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El inesperado "adiós" al Dr. Ibrahim Álvarez Ginesta

Dr. Ibrahim Santiago de CubaPara muchas culturas la muerte no es el fin de la vida sino un nuevo comienzo, pero la tristeza que alberga esta palabra, a pesar de la devoción, es irrefutable. En un año y medio incontables han sido las pérdidas humanas debido a la Covid-19, un virus letal que ha dejado a millones de familias desprotegidas o sumidas en el dolor de una o varias ausencias, siendo de las peores secuelas que ha dejado esta enfermedad.

Realmente, el pesar es más sentido cuando la admiración lo acompaña, y así se evidenció en Santiago de Cuba al conocerse la noticia sobre la muerte del Dr. Ibrahim Álvarez Ginesta, un paradigma de la Pediatría y Neonatología en Cuba, a causa del coronavirus. Profesor, investigador, padre, esposo, consagrado a los principios de la Medicina hasta su último aliento. Las honras fúnebres colmaron los pasillos de su "primera casa", el Hospital Materno Sur (HMS) o Clínica los Ángeles, sitio al que dedicó gran parte de su vida.

Dr. Elvis Clínica Santiago de Cuba"Ibrahim fue profesor de profesores, miembro del grupo de Neonatología de esta provincia que vio pasar y ayudó a formar a muchos médicos", comentó a Sierra Maestra, el Dr. Elvis Raúl Leonard Danger, director del HMS.

"Fue tanta la entrega que a cualquier hora se podía llamar, porque para él los niños en estado grave o crítico siempre estaban primero que todo. Su asistencia no solo era rápida, también efectiva, algo que ofrecen los conocimientos y las ganas de hacer a cualquier costo.

"Hoy, la pérdida del profesor, ha sido un duro golpe. Se extrañarán sus criterios certeros, su mente brillante y trato excepcional. Era una fuente necesaria para el tratamiento de los bebés no solo en nuestra clínica, sino en todo el territorio, incluso para aquellos que pudieran contagiarse con Sars-Cov-2. 

"La iniciativa de la Dirección Provincial de Salud Pública de hacernos partícipes en su homenaje fue obligatoria, pues no somos pocos quienes lo admiramos y todos teníamos el derecho a darle una despedida bien merecida junto a su familia y seres allegados", concluyó.

Honras fúnebres Santiago de CubaUna larga fila se notaba al final de aquella colina, frente a las imponentes puertas de la Clínica, donde decenas de personas trazaron sus firmas en el Libro de Condolencia como muestra de cariño y respeto.

"Compartir más de diez años de matrimonio con Ibrahim fue lo más especial de mi vida junto al nacimiento de nuestra hija", declaró entre lágrimas y frases entrecortadas, Maidolis Mestre Carbonell, esposa del fallecido doctor y trabajadora de la Clínica por varios años.

"Su amor hacia la familia siempre fue infinito, y por eso lo adorábamos. A pesar de lo difícil que fue compaginar su quehacer profesional con lo personal, la admiración que sentía por él me ayudó a sobrepasar todas las dificultades. Nunca tuvo horario para salvar una vida ni los días agotadores ni las madrugadas fueron impedimentos para que ejerciera su labor y me decía que para eso había estudiado, para atender a sus niños.

"Siempre se sintió orgulloso de ser médico porque su premisa era hacerle el bien a la humanidad. En una ocasión me dijo que solo él sabía cuánto regocijo provocaba el salvarle la vida a un bebé cuando pensaban que todo estaba perdido. Era muy emocionante para nosotros cuando en la calle se le acercaban padres y madres y le agradecían después de los años por haber traído a sus hijos al mundo. Sí, lo lloro, pero es un llanto de orgullo por todo lo que significó en vida, por su corazón enorme desbordado hacia los demás".

ibrahinEl buen educador es quien permanece latente en la memoria de sus discípulos y son muchos quienes tienen a Álvarez Ginesta en esa posición, colmado de gratitud eterna por sus enseñanzas.
"Llevo doce años de trabajo en el Materno, nutriéndome con la sapiencia de este gran médico a quien le agradeceré por toda la vida", expresó la Dra. Maylin González Rodríguez, especialista en I Grado de Neonatología.

"Su muerte ha dejado un gran vacío en todos nosotros, pero es nuestra misión honrarlo de la mejor forma posible, haciendo lo que nos enseñó, y garantizando la vida de nuestros pacientes hasta el último momento, algo que va más allá del oficio".

Libro de Condolencias Santiago de CubaUn compañero de inicios, el Dr. Otto Anderéz Velázquez, especialista en II Grado en Obstetricia, no pudo evitar decir unas palabras a su amigo de batallas, quien "resaltó desde muy joven por ser estudioso, serio, trabajador y sacrificado. 

"Siempre nos llevamos bien, desde la universidad, y una vez graduados aprendimos mucho el uno del otro tanto en lo personal como en lo profesional, a pesar de haber elegido distintas especialidades. Ser como Ibrahim es un reto. Su seriedad ante el trabajo era envidiable y lo hacía único", concluyó.

La medicina cubana está de luto y comparte una aflicción que se extiende a todas esas personas que alguna vez fueron "tocadas" por la sensibilidad del doctor Ginesta. Un hombre sencillo, amigo de sus amigos y, sobre todo, protector de los más pequeños. Gracias por ofrecer una vida de esperanza, y por devolverle a muchos la ilusión de ser padres. 

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