El sistema de la Agricultura en la provincia de Santiago de Cuba adopta medidas urgentes para producir más alimentos como tarea del país en medio de la Covid-19 y por el recrudecimiento del Bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos contra la Isla.
Aprovechar al máximo el fondo de tierra, aplicar la ciencia y la técnica y trabajar con eficiencia, son acciones estimuladas en las estructuras agropecuarias del municipio de Contramaestre, mayor exportador y donde se ubican los polos productivos de Laguna Blanca y Bungo-La Venta que abastecen a la populosa ciudad cabecera.
Allí se agrupan terrenos estatales, privados y cooperativas bajo el principio de emplear los recursos humanos y materiales, que cierran ciclos de producción y lograr el aporte de 30 libras de viandas, hortalizas y granos y cinco kilogramos de cárnicos por habitante, dijo Cesar Vázquez, delegado de la Agricultura en esa localidad,
Explicó a la ACN que a partir de la Tarea Ordenamiento, se agilizó entregar más hectáreas (ha) para su explotación y aumentaron las oportunidades de las cooperativas para contratar sus producciones e insertarlas mercados foráneos.
Tienen la posibilidad de despacharlas a través de la zona especial del Mariel y otros puertos con la ventaja de mayores ingresos, tecnificar y mejorar los procesos y contribuir con las transformaciones a que aspira el país en su nuevo modelo económico y social.
Vázquez señaló la rehabilitación del cítrico y ampliación de ese Programa con la entrega de tierras en usufructo que desde la anterior cuarentena por la Covid-19, empezó a tener más resultados por las atenciones culturales y técnicas agroecológicas que ayudan en la eficiencia productiva y aprovechamiento de los suelos.
En 574 ha se divisan plantaciones de la cooperativa Domingo Portela, en Baire, renovadas y dedicadas al cítrico, frutas, cultivos varios y ganadería, explicó Roberto Ramos, su presidente.
Los campesinos de esa estructura de base tienen en producción plantas de lima persa, limón, naranja, toronja, guayaba, mango, piña y el uso de alternativas permite beneficiar todo lo que sale de la tierra.
Una pequeña minindustria certificada y como proyecto de desarrollo local elabora dulces en almíbar, vinagre, salsas, mojo criollo, néctar y extractos de naranja, toronja, limón, mango y tamarindo que se comercializan a través de la Empresa citrícola América Libre y como módulos para centros de salud y enfermos afectados por la Covid-19.