El toque femenino a la Revolución

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
Visto: 979

ofrenda floral a vilma espinIntentando, como mujer cubana, acercarme a la figura de Vilma Espín en el 90 aniversario de su natalicio, conversé con Mirza Ramos Ochoa, museóloga del Memorial que lleva el nombre de la heroína.

Una de las cosas que más me ha llamado siempre la atención sobre esa valerosa mujer fue su capacidad para romper estereotipos de su sociedad. Vilma estudió en la, cuando aquello, recién fundada Universidad de Oriente, una carrera que en su época era especialmente masculina. Nada menos que Ingeniería Química. Su trayectoria en la clandestinidad y la Sierra Maestra también hablan de una mujer por encima de los cánones.

"Los padres de Vilma apoyaban mucho las decisiones de sus hijos", nos comenta Mirza, "de ahí que ella fuera capaz de hacer todo esto. Hay una educación que recibe en el seno de la familia. Además, la universidad también ayudó a esa consolidación de sus ideales. Siempre ha sido un espacio propicio para ello. Vilma tuvo la influencia de profesores que combatieron en la Guerra Civil Española, y otros que pertenecían a los partidos más progresistas del momento".

En el seno de la familia surgen muchas de las actitudes y comportamientos que una persona llevará hasta la adultez. Incluso su constante lucha por el bienestar de la mujer y la igualdad de oportunidades se forjó ya en esa época. La actitud de aceptar una carrera universitaria y típicamente masculina para su hija ya le da mucho crédito en esto a sus progenitores.

"Sus padres le inculcaron los primeros sentimientos de justicia social y sensibilidad humana", afirma la especialista. "Vilma vio con sus propios ojos la marginación de las mujeres en la sociedad en que vivía y, siguiendo el ejemplo de las feministas cubanas antes de ella, se lanzó con toda la fuerza a cambiar esa situación. Entendía a las mujeres, a las esposas y madres que además de la vida en familia querían tener una participación en la sociedad, sin perderse los mejores momentos de la vida de sus hijos, porque ella misma era así".

En efecto, Vilma defendía el derecho y deber de la mujer en participar en la vida de su país, así como el derecho y el deber de participar en la vida de su familia. Esta no fue solo la base de su ideología, sino también algo de vital importancia para ella. Anécdotas nos cuentan cómo hizo siempre un espacio en su agenda para celebrar el cumpleaños de cada hijo, estar presente en las reuniones de padres en las escuelas, comer en familia siempre que fuera posible y demás.

"Era muy buena repostera, lo heredó de su mamá, y mantuvo la tradición de cocinar todos juntos. Tenía un concepto particular de lo que era la familia, el pilar más importante del individuo y de la sociedad, y lo defendía. Fue lo que vio siempre, el ejemplo que le dieron sus padres".

En el Memorial me cuentan algo que no sabía: la idea de sembrar bugambilias en las avenidas de Santiago de Cuba fue suya. Siempre amó las flores, la belleza y la naturaleza. Eso me reafirma una idea. Vilma contribuyó a darle ese toque femenino especial a la Revolución cubana.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar