Banderas cubanas y del 26 de Julio, así como los estandartes de las organizaciones políticas y de masas, portadas por futuros galenos, se extendieron casi tres kilómetros de esta ciudad, como homenaje a los ocho jóvenes estudiantes asesinados en 1871
Desde la Facultad No. 1 de Medicina hasta la sede del Partido provincial, el estudiantado santiaguero y en especial los futuros galenos, protagonizaron una marcha como homenaje a los 8 jóvenes asesinados por el régimen colonial español en 1871.
Banderas cubanas y del 26 de Julio, así como los estandartes de las organizaciones políticas y de masas, se extendieron por los casi tres kilómetros del trayecto, en el cual se escucharon voces en reclamo al cese del bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos, además de consignas por la efeméride.
Según explicó a Sierra Maestra, la estudiante de cuarto año de Medicina y presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (Feu) en esa Casa de Altos Estudios, Josefina Prosper Bruff, la peregrinación tiene como motivaciones esenciales el tercer aniversario de la desaparición física del Líder Histórico de la Revolución, los 97 años de la Feu y el 11 Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Asimismo, en esta edición estuvieron acompañando a los santiagueros, jóvenes de 15 naciones que hoy se encuentran estudiando en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), proyecto altruista y solidario fundado por Fidel, que desde 1999 contribuye a la formación de doctores para los cinco continentes.
Al decir de Prosper Bruff, esta marcha sucede a un año del estreno del filme cubano Inocencia, el cual detalla momentos del encarcelamiento y condena de aquellos 8 jóvenes menores de 22 años, edad similar a la de los que hoy se inspiran para continuar apoyando las conquistas de la Revolución.
Hasta nuestros días, el fusilamiento de Carlos Augusto de la Torre y Madrigal, Carlos Verdugo y Martínez, Eladio González Toledo, Alonso Álvarez de la Campa y Gamba, Anacleto Bermúdez y González de Piñera, José de Marcos y Medina, Ángel Laborde y Perera, y Juan Pascual Rodríguez y Pérez; es considerado uno de los crímenes más crueles de la presencia española en el país.