticos, dermatológicos, del sistema respiratorio, entre otros, demostrando lo mucho que se puede lograr gracias a la naturaleza.
Otra de las ventajas de ir a la playa es la relajación y, por ende, el poder conciliar un mejor sueño con la reducción del estrés y los niveles de ansiedad. Estos efectos aumentan con la práctica de la natación y deportes acuáticos. Por otra parte, los paseos por la arena mejoran la movilidad en las articulaciones del pie, rodilla y cadera, a la vez que regenera la piel de la planta del pie y, si además se van mojando las extremidades inferiores, se refrigera el organismo, ya que desde la planta del pie se bombea la sangre hacia el corazón.
El agua de mar no se puede beber, al contrario del agua dulce de los ríos pero, aun así la química entre la primera y el hombre es más natural y beneficiosa. Algunos expertos han determinado que es considerable la acción antialérgica del agua salada sobre la piel y el aparato respiratorio. También funciona como descontracturante muscular; relaja el sistema nervioso; posee efecto antioxidante contra el envejecimiento de la piel; es un oxigenante a nivel celular; fija el calcio en procesos de osteoporosis; y mejora el ritmo cardíaco y la función muscular.
Ir a la playa es una de las actividades de ocio más rentables que existen. Quizás la concibamos solo como eso, un tiempo para desconectar de la cotidianidad, pero es mucho más; es una práctica de salud y vida.
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