Para quienes de una forma u otra pertenecemos al mundo de la comunicación, enfrentarnos a una cabina radial o set televisivo es todo un recuerdo memorable que comienza en la academia. Sobran los nervios y entre la adrenalina que genera el miedo a hacer el ridículo o socializar las inconclusas cualidades mediáticas, no se puede negar la satisfacción que genera salir en la tv, o estar al aire, detrás de un micrófono, quizás en vivo.
Para Raciel Sánchez Marañón esas sensaciones son frecuentes. Locutor de radio y televisión. Lozano. Devoto y sacrificado por un sueño que ya hizo realidad. Con él conversé en la sala de una de sus casas, en la que siempre se ha sentido profesional. Fue una tarde de mucho trabajo para ambos, pero valió la pena.
¿Cuándo y cómo comenzó a interesarte la radio?
“Un día común de estudiante, estaba yo en el preuniversitario, les pregunté a dos compañeras de aula sobre unos “papeles” que tenían en las manos, y resultó ser el guion para un programa radial de un Círculo de Interés al que pertenecían y se radicaba en la CMKC. A los pocos días, y aun muy intrigado, les pedí que me llevaran a la emisora para ver de qué iba eso; y fue justo ahí cuando comenzó mi sueño de ser locutor, o como dicen algunos, me picó el “bichito”.
“Al principio pensé que la radio se hacía para los viejos, que todos los programas eran manidos y nadie los escuchaba; que equivocado estaba. Cada vez era mayor mi interés por aprender a hacer radio. Programas infantiles, juveniles, musicales para todas las edades…fui adquiriendo otras cualidades y competencias en lo personal que me han permitido crecer en muchos sentidos. Así me fui enamorando.
“A pesar de mantenerme vinculado al medio desde aquel entonces, me licencié en Lenguas Extranjeras pero, nunca deje a un lado la locución ya que no hay nada más reconfortante que hacer lo que uno más ama en la vida. Puedo estar cansado, agotado, o indispuesto, pero al sentarme frente a un micrófono o una cámara de televisión todo ese malestar queda en un segundo plano, y llego a ser la persona más feliz de este mundo.
“Lo que más he aprendido detrás de una cabina es a ser comprometido con la gente. A veces pensamos que hablar desde el sitio en el que no nos vemos y solo nos escuchamos no garantiza llegar hasta la población, pero no es así. Muchas veces andando por la calle percibo la retroalimentación de los demás, quienes te agradecen, te motivan, e incluso te cuestionan, todo eso es aceptado en nuestro trabajo. Nos llena el corazón.
¿Cómo logras profesionalizarte en la locución siendo graduado de una carrera ajena a la misma?
“Fue difícil, pero qué no lo es en esta vida. Pasé por mucho. Trabajé sin ganar un centavo durante bastante tiempo, teniendo mucha carga laboral gracias a la experiencia que ya acumulaba, pero sin cobrar. Horarios nocturnos, fines de semana, o tiempo de estudio, todo eso tuve que sacrificar para poder mantenerme en esta carrera. Luego, y sin faltar los malos momentos, logré pasar el curso de locución, aunque los problemas no terminaron hasta mucho después. Puedo decir que gracias a estas vicisitudes me fortalecí y enraicé en lo que amaba; fue el factor determinante en mi carrera.
“En estos doce años he tenido muy buenos maestros. La guía certera de Ado Sanz Milá, e Ileana Navarro Pupo. Esta última, locutoraza digo yo, con un corazón inmenso que siempre nos brinda su apoyo y dedicación como toda una buena madre. Con ella completé ese ciclo de formación. Tenía que viajar tres veces a la semana a Guamá, hasta la emisora Radio Coral, donde nos acogieron muy bien y donde sus trabajadores, junto a la maestra Ileana, nos alentaban a ser cada día mejores.
A pesar de estar vinculado a dos medios de comunicación, televisión y radio, infiero que prefieres esta última. ¿Cuáles son los valores de ella que te atraen?
“Sí, prefiero la radio. Esa proximidad con el público a pesar de lo efímero de su naturaleza no tiene precio. Es más directa a la hora de difundir alguna noticia. La mayoría de los programas de radio se hacen en vivo mientras que en la televisión no es así por lo que no se percibe la energía de la audiencia con la misma intensidad. Quizás la televisión desde la imagen otorga un reconocimiento social más eminente, mientras que los de la radio si no hablamos no nos reconocen pero me gusta su inmediatez y alcance. Además, es la que ante cualquier catástrofe o situación se mantiene activa, informando, pues requiere de menos recursos para salir al aire.
¿Cómo debería ser el locutor actual?
“Necesario estar contantemente informado sobre cómo se mueve el mundo; tener la habilidad de hablar sobre cualquier tema o al menos un conocimiento básico ya que esto es lo que brinda credibilidad y fluidez a la hora de realizar algún programa. Lo más importante es ser consagrado al trabajo sin perder la humildad y la esencia personal. También, mantenerse listo y presto para afrontar nuevos proyectos y dispuesto a crecer”.