En las inmediaciones de la carretera conocida como Country Club, en el Consejo Popular de El Caney, está enclavada la Unidad Empresarial de Base (UEB) Gases Industriales de Santiago de Cuba, inaugurada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el 24 de julio de 1987, que sustituyó una vieja planta con tecnología norteamericana por una de tecnología japonesa.
La UEB tiene un equipamiento que ya cuenta más de 30 años de explotación, y se mantiene funcionando gracias al movimiento de innovadores -según afirman sus directivos-, y produce el oxígeno medicinal y el industrial -para los nueve municipios de la provincia, y a otros territorios del oriente del país- acetileno, nitrógeno, argón, aire comprimido e hipoclorito de sodio, pintura y lejía de cloro destinada a la red de Comercio a través del MINCIN.
Conscientes de la necesaria producción de oxígeno medicinal
La actual pandemia de la COVID-19, por la que viene atravesando el país, hizo que el colectivo laboral de “gases” como le llaman todos al centro fabril, cambiaría un tanto sus rutinas productivas, además de redoblar esfuerzos para garantizar la demanda de oxígeno del territorio, incluyeron producciones que no tenían en el plan como la lejía destinada al MINCIN, principalmente; y asimismo le suministran el desinfectante a otros organismos como Salud, Transporte para los ferrocarriles, ómnibus, la aviación, Renté...
Al conversar con Jorge Bermúdez, jefe técnico de la UEB, afirmó que a pesar de la obsolescencia de los equipos, laboran con eficiencia y dan cumplimiento a las normas de seguridad y calidad, certificados con la Norma ISO-9001 del 2015, y aseguró que la fabricación de los productos medicinales y de higiene está garantizada.
“Tenemos 203 trabajadores, los que se han reubicado para garantizar las diferente tareas a las que nos enfrentamos diariamente, por lo que 60 están en el centro, de ellos 28 en la distribución, otro grupo con unos 16 operarios se mantienen en las estaciones gasificadoras de los hospitales Juan Bruno Zayas, Ambrosio Grillo, Saturnino Lora, y Orlando Pantoja en el municipio de Contramaestre; mientras que en Guantánamo, Bayamo y Manzanillo hay tres talleres encargados de la producción oxígeno para dichos lugares”, aseguró.
El directivo, acotó, que una parte de los obreros que labora en el taller de acetileno -renglón que se ha visto afectado por la falta de materia prima-, se dedican a la elaboración de la lejía, quienes hasta el cierre del mes de abril habían fabricado unos 268 156 L, y de estos en Santiago de Cuba, se han entregado a esa red más de 97 000 L desde que comenzó la epidemia en el mes de marzo.
En el caso del oxígeno líquido, y el gaseoso, el nitrógeno, y el aire comprimido, el Jefe Técnico aseguró: “Este se destina a las unidades gasificadoras de los centros asistenciales que incluye al hospital Agostinho Neto de Guantánamo, al Carlos Manuel de Céspedes, al Celia Sánchez Manduley, en Granma, por lo que pensando como país, nos proponemos continuar con la producción de lejía, y envasan dióxido de carbono, que está consignada para la industria y para el sistema de Salud.
“También brindamos un servicio de suministro de oxígeno en cilindros que son entregados directamente en sus viviendas a unos 130 pacientes que se encuentran en la fase terminal de su enfermedad, acción que se realiza únicamente en el municipio de Santiago de Cuba.
“De igual modo, es factible que la población conozca que estamos haciendo turnos de trabajo de 12 horas para garantizar a tiempo completo el producto en los hospitales; mientras que aquí en la fábrica hay una brigada de seis compañeros que laboran de lunes a viernes, que tienen la responsabilidad de cumplir con la demanda, a la vez que mantienen una reserva de unos 500 cilindros llenos por cualquier situación que se produzca como por ejemplo una rotura, falta de energía eléctrica...., que da una garantía de tres días de cobertura, y las ventas en cada uno de esos lugares, de más de 15 a 20 días de oxígeno líquido.
Disposición de los trabajadores
Bermúdez, afirmó: “Ellos están conscientes de que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de que no falte el vital ‘medicamento’ en los centros asistenciales ni tampoco en las viviendas donde hay pacientes que esperan por ese hálito de vida para mejorar su estado.
“Todos hemos concientizado que nuestro producto insignia, el oxígeno medicinal, es imprescindible, y quien lo necesita no puede esperar, sabemos de su utilidad en los centros asistenciales, para el tratamiento de diversas patologías, principalmente las respiratorias, y en estos momentos para los infectados con el coronavirus, que como se ha informado por los especialistas, los contagiados presentan serios problemas respiratorios que les impide ventilarse con normalidad.
“Por tanto les decimos a los santiagueros que como hasta ahora seguiremos garantizando el producto, y para lograrlo como hemos dicho, además de mantener las rutinas productivas redoblamos esfuerzo porque seguiremos apostando por la vida de cada uno de los compatriotas que lo necesiten.
La UEB santiaguera está libre de delito
Según conocimos, hasta la actualidad ese centro está libre de delito y mantiene el control y la fiscalización a punta de lápiz, y las medidas adoptadas le permite que no tenga ningún hecho delictivo, debido a que existe una vigilancia sistemática en el grupo de más vulnerabilidad, que es el grupo que sale a distribuir los cilindros a la calle, el que debe portar una factura firmada por el responsable de la actividad en las instituciones de salud, y retorno con igual cantidad de vacíos.
Los trabajadores de gases, como cientos de miles que se encuentran en primera línea ayudando y aportando para que no se siga transmitiendo el mortal virus, también merecen ese aplauso de corazón que damos los cubanos agradecidos al personal de la salud.