La fiebre es síntoma de muchas enfermedades y lo más inteligente ante su aparición es acudir al médico; sin embargo, los cubanos somos “especialistas” en diagnosticar, a ojo, la afección y apelar a remedios caseros, e incluso a los fármacos que una vez nos recetaron y que aún conservamos en el botiquín (que en casi todas las viviendas existe).
Pero -¡cuidado!- no siempre funcionan las “habilidades” y la “experiencia” adquirida en el tratamiento de patologías frecuentes como catarros, sepsis urinarias, amigdalitis y otras, cuyas consecuencias son leves si reciben atención médica oportunamente.
A veces, el “ojo clínico” y la automedicación tienen un costo alto para el paciente y para su familia. Para nadie es secreto que buena parte de los santiagueros se quedan en casa ante las fiebres… y más ahora, que el protocolo de asistencia a casos febriles prevé la evaluación del enfermo por el facultativo y su ingreso inmediato para ofrecerle vigilancia clínica y la terapéutica pertinente.
Se ha extendido esta práctica: en ocasiones madres y padres prefieren no llevar a los hijos al médico para que no sean ingresados, y atienden en casa síntomas como la fiebre y los dolores de cabeza, articulares y musculares, atribuyéndolos a las gripes y otras entidades virales que circulan en la actualidad. E igual actúan algunos adultos jóvenes con sus ancianos o consigo mismo.
Hay personas a las que “les sale bien” esta conducta irresponsable, pues la patología transcurre sin mayores complicaciones. Pero en Santiago de Cuba, actualmente, evadir la atención médica ante el síndrome febril es asumir un riesgo importante, que puede causar grandes estragos a la salud del paciente o, incluso la muerte. Y esto se debe a que en la provincia existe una alta infestación del Aedes aegypti, el agente transmisor del dengue; y, desgraciadamente, la realidad demuestra que si hay más mosquitos, hay mayor peligro de enfermar y, si a esto se suma que circulan serotipos del virus cuya concomitancia puede desencadenar casos graves, entonces es obvio que tenemos un riesgo incrementado ante la situación entomológica del territorio.
Al respecto, el doctor Gonzalo Urgellés Aguilar, vicedirector del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología explicó:
“Las complicaciones sobrevienen cuando las personas se quedan en su casa. En los primeros tres o cuatro días de la enfermedad es mayor el riesgo de que se produzcan, por eso es decisivo que los pacientes ingresen desde las primeras horas en que aparecen los síntomas… y la fiebre es el síntoma cardinal del dengue.”
El galeno enfatizó en la necesidad de que se comprenda que para afrontar la actual situación epidemiológica y garantizar el bienestar de la población santiaguera, es vital hospitalizar a los enfermos desde que aparecen las manifestaciones de este padecimiento.
“Cuando las personas ingresan con sospecha de la enfermedad a los hospitales alternativos habilitados en diferentes municipios, reciben tratamiento y vigilancia clínica por un personal especializado, hacen reposo y no constituyen un riesgo para su familia porque se cumple el principio de aislar al paciente para impedir la transmisión de la arbovirosis.
“Si en el curso de la vigilancia se observan cambios en el cuadro clínico: la persona comienza a tener decaimiento, dolor abdominal, vómitos u otros signos de alarma; están creadas las condiciones para su traslado inmediato a los centros de salud de mayor resolutividad. Todos nuestros hospitales provinciales están preparados para atender estos casos”, comentó el experto.
A nivel planetario el dengue es la enfermedad causada por el insecto que más muertes genera. En Cuba tiene un historial de casi cuatro décadas y también ha cobrado vidas, pero la inmensa ventaja de quienes habitamos en este país es contar con un sistema de Salud que trabaja en la prevención y el tratamiento de este padecimiento.
En ediciones anteriores Sierra Maestra ha ofrecido información sobre las medidas preventivas para evitar el padecimiento a partir de la reducción de la focalidad del mosquito.
Sin Aedes aegypti no hay enfermos; por eso el epidemiólogo hizo hincapié en la urgencia de que la población contribuya con las labores que, como parte de una estrategia multisectorial, se llevan a cabo en áreas de salud de Santiago de Cuba, Palma Soriano, Contramaestre y San Luis (municipios con mayor infestación del vector).
Además, el especialista señaló que, como parte de las acciones para transformar la situación actual, se intensifica la eliminación de riesgos ambientales como la acumulación de desechos sólidos y los salideros en las comunidades.
En las áreas con mayor infestación se realiza el tratamiento focal y se fumigan los inmuebles para eliminar el insecto adulto; además, se trabaja en la promoción de las medidas para evitar los criaderos de mosquito y en la destrucción de condiciones favorables para su reproducción.
Recuerde que las áreas enyerbadas y los basureros en su patio o en su barrio, pueden ser detonantes de una difícil situación de salud. Tapar bien los tanques, conservar el abate, o echarles peces para que se alimenten de las larvas que pudieran existir; enterrar neumáticos; eliminar o guardar bajo techo las vasijas que pudieran acumular agua; cepillar los recipientes utilizados para dar de beber a los animales y no tener plantas en agua, son medidas fáciles de cumplir y que generan bienestar.
Tenga en cuenta estos cuidados y acuda al médico ante la aparición de los dolores de cabeza, articulaciones, músculos y detrás de los ojos; pero sobre todo ¡ojo con la fiebre!.